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Déficits de estadísticas: será obligatorio informar todos los espisodios de insuficiencia cardíaca y ACV
El ataque cerebrovascular (ACV) y la insuficiencia cardíaca pasan a estar, en adelante, bajo vigilancia epidemiológica en el país. Así lo informó a los ministerios de Salud provinciales a través de dos circulares la cartera sanitaria nacional. Con esto, se empezará a contar con registros argentinos desagregados por jurisdicciones con los que el país aún no tiene. “Todos los profesionales, equipos asistenciales o instituciones de salud tienen el deber legal y sanitario de notificar cada caso confirmado bajo normas y criterios comunes y extensibles a todas las jurisdicciones del país”, señaló el Ministerio de Salud de la Nación al explicar el alcance de la decisión. Hasta ahora, los datos conocidos eran los de mortalidad asociada a ambas causas, por lo que por primera vez, habrá información de diagnósticos e internaciones. Dependerá de la implementación. En el caso del ACV, la circular indica que su notificación obligatoria es con el diagnóstico confirmado por el equipo tratante. El ataque cerebral es una emergencia que demanda una respuesta rápida y organizada de los servicios de salud de cada lugar desde el momento en que aparecen los síntomas y el paciente llega al centro de atención, que debe contar con capacidad diagnóstica y de tratamiento específico. El ACV más prevalente en el país es el isquémico, que ocurre cuando un coágulo o el desprendimiento de una placa aterosclerótica obstruye una arteria del cerebro e interrumpe la irrigación. El hemorrágico, en cambio, sucede cuando la pared de una arteria cerebral se rompe. El tiempo de respuesta del sistema de salud en ambos casos es tan importante que se mide en segundos y minutos. Por cada minuto que se demora la atención, los profesionales que se especializan en su atención afirman que el cerebro pierde unos 2 millones de neuronas: equivaldría a una disminución acumulada de entre tres y seis años de envejecimiento.“Se estima que el 70% de los ACV son de origen isquémico y que la aplicación de terapias de reperfusión dentro de las primeras 4,5 horas reduce un 28% las secuelas neurológicas. Contar con información sobre los tiempos de atención y acceso a terapias de reperfusión permitirá también identificar en dónde existen oportunidades para mejorar la respuesta del sistema y generar información estandarizada y continua sobre el diagnóstico y tratamiento”, argumentaron desde Salud.Criterios clínicosLa notificación será de diagnósticos confirmados de acuerdo con los criterios clínicos y epidemiológicos definidos en la circular oficial. “La vigilancia permitirá estimar con mayor precisión su incidencia a nivel nacional y jurisdiccional, caracterizar el perfil de las personas afectadas, evaluar la utilización de las Unidades de ACV y medir indicadores como la mortalidad intrahospitalaria y la discapacidad alta”, preveén en la cartera sanitaria. “También -continuaron-, permitirá identificar oportunidades de mejora en la organización de la red asistencial y orientar la planificación de recursos humanos, tecnológicos y financieros.” En mayo pasado, durante la apertura del VII Encuentro Ministerial de América Latina de la Alianza Mundial contra el ACV, la cartera sanitaria nacional anunció la puesta en marcha de un programa nacional para ordenar la atención, que carecía de criterios unificados. Mario Lugones, titular de Salud, estimó, en ese momento, en “más de 50.000″ la cantidad de casos por año; la mayoría —al menos ocho de cada 10— son mayores de 75 años. Solo entre los afiliados del PAMI, Salud proyectó unos 25.000 ACV anuales. De acuerdo con las estadísticas vitales argentinas, es, además, la segunda causa de muerte en la población adulta y, en la población general, esas últimas estadísticas la ubicaron tercera entre las enfermedades del sistema circulatorio. “El tiempo es cerebro”, sostuvo Pedro Lylyk, referente en neurocirugía endovascular y director del Instituto Médico Eneri y de la Clínica La Sagrada Familia. “La notificación obligatoria del ACV es muy importante para poder adjudicar recursos, saber lo que sucede, contar con estadísticas y métricas que se puedan comparar”, opinó ante la consulta de LA NACION. “Por primera vez, [con el programa nacional] se involucra la organización de un sistema para recibir y tratar rápidamente el ACV”, sumó. La primera causaLa insuficiencia cardíaca, en tanto, sigue siendo la primera causa de muerte en los argentinos. Aparece cuando se va dañando la capacidad del corazón de bombear sangre adecuadamente. En su caso, a diferencia de lo definido para el ACV, lo que los centros tendrán que cargar al sistema nacional de vigilancia sanitaria son las internaciones y reinternaciones por descompensaciones. Su registro “permitirá conocer la incidencia y prevalencia de la enfermedad, identificar patrones de reinternación