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Sueño americano: es migrante en EE.UU. y ganó dos becas universitarias para ser la primera médica de su familia
Isabella Obregón Del Águila emigró de Guatemala a Estados Unidos junto con sus padres y hermanos cuando tenía 10 años. En agosto comenzó la carrera de Biología en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill (UNC-Chapel Hill), después de obtener dos becas universitarias que la ayudaron a dar el primer paso hacia su objetivo de convertirse en la primera médica de su familia. Cómo fue la adaptación de la migrante de Guatemala a EE.UU.La adaptación a Carolina del Norte implicó un cambio tanto escolar como familiar. Isabella ya hablaba inglés cuando llegó al país norteamericano, pero pasó de una institución pequeña en Guatemala a una escuela secundaria pública con alrededor de 400 alumnos, contó a La Noticia.La joven recordó que el cambio de escala resultó difícil y definió el ingreso a esa nueva institución como “un gran shock”. También tuvo que acostumbrarse a una dinámica familiar diferente, ya que en Guatemala mantenía un vínculo cotidiano con numerosos parientes y en EE.UU. quedó únicamente junto a su núcleo más cercano.El traslado estuvo marcado además por la decisión de sus padres, Fernando y Sheila, quienes dejaron sus carreras, trabajos, familiares y comunidad para ofrecer mejores oportunidades académicas a sus hijos. Isabella explicó que esa experiencia influyó en su dedicación a los estudios y describió la decisión como “un sacrificio, pero también un acto de amor”. La estudiante aseguró que ese recuerdo funciona como una motivación para continuar su formación y demostrarles que los esfuerzos realizados por la familia “no fueron en vano”.Un voluntariado en Carolina del Norte hizo nacer su interés por la medicinaDurante sus primeros años de secundaria, Isabella todavía no tenía definida una carrera. La elección comenzó a tomar forma cuando accedió a clases más avanzadas de química y biología y encontró en la medicina una forma de combinar su interés científico con el deseo de asistir a otras personas, según contó a La Noticia.La joven explicó que la elección surgió porque le “gusta mucho ayudar a la gente” y porque esa profesión le permite vincular esa vocación con las ciencias. Su acercamiento al ámbito sanitario se amplió durante el último año mediante una experiencia de voluntariado en Levine Children’s Hospital, en Charlotte, donde acompañó a niños hospitalizados y tuvo contacto con pacientes que atravesaban distintas enfermedades.A partir de esa tarea, Isabella destacó la dimensión humana de la atención médica y sostuvo que los pacientes requieren apoyo además de recibir un diagnóstico.Las dos becas que la ayudaron a comenzar sus estudios universitariosEl costo de la formación fue una de las preocupaciones que atravesaron su ingreso a la universidad. Isabella buscó programas de ayuda económica y presentó solicitudes hasta obtener la Equitable Excellence Scholarship y una beca de La Noticia.La estudiante reconoció que el dinero fue una fuente de estrés y aconsejó a otros jóvenes en una situación similar que exploren distintas alternativas. Según explicó, existen “miles de becas por miles de razones”, por lo que su estrategia fue “aplicar y aplicar hasta que salga algo”.Además del aspecto económico, Isabella señaló otra dificultad para quienes aspiran a estudiar medicina sin antecedentes familiares dentro de esa profesión: acceder a información sobre oportunidades, prácticas y contactos.En su caso, explicó que avanzar hacia esa carrera implica comenzar “desde cero”, sin referencias cercanas sobre cómo funciona el recorrido académico ni sobre las experiencias necesarias para ingresar al campo profesional.Su objetivo es convertirse en obstetra y ginecóloga. Para alcanzar esa meta deberá completar cuatro años de licenciatura en biología, cursar las materias necesarias para ingresar a medicina y presentar el examen MCAT. Después tendrá que completar otros cuatro años en una escuela médica y una residencia en obstetricia y ginecología de aproximadamente cuatro años. UNC-Chapel Hill también la aceptó en un programa acelerado de investigación.
Fuente: La Nación