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Quería trabajar remoto y construyó en un galpón un invento que podría cambiar la navegación para siempre
Durante 200 días, Lukas Sjöman trabajó dentro de un galpón improvisado en un bosque de Finlandia. No tenía detrás un astillero o un equipo de ingenieros. Utilizó madera contrachapada, fibra de vidrio y componentes disponibles en el mercado para construir una embarcación de 11 metros capaz de funcionar como vivienda y desplazarse sin combustibles.Estos son los 10 SUV más baratos del país este mesEl resultado fue el Helios 11, un barco solar con el que posteriormente atravesó buena parte de Europa. Sjöman partió desde Finlandia, recorrió costas, ríos y canales de Suecia, Dinamarca, Alemania y Francia, llegó al Mediterráneo y alcanzó Ibiza después de aproximadamente seis meses. La distancia acumulada hasta la isla española fue estimada en unos 5700 kilómetros completados sin cargar nafta ni gasoil.El finlandés, que se presenta como constructor autodidacta, navegante y creador de contenido, ya había fabricado una embarcación más pequeña, el Vigilant 8.5. Después de vivir durante algunos meses a bordo en el archipiélago nórdico, comenzó a proyectar una casa flotante que le permitiera trabajar a distancia y viajar sin depender permanentemente de puertos, alojamientos o estaciones de combustible.Bajo esa idea creó True North Yachts, el nombre con el que documenta sus construcciones y viajes. La premisa del nuevo barco era reducir al máximo el peso para que la energía captada sobre su propio techo fuera suficiente para moverlo.El casco del Helios 11 fue fabricado con madera contrachapada marina de okoumé, recubierta con resina epoxi y fibra de vidrio. Sjöman levantó primero la estructura, instaló los mamparos interiores y luego construyó una cabina que incluyó lo indispensable para vivir, solo con una cama, cocina eléctrica, heladera, baño y espacios de guardado.El barco terminado mide aproximadamente 11 metros de eslora y 2,4 metros de manga y pesa alrededor de 1,5 toneladas. Su aspecto exterior está dominado por una amplia superficie de paneles solares rígidos, similares a los utilizados en viviendas.La electricidad que generan los paneles se almacenan en un sistema de baterías de 48 voltios y alimenta un motor fuera de borda eléctrico de 6 kW. Las primeras baterías contaban con una capacidad de alrededor de 24 kWh, que posteriormente se ampliaron a unos 30 kWh.La clave no está en la potencia, sino en la eficiencia. A una velocidad moderada, el casco necesita relativamente poca energía para avanzar. Según las pruebas difundidas por su constructor, el Helios 11 puede mantener ritmos cercanos a los 5 o 7 nudos —entre 9 y 13 km/h— y alcanzar alrededor de 8,5 nudos en condiciones favorables.Además de los paneles, cuenta con una pequeña vela auxiliar. Sjöman la utiliza para complementar la propulsión o preservar las baterías cuando la generación solar resulta insuficiente. Por eso, aunque no consume combustibles, no toda la energía que permitió completar el recorrido provino exclusivamente de los paneles, en algunos tramos también aprovechó el viento.A comienzos de junio arribó a Ibiza, para luego seguir hacia el sur con escalas en La Rápita, Mazarrón, Cabo de Gata y Almería. En agosto alcanzó Gibraltar, que presentó como su última parada antes de continuar por la costa atlántica.En jornadas favorables, Sjöman asegura haber recorrido hasta 270 kilómetros. Con nubosidad, viento en contra o pocas horas de luz, esa cifra puede caer hasta aproximadamente 70 kilómetros. No se trata de un vehículo con autonomía fija y garantizada, sino de un equilibrio diario entre la energía captada y la consumida.De la misma forma, tampoco es un barco oceánico certificado. El propio constructor reconoce que algunas decisiones fueron tomadas de manera empírica y que reforzaría distintos elementos si volviera a fabricarlo.
Fuente: La Nación