“Hoy la energía renovable, además de canchera, es competitiva”, destacan ejecutivos del sector

La Argentina necesita cada vez más energía. Y no es una tendencia que vaya a revertirse, sino todo lo contrario: si la actividad industrial comienza a reactivarse, la demanda podría crecer aún más.“Hoy el 50% está parada y, aun así, no sobra un megavatio. Si la industria se reactiva vamos a tener sábana corta en energía”, advirtió Diego Werner, CEO de Aires Renewables, consultora especializada en energías renovables, durante el cuarto capítulo del Summit de Energía organizado por LA NACION.La planificación cobra todavía más relevancia si se tiene en cuenta el peso que adquirió la energía dentro de la estructura de costos de las empresas. Según Werner, hoy representa el primer o segundo costo más importante para muchas industrias y, en algunos casos, incluso supera al gasto en salarios. Esto ocurre, explicó, porque los precios de la energía comenzaron a transparentarse y las compañías quedaron más expuestas a las fluctuaciones del mercado internacional. “Cualquier conflicto internacional, aunque sea en lugares recónditos del mundo, nos impacta en el precio de la energía”, señaló. Soluciones energéticas sustentables: Castagnino y WernerEn este contexto, las energías renovables, que durante años tuvieron fama de ser una alternativa “cool”, pero costosa, empiezan a cobrar un nuevo protagonismo.“Según encuestas de imagen, la energía renovable sigue siendo canchera, pero ahora eficiente, competitiva y no tomás riesgo porque contractualizás, lo que produce un precio estable a largo plazo”, afirmó Gustavo Castagnino, director de Asuntos Corporativos de Genneia, y agregó que hoy la energía verde tiene el megavatio con menor costo del mercado.Incluso sin contemplar un salto extraordinario de la actividad, el crecimiento normal de la economía implicará una mayor necesidad de energía. En ese escenario, Castagnino identificó al sector privado como uno de los principales motores de la expansión de las renovables: “Hoy el corporativo es el gran consumidor y el gran driver del crecimiento”. Frente a una demanda que podría acelerarse, Werner enfatizó la importancia de la planificación, tanto a nivel estatal, como empresarial: “Cada empresa debería tener una persona mirando con lupa cuánto gasta de energía”.La planificación para una demanda que creceUno de los puntos a favor de las energías renovables es la velocidad con la que pueden incorporarse nuevos proyectos: “Vos podés generar energía rápido, en un año construís un parque solar y en dos, uno eólico”, explicó Castagnino. Pero la ecuación no termina ahí, ya que el desafío, o uno de los principales cuellos de botella del país, es la infraestructura. “Necesitás caños para que lo que producís llegue a la demanda”, agregó. En este sentido, recientemente salió la licitación para construir las líneas de alta tensión en el AMBA 1 y, según proyectó Castagnino, avanzarán otras líneas hacia la Patagonia y Mendoza. El objetivo es permitir que la generación pueda incorporarse al sistema y llegar efectivamente a la demanda. “Hay mucha inversión que hacer pero también hay empresas privadas con ganas de invertir”, aseguró.El capital aparece entonces como otra pieza fundamental para acompañar el crecimiento del sector. Según Castagnino, existen oportunidades y alternativas para conseguirlo, y ejemplificó que Genneia- el principal emisor de bonos verdes del país con casi US$1300 millones en los últimos cinco años- cuenta con financiamiento de bancos de desarrollo.En la misma línea, Werner señaló cuál considera una de las condiciones fundamentales para conseguir capital: seguridad jurídica de mediano y largo plazo. “Vamos más de tres gobiernos en donde renovables no paró sin importar el presidente”, destacó.En este punto, los especialistas hicieron referencia a la ley 27.191. “Es una ley que promovió al sector. En 10 años pasamos de ser el 2% de la matriz energética, a cumplir con el objetivo de la ley que era el 20%”, detalló Castagnino, y repasó el recorrido político de la normativa: nació durante el gobierno de Cristina Kirchner, se votó por unanimidad, se impulsó durante el mandato de Mauricio Macri, y mantuvo continuidad bajo las administraciones de Alberto Fernández y Javier Milei. Sin embargo, la norma venció el 31 de diciembre del 2025. “Esperamos que entre agosto y septiembre se termine de votar en el Senado y se apruebe la prórroga por 20 años”, señaló. La extensión de la normativa aportaría estabilidad fiscal y jurídica necesaria para proyectos a largo plazo, y sobre todo, brindaría un marco de previsibilidad para los inversores.“El proyecto de renovables no se hace con plata que tenés en el bolsillo porque son de capital intensivo”, aclaró Werner. Para dimensionarlo, explicó que en el año cero pueden desembolsarse, por ejemplo, US$20 millones, mientras que la recuperación de esa inversión puede demorar más de un mandato presidencial. Por eso, consideró que contar con reglas claras es una de las premisas fundamentales para el desarrollo del sector.Según los especialistas, ese proceso de ordenamiento ya comenzó. “Las regulaciones nuevas provocaron adaptación, un mercado más transparente”, señaló Castagnino, quien agregó: “Vamos por el camino correcto para hacer que la energía sea lo más barata posible y hacer más competitiva la industria”.La falta de continuidad de las energías renovablesUna de las preguntas que más resuenan cuando se habla de energía renovable es la falta de continuidad del suministro. En otras palabras, ¿qué pasa cuando no hay viento? ¿Y cuando no hay sol?Frente a este desafío, Werner introdujo el papel que empiezan a jugar las baterías de alta potencia. Según explicó, dentro de poco tiempo podrían empezar a verse contenedores circulando por el AMBA, con celdas adentro que almacenan energía. De esta manera, durante los picos de consumo- como en el verano cuando se corta la luz- las baterías pueden responder con energía que tienen guardada. “Esto hace que el sistema sea más confiable y estable”, resumió.Aunque no es algo que se limitará al AMBA: “Salió una licitación para baterías en el país, en nodos críticos”, indicó el director de asuntos corporativos de Genneia, quien sintetizó el escenario: “La Argentina necesita más energía, hay financiamiento y hay apetito del inversor listo para seguir invirtiendo y , aunque falta infraestructura estamos en eso. Estamos en el camino correcto”. La infraestructura y los costosEn este sector las inversiones son cruciales. Para dimensionar las cifras, los especialistas detallaron que hacer un parque de energía renovable puede requerir una inversión de alrededor de US$250 millones.A esto, se suma la infraestructura necesaria para transportar esa energía, que según explicitó el CEO de Aires Renewables, ronda los US$500.000 el kilómetro de línea de alta tensión. “Hacen falta regulaciones que permitan inversiones en distintas áreas”, señaló, pero aclaró que las modificaciones normativas abrieron espacios para que los privados puedan invertir en este tipo de infraestructuras. Al mismo tiempo, se necesita del Estado para planificar y regular estas obras. “Vas a tener al privado invirtiendo, con planificación del Estado que permita hacer una línea de acá hasta acá, entonces va a haber competencia que va a bajar el costo de esas líneas”, explicó Castagnino y agregó que ya existen licitaciones en provincias como San Juan y Mendoza, donde hay proyectos que demandarán grandes cantidades de energía y que incluso ya establecieron los plazos a partir de los cuales comenzarán a consumirla.Además, Werner resaltó otro factor que acelera la necesidad de ampliar la oferta energética: “El RIGI las obliga a tener desembolso de dinero antes de fines del año que viene, ya no son ideas. Todo eso necesita energía”.

Fuente: La Nación