General
¿California o José Luis Cabezas? El proyecto para cambiar el nombre de una calle abrió una grieta en La Boca y Barracas
“Un homenaje necesario no puede borrar una historia que atraviesa ya tres siglos”, sostuvo Martín Scotto, presidente de la Fundación Museo Histórico de La Boca, en diálogo con LA NACION. “Queremos que se entienda que es importante poder nombrar José Luis Cabezas a esta calle”, contrapuso Rodrigo Lloret, director de Perfil y Perfil.com. Entre esas dos miradas quedó una calle que atraviesa Barracas y La Boca, lleva más de 170 años llamándose California y ahora concentra una discusión que excedió por completo el nomenclador porteño: cómo homenajear a un símbolo de la libertad de expresión sin desplazar una parte de la memoria histórica de dos barrios.El expediente 1404-D-2026 que avanza en la Legislatura de la ciudad propone sustituir la denominación California por José Luis Cabezas, el reportero gráfico asesinado en Pinamar. La iniciativa original fue presentada por Lloret cuando era rector de la Universidad del Sur de Buenos Aires (USBA), institución de la Fundación Perfil, y luego retomada para su tratamiento legislativo. Obtuvo aprobación inicial el 14 de mayo pasado y el 14 de julio llegó a una audiencia pública de la Comisión de Cultura. Necesita una segunda aprobación para convertirse en ley y, según aclararon fuentes parlamentarias a LA NACION, todavía no puede asegurarse que vaya a llegar al recinto con su redacción original.Durante la audiencia pública se incorporaron cuestionamientos históricos, jurídicos y prácticos que ahora forman parte del análisis. La iniciativa había obtenido en su primera lectura un respaldo transversal de los distintos bloques, un consenso que Lloret destacó como especialmente significativo en un escenario político polarizado.La idea había nacido en un aula. Lloret estaba dando clases cuando habló de Cabezas y descubrió que algunos alumnos de alrededor de 20 años, aspirantes a trabajar en medios de comunicación y nacidos mucho después de su asesinato, no conocían en profundidad su historia. “Me sorprendió porque eran estudiantes que, de alguna manera, conectaban con la historia de Perfil”, contó a LA NACION. Con el 30° aniversario del crimen por cumplirse en 2027, aquella escena lo llevó a preguntarse cómo conseguir que “No se olviden de Cabezas” continuara teniendo significado para las generaciones que no fueron contemporáneas al homicidio ocurrido en 1997.Aquel año, enviado por la revista Noticias, Cabezas había conseguido fotografiar en la playa al empresario Alfredo Yabrán, cuyo rostro era prácticamente desconocido para la opinión pública. El 25 de enero fue secuestrado y asesinado en Pinamar mientras realizaba la cobertura de verano. El crimen se convirtió en un símbolo de los ataques contra la libertad de prensa. “No queremos que sea solo de Perfil este mensaje, que sea de todos los medios de comunicación”, explicó Lloret a LA NACION.La elección de la calle obedece a que, desde 2015, la editorial Perfil tiene su edificio integral en California 2715/31, donde funcionan dependencias del grupo, de Noticias y de la USBA. Para sus impulsores, emplazar allí el homenaje permitiría incorporar a la vida cotidiana el nombre del fotógrafo. “Yo quiero que cuando convoque a alguien para entrevistar en mi trabajo le diga que venga a la calle José Luis Cabezas. Quiero que los estudiantes de la Universidad del Sur de Buenos Aires ingresen por la calle José Luis Cabezas”, señaló Lloret.Los detractores del proyecto trazan otra cronología. Scotto remarca que Cabezas nunca trabajó en esa sede y que, cuando fue asesinado, la redacción de Noticias estaba en otro lugar. Para la Fundación Museo Histórico de La Boca, la Junta de Estudios Históricos de Barracas y otras organizaciones barriales, la relación actual de Perfil con California no alcanza para sustituir una denominación que precede largamente a la llegada de la editorial.La historia documentada de California se remonta a mediados del siglo XIX. Durante trabajos realizados sobre la traza aparecieron monedas enterradas y los habitantes asociaron aquel hallazgo con las noticias sobre la fiebre del oro. El nombre, nacido del uso popular, figura en 1854 en el Anuario General del Comercio, de la Industria, de la Magistratura y de la Administración de Buenos Aires. Posteriormente aparece en el plano topográfico de 1867 y en cartografía municipal de 1880. Scotto sostuvo ante LA NACION que, de acuerdo con los historiadores que cita la institución, California fue la primera calle de La Boca con una denominación oficial cuando el barrio todavía se conformaba como comunidad portuaria. Su historia quedó después asociada a comercios, instituciones, al Sportivo California y a uno de los corsos del barrio. La documentación aportada a este medio por la Junta de Estudios Históricos de Barracas suma otro antecedente histórico: la expedición de Hipólito Bouchard, quien en 1818 ocupó durante seis días Monterrey, en Alta California, bajo la bandera de las Provincias Unidas. La entidad recupera ese