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Alan Velasco, de las críticas y las lesiones a su mejor momento en Boca: por qué ahora vuelve a pelear un lugar
Hasta marzo de este año, Alan Velasco, el segundo refuerzo más caro de la historia de Boca, sumaba prácticamente la misma cantidad de partidos como titular que encuentros perdidos por lesión. Tenía un solo gol y cargaba, además, con el penal fallado ante Alianza Lima, en el repechaje para ingresar a la etapa de grupos de la Copa Libertadores, una jugada que marcó demasiado rápido su etapa en el club. Después de un flojo primer semestre, en el que su principal recuerdo positivo fue la acción que inició el gol de Miguel Merentiel ante Bayern Munich, en el Mundial de Clubes, comenzó 2026 de una manera parecida: una distensión en la rodilla izquierda lo dejó 45 días afuera de las canchas. Pero desde su regreso, el mediapunta empezó poco a poco a justificar parte de aquella millonaria inversión. Aún sin meterse entre los 11, pero con buenas apariciones desde el banco, lleva cinco goles en 12 partidos y busca ganarse un puesto en el Boca de Rodolfo Arruabarrena, que encontró una base aunque todavía no un equipo definitivo. Velasco supo aprovechar el cambio de contexto. Así como al comienzo de su estadía le costó hacer pie, con la pesada mochila de los 10 millones de dólares y después de una larga inactividad en Estados Unidos, ahora atraviesa su mejor presente en Boca acompañado también por el crecimiento del equipo, que avanza en todos los frentes y necesita alternativas para administrar las cargas.Con todos los técnicos tuvo oportunidades, pero con ninguno logró consolidarse. Fernando Gago lo tiró muy rápido a la cancha y la experiencia no resultó buena: comenzó a ser titular apenas llegó y, en su séptimo partido en apenas tres semanas, falló el penal decisivo con el que Boca quedó eliminado de la Copa. Con Miguel Ángel Russo también arrancó jugando, aunque en una función distinta: casi como extremo, más atado a la raya y con menos libertad, cuando él prefería moverse detrás del nueve.Entre el bajo nivel, el peso de las críticas y un escenario que tampoco ayudaba, Velasco pasó de ser el refuerzo estrella a perder protagonismo, jugar cada vez menos y pasar largos períodos sin siquiera sumar minutos, al punto de quedar casi olvidado dentro del plantel.Después de la última lesión, sin embargo, algo empezó a cambiar. También fuera de la cancha: el 3 de julio fue papá por primera vez, con el nacimiento de Gianluca. Con Claudio Ubeda llegó a pasar seis partidos consecutivos sin jugar y casi no tuvo participación en la Copa Libertadores, pero cuando volvió a tener minutos comenzó a responder. Marcó ante Defensa y Justicia y Central Córdoba en el cierre del semestre y, ya con Arruabarrena, convirtió otros tres goles en ocho encuentros: frente a Sarmiento, Newell’s y Recoleta. En ese tramo solamente fue titular dos veces, ante el Verde por la Copa Argentina y frente a Riestra por el Clausura.Dentro del cuerpo técnico consideran que Velasco puede meterse en cualquier momento en el equipo. Aparece como una opción para ocupar uno de los tres puestos detrás del nueve para completar el tridente ofensivo en un 4-2-3-1 que tiene a Tomás Aranda y Leonel Flores como piezas prácticamente fijas y todavía busca un tercer nombre. A veces fue Sebastián Villa, en otros partidos el técnico eligió sumar un volante y, en esa búsqueda, Velasco empieza a ganar terreno.“El problema de Alan es simplemente que salió diez palos, pero él lo va a asumir, lo vamos a ayudar”, dijo Arruabarrena al comienzo de su ciclo. Desde entonces, el técnico puso especial atención en dos aspectos. Uno fue el anímico: convencerlo de que todos empezaban de cero y que tendría oportunidades. El otro, el táctico. El Vasco le pide un recorrido que Velasco no venía realizando en Boca, pero que sí había cumplido durante su paso por Dallas, en la MLS: partir desde la izquierda, tener licencia para cerrarse cuando el equipo ataca y, al mismo tiempo, comprometerse con el retroceso y el trabajo sin pelota por esa banda.“Alan está muy bien, fui medio injusto en no ponerlo de entrada. Pero imaginaba otro desarrollo y terminó dándose así. Me pone contento por él, se lo ve en los entrenamientos, en la entrada en calor, quiere entrar desde el primer minuto, está entusiasmado. Es un jugador que ha tenido un semestre difícil, pero está demostrando querer ganarse un lugar. Lamentablemente entran once y puedo hacer cinco cambios”, contó Arruabarrena después de la goleada ante Recoleta.Esa noche, Velasco mostró justamente esas ganas. Entró en el entretiempo por Aranda, con Boca 2-0 arriba y mucho campo para atacar. Tuvo dos contragolpes en los que eligió terminar él la jugada pese a contar con otras opciones y siguió insistiendo hasta que, sobre el final, marcó el 4-0. Lo gritó con alma y vida, aunque la serie hacía rato estaba resuelta y el global ya marcaba una diferencia de 6-1.Su próximo desafío será trasladar esos buenos ingresos a los partidos en los que le toque jugar desde el arranque, una situación en la que hasta ahora no logró mostrar la misma incidencia.¡AH BUENO, HACÉ LO QUE QUIERAS, ALAN! ¡VELASCO ARMÓ UN JUGADÓN Y MARCÓ UN GOLAZO PARA EL 4-0 (7-1 global) DE BOCA SOBRE RECOLETA!📺 #DisneyPlus Plan Premium pic.twitter.com/hR9f3tqg70— SportsCenter (@SC_ESPN) August 18, 2026En medio de la triple competencia, con partidos importantes por delante en el Clausura, la Copa Sudamericana y la Copa Argentina, Arruabarrena necesitará de todos. Y Velasco, aquel refuerzo que durante un tiempo quedó casi fuera del radar, vuelve a convertirse en un recurso importante. Primero se hizo lugar desde el banco. Ahora recuperar un puesto entre los titulares que durante meses pareció muy lejano y que, a fuerza de goles y buenas actuaciones, empieza otra vez a ser una chance real.
Fuente: La Nación Deportes