Prueba inédita: la Ciudad habilitó la circulación por la vía pública de autos sin conductor y robots de servicio

El gobierno porteño autorizó la prueba en las calles de dos tecnologías que hasta ahora parecían bastante lejanas del paisaje cotidiano de Buenos Aires: vehículos autónomos capaces de circular sin intervención humana y pequeños robots con ruedas que podrán desplazarse solos para realizar tareas de reparto, limpieza, monitoreo o mantenimiento.La medida fue publicada este martes en el Boletín Oficial y posibilita la realización de testeos de vehículos autónomos Nivel 4 SAE y drones terrestres autónomos. El objetivo oficial es reunir experiencia y evaluar estas nuevas modalidades de vehículos en condiciones reales de circulación, antes de avanzar eventualmente con una regulación específica.La decisión quedó en manos de la Secretaría de Transporte, dependiente del Ministerio de Movilidad e Infraestructura de la ciudad. En el expediente también participaron la Dirección General de Seguridad Vial y las subsecretarías de Planificación de la Movilidad y la Seguridad Vial y de Gestión y Control de la Movilidad.Por ahora, la medida no significa que los autos sin conductor vayan a aparecer masivamente por las calles porteñas. Lo que hace es crear un mecanismo para que empresas o desarrolladores interesados puedan pedir autorización para realizar pruebas. La circulación deberá ajustarse a una serie de requisitos técnicos, administrativos y de seguridad contemplados en la disposición oficial.La primera parte de la resolución –publicada como 170/SECT/26– está dedicada a los vehículos autónomos y establece la habilitación a pruebas de unidades correspondientes al Nivel 4 de la clasificación SAE J3016, uno de los seis niveles internacionales de automatización vehicular.En el Nivel 4, dentro de una escala de automatización que va del 0 al 5, los vehículos pueden realizar de manera autónoma todas las tareas necesarias para conducir en determinados entornos, por lo que pueden desplazarse sin que una persona tenga que estar permanentemente al volante. Sin embargo, su funcionamiento está limitado a zonas, recorridos o condiciones previamente establecidos.La resolución del gobierno porteño plantea que estas pruebas deberán realizarse bajo condiciones controladas y con especial atención sobre los distintos usuarios del espacio público. La norma plantea que se deberá “garantizar siempre los mejores estándares de seguridad de todos los usuarios del espacio público, especialmente peatones, ciclistas y personas con movilidad reducida”.También dispone que los vehículos deberán cumplir requisitos técnicos y contar con seguros específicos y sistemas de registro de datos a bordo, de manera de permitir la trazabilidad de lo ocurrido durante cada experiencia. Entre los argumentos utilizados para justificar la medida, la Ciudad señala que estos vehículos autónomos “constituyen una innovación disruptiva en el ámbito del transporte por automotor, con potencial para disminuir significativamente la siniestralidad vial, optimizar la eficiencia en la movilidad y reducir la congestión vehicular”.Robots de servicioLa segunda parte de la resolución oficial incorpora una tecnología bastante menos conocida: los llamados drones terrestres autónomos. El nombre puede llevar a pensar en un dispositivo volador, pero en este caso se trata de pequeños robots que se desplazan sobre ruedas. Son equipos compactos, de velocidad reducida y preparados para realizar determinadas tareas sin intervención humana o con una intervención limitada.La normativa los vincula con una categoría conocida internacionalmente como Dispositivos Automatizados de Entrega (ADD) o robots de servicio urbano y entre los posibles usos mencionan el traslado de cargas livianas, la limpieza y el mantenimiento del espacio público, las tareas de inspección y el monitoreo urbano.También, su posible funcionamiento en veredas, parques, áreas industriales y corredores logísticos “con costos operativos cada día más competitivos”. “La Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en su carácter de jurisdicción pionera en innovación tecnológica y políticas de movilidad sostenible, debe promover el desarrollo responsable de nuevas soluciones, facilitando espacios de prueba con mecanismos de control, evaluación y mejora continua, sin comprometer la seguridad de la ciudadanía ni la integridad del espacio público”, destaca el texto.Agrega que el desarrollo de estos dispositivos fue impulsado por los avances en inteligencia artificial, visión computacional, sensores LiDAR, sistemas de posicionamiento satelital, conectividad y procesamiento de datos.A diferencia de los vehículos autónomos destinados al transporte de personas, estos robots están pensados principalmente para automatizar tareas operativas concretas. En lugar de llevar pasajeros, podrían transportar un paquete, realizar una inspección o cumplir alguna tarea de mantenimiento.La disposición establece un procedimiento para solicitar una autorización de circulación y fija los requisitos que deberán cumplir quienes quieran realizar las pruebas. Los interesados deberán presentar la solicitud antes de circular por la vía pública.La Secretaría de Transporte será la encargada de evaluar esas solicitudes, con intervención de las áreas de Seguridad Vial y Movilidad. La norma establece que deberán contemplarse aspectos vinculados con la seguridad, la protección de datos personales, la responsabilidad civil y la sostenibilidad tecnológica.La resolución no identifica por ahora a las empresas que realizarán las pruebas ni establece un cronograma concreto para su inicio. Tampoco fija una cantidad determinada de vehículos o dispositivos que podrán participar.El Boletín Oficial no informa un monto destinado a las pruebas piloto, un presupuesto estimado ni una partida específica para su implementación. Tampoco detalla cuántas pruebas se realizarán ni qué cantidad de vehículos o robots podrán circular. Lo que queda establecido es el procedimiento que deberán seguir los interesados para obtener la autorización correspondiente.Fuentes del Ministerio de Movilidad e Infraestructura informaron que el programa “no tiene presupuesto” y destacaron que, por ahora, se trata de una “adaptación del marco normativo” a la espera de que las empresas puedan avanzar en la implementación de la nueva tecnología.

Fuente: La Nación