Emily Watson reveló que creció “en una especie de secta religiosa muy estricta” y contó cómo logró salir

Emily Watson logró sorprender al público durante su discurso en el Festival de Cine de Sarajevo. Luego de recibir el premio honorífico Corazón de Sarajevo, la célebre actriz repasó su dura infancia, contó que creció “en una especie de secta religiosa muy estricta” y que se dio cuenta de lo que había vivido recién cuando, en 1996, interpretó en el film de Lars von Trier, Contra viento y marea a una joven que atravesaba una experiencia similar.“Algunas partes fueron muy felices y otras muy extrañas”, explicó Watson sobre su paso por la Escuela de Filosofía y Ciencias Económicas de Londres, institución de la cual fue alumna. “Creo que muchos artistas tienen temas de su infancia que deben superar. Nací en una familia muy cariñosa, pero crecí en una especie de secta religiosa muy estricta”, continuó, según consignó el diario español El País. View this post on Instagram Su paso por esa escuela de Londres, en particular, a la que muchos califican de “culto”, en un principio significó un obstáculo para lo que luego sería su carrera como actriz. “De joven era una persona muy devota. Sentía mucho esa fe. Por eso me costó un tiempo encontrar mi camino”. Sin embargo, contó que fue la misma actuación la que “la salvó”.Primero fue el teatro y luego el film de Lars von Trier, donde le dio vida a Bess McNeil, una mujer joven que vive en el seno de una comunidad religiosa extrema y represiva, pero que, al enamorarse de un petrolero de Dinamarca (Stellan Skarsgård), logra rebelarse contra las normas morales de su sociedad. “Fue un momento de ruptura”, confesó en relación con la película que le valió su primera nominación al Oscar. La historia le permitió repasar su infancia y poder entenderla desde otro lugar. “Sabía que tenía cierta afinidad con este personaje”, sumó.Watson mencionó, además, otro suceso que en ese momento la movilizó. “Hay un detalle interesante en esta historia: cuando les dije a los de la Facultad de Ciencias Económicas que iba a hacer una película y me preguntaron de qué se trataba, me llamaron y me dijeron sin rodeos que no debía hacerlo. Me dijeron que me fuera con mi falta de dignidad a otra parte”. View this post on Instagram Si bien darse cuenta de la realidad fue un cimbronazo, la actriz de Hamnet explicó que también experimentó una sensación inédita de independencia. “Es donde me crie, donde estaban mis amigos, y lo dejé todo atrás. Estaba profundamente desconsolada, pero también sentía que el corazón se me desbordaba de libertad. Una libertad increíble. Supe en ese instante que debía confiar en esa sensación, porque mi verdadero ser me guiaba por el camino correcto. Pero esa sensación de ruptura, de cuando hay una especie de explosión nuclear y quedas expuesta a la luz y a la energía… Todo eso está en la película. Por eso funciona, en parte porque me sentía como un cable que acababan de desenchufar”, explicó.Contra viento y marea se estrenó en el Festival de Cannes de 1996. En ese momento, Watson tenía 29 años y sus padres, que no abandonaron la organización, estuvieron con ella durante el evento francés. “Fue un poco incómodo porque, por un lado, me apoyaron y fueron muy amables al respecto”, dijo sobre haber visto la película junto a ellos. “Mi padre, cuando salió de la proyección, quedó pálido. Cualquier padre al ver esa película tendría esa reacción. Pero, al mismo tiempo, no intercedieron por mí en la organización, así que fue una situación muy compleja. Pero maduramos, nos comunicamos y todo salió bien”.Con el paso de los años, Watson se sintió cada vez más cómoda para hablar de su pasado. La actriz consideró que también influyó una mayor comprensión social sobre la importancia de explorar los daños sufridos durante la infancia. “Me llevó toda una vida desentrañarlo. En 1996 no habría podido explicar nada de esto. Estaba muy a la defensiva”, reconoció.

Fuente: La Nación