episodio para sostener que el nombre California también posee un vínculo con la historia argentina y no constituye únicamente una referencia al actual estado norteamericano.Cambio anterior y marcha atrás La calle ya atravesó un cambio: entre 1974 y 1976 fue denominada Armenia, y luego recuperó el nombre California. La documentación presentada ante la Legislatura menciona testimonios orales sobre resistencia vecinal a aquella modificación. Buena parte de la controversia actual se trasladó al terreno jurídico. La Ley 1206, sancionada en 2003, declaró patrimonio público las denominaciones oficiales o no de calles y espacios públicos anteriores al 28 de octubre de 1904. Scotto considera que esa protección alcanza a California y sostiene además que el proyecto presenta una inconsistencia al referirse en sus fundamentos a una calle de Barracas cuando la arteria atraviesa también La Boca. Tanto la Junta de Estudios Históricos de Barracas como la Fundación Museo Histórico de La Boca invocan la Ley 83 de nomenclatura urbana entre sus argumentos contra el proyecto. Sostienen que la norma establece como prioridad la asignación de nombres a espacios que todavía carecen de denominación y plantean, además, que la iniciativa podría entrar en tensión con la prohibición de imponer nombres que hagan presumir finalidades comerciales o intereses particulares. En ese sentido, interpretan las declaraciones de Lloret sobre su intención de que trabajadores, entrevistados y estudiantes lleguen a una eventual “calle José Luis Cabezas” como expresión de un interés institucional. Lloret rechaza esa lectura: ante LA NACION explicó que el objetivo es convertir el nombre de la calle en un mecanismo de memoria que mantenga vigente el legado de Cabezas entre las nuevas generaciones.La Legislatura tampoco considera resuelta la controversia jurídica. Fuentes institucionales dijeron a este medio que los planteos surgidos en la audiencia deben ser analizados, pero que “la existencia de esos cuestionamientos no implica necesariamente un impedimento absoluto para avanzar”. Si aparecieran incompatibilidades normativas, explicaron, existen herramientas legislativas que podrían evaluarse. La discusión sobre la legalidad del cambio permanece, por lo tanto, abierta.En el territorio, la oposición fue creciendo. La Junta Comunal 4 acompañó el reclamo contra el proyecto en su reunión del 5 de agosto y dejó constancia de que no había sido consultada previamente. Al mismo tiempo, manifestó su acuerdo con homenajear a Cabezas y evaluó alternativas para hacerlo sin modificar la arteria.Las campañas sumaron adhesiones digitales y en papel. Una presentación remitida el 8 de agosto a legisladores porteños, con copia a la Unesco, aseguró contar con más de 700 firmas. Los vecinos también convocaron para el domingo 30 de agosto a una caminata histórica desde la plaza Almirante Brown y transformaron “California no se toca” en una consigna que terminó convertida en canción. Escribieron además una carta dirigida a la familia de Cabezas: en ella aclararon que el rechazo no apunta contra el fotógrafo, sino contra la sustitución de una memoria por otra.Perfil también comenzó a buscar respaldos. Lloret contó a este medio que inició conversaciones con entidades vinculadas con el periodismo y el fotoperiodismo y puso en circulación una declaración de apoyo entre profesionales que, antes de hacerse pública, ya acumulaba varios centenares de adhesiones. También expresó su intención de profundizar el vínculo con el barrio mediante iniciativas educativas.La discusión tiene, además, una dimensión práctica. Según documentación que aporta la Junta de Estudios Históricos de Barracas, se advierte sobre eventuales modificaciones de domicilios fiscales, habilitaciones, estatutos, facturación, papelería, bases de clientes, cartelería y plataformas de geolocalización para quienes tienen domicilio sobre California. No existe en el material presentado una estimación oficial del costo global de esos cambios. Lloret reconoce que podrían existir trámites y dijo a LA NACION que Perfil pretende colaborar para que se instrumenten mecanismos ágiles: “No queremos generarles problemas a los vecinos”.Allí aparece un punto de acercamiento. Quienes rechazan el proyecto propusieron denominar José Luis Cabezas a un espacio público todavía sin nombre, establecer la “Esquina José Luis Cabezas” en California y Santa Elena, bautizar un edificio o ámbito educativo de Perfil e incluso crear una beca para estudiantes de la villa 21-24 interesados en carreras de Comunicación. Scotto mencionó ante LA NACION otras posibilidades, desde una plaza o un monumento hasta una futura estación de subte.Para Lloret, sin embargo, una calle posee una capacidad particular para mantener una memoria en circulación. Si Cabezas no hubiera sido asesinado, razona, podría haber continuado trabajando en Noticias y hoy concurriría a la sede de Barracas. Su expectativa es que algún joven vea el cartel, pregunte quién fue y conozca así al crimen que marcó al periodismo argentino.Entre los ha
Fuente: La Nación