y evaluar la calidad de la atención para identificar oportunidades de mejora -definieron desde Salud-. También, aportará información para fortalecer el seguimiento de los pacientes y mejorar la adherencia a los tratamientos, aspectos centrales para reducir nuevas descompensaciones y hospitalizaciones.” Los datos oficiales son los que mejor describen esa necesidad de contar con información cierta. Indican que uno de entre 60 y 90 argentinos tiene insuficiencia cardíaca, con más del 10% de la población de 65 años o más con esa enfermedad. “En 2024, se registraron 26.404 fallecimientos por esta causa, mientras que las reinternaciones alcanzan aproximadamente al 15% [de los casos] a los 30 días y al 50%, a los seis meses”, resumieron desde Salud al dar a conocer su incorporación al listado de enfermedades de notificación obligatoria. Además, apuntaron que un 70% de los costos de la atención de la insuficiencia cardíaca tiene que ver con las internaciones, “lo que hace que el seguimiento y la prevención de nuevas descompensaciones sea un componente clave para mejorar los resultados sanitarios y optimizar el uso de los recursos”. Sebastián Galdeano, vicepresidente de la Fundación de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), consideró a priori “muy buena” la decisión oficial. “Nos permitirá tener un mapa de todo el país con la incidencia, la prevalencia y los tratamientos de estas enfermedades. De esta manera, tendremos datos propios y trataremos mejor a nuestros pacientes”, dijo el director de Sonqo Calchaquí, el programa de salud cardiovascular en poblaciones de montaña más importante del país, organizado por la SAC, la Fundación SAC y la Universidad Nacional de Tucumán.En diálogo con LA NACION, Galdeano explicó que las enfermedades cardiovasculares en general son la primera causa de morbimortalidad en el mundo, no solo en la Argentina. “Sus complicaciones son el ACV, la insuficiencia cardíaca, el infarto de miocardio o la muerte. En todas ellas, cuando se diagnostican, siempre llegamos tarde. Por eso es tan importante tratar correctamente los factores de riesgo cardiovasculares que predisponen a estas enfermedades”, refirió. Incluyó, al enumerarlos, a la hipertensión arterial, las dislipemias (alteraciones en colesterol y triglicéridos), la diabetes y el sobrepeso. Entre las conductas de riesgo, mencionó el tabaquismo, el estrés crónico, no dormir bien y la mala alimentación. “Hay otros factores que no se pueden controlar, como la edad, el sexo y los antecedentes familiares (herencia cardiovascular) -indicó-. Por eso es que, actualmente, se insiste mucho en no fumar, comer saludable, moverse diariamente (30 minutos), tener un peso adecuado, bajar los niveles de estrés con deportes, técnicas de relajación o un hobby, tener vida social y dormir adecuadamente. Monitorear la presión arterial, hacer un análisis anual para determinar los niveles de azúcar y colesterol y una revisión médica anual ayuda a conocer el estado de la salud cardiovascular. La prevalencia de los factores de riesgo y las enfermedades cardiovasculares van en aumento con la edad.”Las dudas aparecen con la implementación, como aún sucede con la notificación obligatoria del resto del listado de enfermedades bajo vigilancia (en mayo pasado, se incorporaron el cáncer y la insuficiencia renal crónica). La carga de datos es dispar entre las jurisdicciones por diversas limitaciones, entre ellas, la falta de personal suficiente en las instituciones para esa tarea. “Hoy hay información sobre ACV e insuficiencia cardíaca de centros o provincias, pero no de todo el país. Tenerlo va a ser de gran valor para poder cambiar nuestra realidad”, opinó Galdeano. Enrique Fairman es jefe de las áreas de Insuficiencia Cardíaca de las clínicas Santa Isabel y Bazterrica. “Es una enfermedad que está creciendo mucho en su prevalencia: básicamente, es de la gente grande, la expectativa de vida de la población aumenta y, en consecuencia, lo hace también la cantidad de pacientes [con el diagnóstico]”, dijo a LA NACION el secretario científico del Congreso Argentino de Cardiología 2026. En cuanto a la decisión de Salud, consideró “interesante” que la notificación de la insuficiencia cardíaca descompensada sea de notificación obligatoria. “El nudo del problema es que ahí es donde estamos diagnosticándola. En realidad, llegamos tarde porque el paciente que llega descompensado antes tuvo insuficiencia cardíaca compensada hasta que se descompensó. Sin embargo -señaló Fairman-, la mitad de las insuficiencias cardíacas se diagnostican en la guardia porque el paciente no consulta antes o porque, cuando consulta, se subestiman los síntomas o no se piensa en la patología. Aún no tenemos datos de nuestro país, pero estudios del exterior demuestran que alrededor de la mitad de los diagnósticos se hace en la guardia. Tenemos muchas herramientas para que los pacientes vivan más y con mejor calidad de vida.”
Fuente: La Nación