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Benjamin Franklin, fundador de EE.UU.: “¿Amas la vida? Entonces no pierdas el tiempo, porque eso es de lo que está hecha”
“¿Amás la vida? Entonces no pierdas el tiempo, porque eso es de lo que está hecha”. Esta frase de Benjamin Franklin es una de las más conocidas del autor. La misma atravesó generaciones y continúa circulando casi tres siglos después en redes sociales, cuadros y decoraciones, sin que muchas personas le presten atención o entiendan por completo su significado. Esta reflexión se centra en lo más valioso que tiene un ser humano, que es el tiempo, el cual es en muchos aspectos incierto. Esto se debe a que no hay forma de saber cuándo será nuestro último minuto de vida ni a qué edad ni en qué circunstancias. La célebre frase apareció en Poor Richard’s Almanack, la publicación anual que Franklin editó bajo el seudónimo de Richard Saunders durante buena parte del siglo XVIII. En su versión original en inglés puede encontrarse formulada como: “Dost thou love life? Then do not squander time, for that’s the stuff life is made of”.Lo que quiso decir Franklin en simples palabras fue: si la vida está formada por el tiempo del que disponemos, desperdiciar sistemáticamente las horas equivale a desperdiciar una gran parte de nuestra existencia. De esta forma, el político invitaba a las masas a estudiar, capacitarse, intentar siempre aprender algo nuevo y compartir tiempo con los otros para poder nutrirse hasta de los pequeños conocimientos del día a día. En la actualidad, un ejemplo claro sería el de una persona que puede pasar horas mirando videos en redes sociales sin siquiera recordar qué vio al terminar el día, mientras posterga una conversación con alguien querido, un proyecto personal, aprender algo nuevo o simplemente salir a caminar.La frase entonces invita a elegir conscientemente qué hacemos con nuestras horas, en lugar de permitir que transcurran de manera automática. Esto no quiere decir que se deba llenar cada minuto de obligaciones ni vivir bajo la presión constante de ser productivo. Pero sí dedicarlo a las personas importantes, aprender, descansar, desarrollar un proyecto personal, disfrutar de una experiencia o simplemente tomar decisiones coherentes con aquello que se considera valioso para uno mismo.
Fuente: La Nación