Juegos nocturnos, el programa de Moria que fue levantado tras su primera emisión: topless, erotismo y el debut de Mónica Ayos... ¿desnuda?

No hay mención al programa en la serie Moria que es furor en Netflix. En ninguno de sus ocho capítulos. Prácticamente no existen registros sobre la emisión de este ciclo en la pantalla de América. Duró apenas un día, una hora: empezó y terminó el viernes 30 de octubre de 1992, de 23 a 24 horas. Se llamó Juegos nocturnos y, pese a ir en “horario de protección al menor”, fue tan audaz que no resistió la censura.Las secretarias que aparecían en topless, el tono erótico del programa y una debutante Mónica Ayos desnuda en una bañera llena de espuma en la que un hombre debía meter su mano fue un combo demasiado explosivo para el ComFeR (Comité Federal de Radiodifusión), el ente que regulaba los medios entonces, que decidió suspender la segunda entrega del ciclo. Lo que produjo su baja definitiva. Fue debut y despedida. Genio y figura hace ya 36 años, al enterarse de la censura de su programa, la diva tiró una de sus filosas frases contra los que habían tomado dicha medida: “Es una cuestión neuronal de gente del período paleolítico”. Un antecedente alentador: A la cama con MoriaMoria Casán venía de hacer otro producto televisivo rupturista el año anterior. Era el ciclo A la cama con Moria. Allí, como lo describe el título, la conductora subía a su lecho a famosos y a reconocidos políticos de distintos partidos para hablar, en general, de cuestiones íntimas. Si bien no fue un éxito descollante en materia de rating, A la cama con Moria, que se emitía de lunes a viernes a la medianoche, marcó un hito televisivo. Es que trató, siempre con un toque humorístico, temas ligados a la sexualidad muy poco frecuentados por la televisión. Y mucho menos en boca de dirigentes, sindicalistas o legisladores.La pulsión de Moria por derribar límites en el universo televisivo la llevó entonces a realizar un nuevo e innovador proyecto. Eso dio el nacimiento a Juegos nocturnos. Fue un ciclo con un contenido abiertamente erótico, pero, según dijo la propia conductora, realizado “con un tratamiento visual refinado y despojado de toda carga histérica”. Al frente de la programación de América TV estaba ese año el realizador cinematográfico Roberto Cenderelli, un hombre reconocido en el ambiente por apuntar a una televisión diferente, innovadora. Con él, por ejemplo, se inició en ese canal el ciclo De la Cabeza, que marcó un antes y después en el humor televisivo. De modo que el nuevo programa de Moria parecía haber encontrado el sitio ideal para emitirse. Lo que quedó de Juegos nocturnosQuedan en los pocos archivos recuperados en las redes algunos fragmentos de aquellos Juegos nocturnos que escandalizaron al Comfer. En uno de ellos, se ve a la diva recibir a sus secretarias, que se encuentran en topless, pero se mueven con total naturalidad. Así también, naturalmente, dialogan con la conductora sobre asuntos íntimos. Por lo que pudo verse en el único programa, el ciclo tenía en cada emisión un entrevistado que se suma a las propuestas de índole sexual de la conductora. En este caso el agasajado por Moria fue el modelo Ivo Cutzarida, todo un símbolo sexual a comienzos de los 90. En un momento, el invitado está recostado en un diván mientras la conductora le hace una especie de cuestionario o análisis “psico-erótico”. “¿Alguna vez pagaste por hacer el amor?“, ”¿Qué parte del cuerpo de una mujer te erotiza más?“, ”¿Con manteca o de frente?“, son algunas de las preguntas que el modelo responde con gracia.La bañera de Mónica AyosEn otra parte de Juegos nocturnos, el propio Cutzarida es trasladado a un ambiente en el que se encuentra con una bañera llena de espuma. En ella lo aguarda una mujer desnuda (al menos de la cintura para arriba), que no es otra que una jovencísima Mónica Ayos, quien hace allí probablemente una de sus primeras apariciones televisivas. Para darle más picante a la situación, Moria le venda los ojos a su invitado y arroja a la bañera una llave. “Esta es la que abre las puertas de tus fantasías”, le dice la conductora al modelo, y lo invita a introducir sus manos en la bañadera para encontrar el objeto perdido.“Tantea, tantea Cutzarida”, dice Moria pícaramente mientras el invitado tiene los brazos perdidos entre la espuma. “¿Quéres que me levante un poquito?“, le dice Ayos con una sonrisa cómplice, en tanto que la One asevera que el modelo ”se está prendiendo fuego". El final feliz llega poco más tarde cuando la llave es encontrada. El invitado cumplió con su misión. Pese a que el programa se emitió en horario de protección al menor y a que la Argentina estaba transcurriendo su noveno año de democracia plena, lo que se exhibió en Juegos nocturnos fue demasiado para la mentalidad de la época. O al menos para la de cierto sector con poder de decisión.La suspensión del programaLa resolución 749 del Comfer suspendía en modo “preventivo” la emisión del programa. La medida fue tomada por muchos como una forma reglamentada de ejercer la censura. A la hora de fundamentar su proceder, la gente del mencionado organismo expresó que “la televisión debe servir al enriquecimiento de la cultura y contribuir a la educación de la población”. El viernes 6 de noviembre, día que Juegos nocturnos debía presentar su segundo programa, el canal proyectó El vengador del futuro, con Arnold Schwarzenegger. Un filme con mucho acción y muchos muertos, pero, más allá de la interesante presencia de Sharon Stone, con poco y nada de erotismo. Pero después de la película el canal decidió dar un tiempo de aire para que distintas figuras de la cultura y el espectáculo opinaran sobre el levantamiento del programa de Moria Casán. Allí, con diversas ópticas, condenaron cualquier intento de censura hombres de los medios como Nicolás Repetto y Joaquín Morales Solá. A su turno, Moria señaló que su ciclo había sido “un espectáculo naif” y que “conmovió a toda la prensa que se encargó de comentarlo a lo largo de la semana”. La diva dijo, además, como registra un artículo de la época, que a ella la crítica la había calificado de “almodovariana” y a Cenderelli, por la estética del programa, lo compararon con el director estadounidense David Lynch. Por su parte, el propio Cenderelli defendió la audacia del ciclo: “Durante mucho tiempo se mostró mujeres que se desnudaban y aparecían con plumas pegadas al cuerpo. Yo creo que mostrar el cuerpo tal cual es también es hacer cultura”. Pero hubo algunas voces a favor de la cancelación del ciclo de la One. La Fundación Argentina del Mañana, por caso, agradeció la interrupción de Juegos nocturnos y pidió a las autoridades que continúen con ese tipo de medidas para hacerse merecedoras “de la gratitud de las incontables familias afligidas por la creciente inmoralidad y violencia de numerosos programas televisivos”. En un informe del propio canal América TV se aseguró que la que había decidido levantar el ciclo tras el acto de censura fue la propia Moria, a modo de protesta. En declaraciones a la periodista Lana Montalbán, realizadora del informe, la diva explicó: “No me interesa para nada la decisión del Comfer, ni permito que a esta altura de mi vida y de mi carrera alguien me venga a decir lo que está mal y lo que tengo que hacer o no tengo que hacer en el nombre de la moral y las buenas costumbres. Me parece un disparate”.

Fuente: La Nación