Acusan a un funcionario francés de drogar a más de 240 mujeres para que se hicieran pis encima durante entrevistas de trabajo

PARÍS.– Durante años, Christian Negre fue un alto funcionario del Ministerio de Cultura de Francia y ocupó cargos de responsabilidad en el área de recursos humanos. Pero, según una investigación judicial, aprovechó esa posición para someter a mujeres que acudían a entrevistas de trabajo a un extraño y humillante ritual. El funcionario les ofrecía café o té adulterado con diuréticos, las invitaba después a caminar durante horas y las alejaba deliberadamente de los baños hasta provocarles una necesidad incontrolable de orinar. Más de 240 mujeres creen haber sido víctimas de ese mecanismo entre 2009 y 2018. Algunas fueron contactadas para puestos que ni siquiera existían y otras acudieron a entrevistas para empleos reales que, con el tiempo, sospecharon que nunca estuvieron realmente destinadas a conseguir. Muchas no comprendieron qué había ocurrido hasta años después, cuando la policía se puso en contacto con ellas. La historia salió a la luz en 2018, cuando un compañero de Negre lo sorprendió tomando fotografías de las piernas de una mujer desde debajo de una mesa. La denuncia desencadenó una investigación y llevó a los agentes a revisar sus dispositivos electrónicos. Allí encontraron una hoja de cálculo que, según la fiscalía y varias de las mujeres interrogadas, llevaba un inquietante registro de sus encuentros. El archivo, bautizado “Experimentos P”, contenía datos sobre las mujeres entrevistadas, las horas de llegada, el momento en que supuestamente se les administraban los diuréticos, el tiempo que tardaban en necesitar un baño y detalles sobre su ropa interior. La policía utilizó esa información para identificar a numerosas posibles víctimas. Una entrevista que terminó junto al Sena Anaïs de Vos tenía 27 años cuando conoció a Negre, en julio de 2011. Había acudido a una entrevista para un puesto en el Ministerio de Cultura en París. El funcionario le ofreció un café que él mismo había preparado. A ella le llamó la atención su sabor extraño y solo bebió la mitad. Poco después, Negre propuso continuar la conversación fuera de la oficina. Mientras caminaban por París, De Vos comenzó a sentir una necesidad urgente e inexplicable de orinar. Intentó regresar al edificio con la excusa de que tenía frío, pero él la condujo hacia el Sena. Finalmente llegaron a un espacio debajo de un puente, donde Negre le indicó que podía orinar allí. De Vos recuerda la situación como profundamente perturbadora. Sin embargo, insistió en continuar con la entrevista. Cuando intentó utilizar los baños del Louvre, descubrió que necesitaba pagar y no llevaba consigo el dinero. Terminó entrando en una cafetería, donde perdió el control y se orinó encima. Durante las tres horas que duró el encuentro se sintió cada vez más débil y mareada. No consiguió el trabajo y durante años atribuyó lo ocurrido al estrés. En 2019 recibió una carta de la policía y descubrió que estaba entre las mujeres que los investigadores sospechaban que habían sido drogadas por Negre. “Me quedé impactada”, contó. Un patrón repetido durante casi una década El relato de De Vos se repite, con variaciones, en numerosos testimonios. Otra de las presuntas víctimas, Marie-Hélène Brice, se entrevistó con Negre en 2016, en Estrasburgo. Él le dijo que parecía estresada y propuso salir a caminar para que se relajara. Durante el paseo, Brice comenzó a sentir unas ganas repentinas y dolorosas de orinar. Negre aseguró conocer un baño público, pero cuando llegaron no había ninguno. La mujer terminó orinando en público mientras él la cubría con su campera. También en su caso fue la policía la que le reveló que podía haber sido víctima de una maniobra deliberada. Brice sostiene que el episodio le dejó secuelas psicológicas y problemas urinarios. Otras mujeres describieron síntomas similares: palpitaciones, sudoración, temblores, debilidad, desorientación y una necesidad de orinar que aparecía de forma súbita y se volvía imposible de controlar. Algunas aseguraron que permanecieron físicamente mal durante horas o días. Sylvie Delezenne, que se entrevistó con Negre en 2015, había viajado desde Lille a París para postularse a un puesto que consideraba el trabajo de sus sueños. Durante el encuentro comenzó a sentirse mal y terminó orinando en un túnel cercano al Sena. La entrevista duró más de cuatro horas. Delezenne no volvió a pensar en el episodio hasta 2019, cuando la policía la citó a declarar. Según contó, los investigadores pudieron reconstruir con precisión lo sucedido a partir de la información encontrada en el ordenador de Negre: la supuesta hora en que recibió el diurético, el recorrido que hicieron, el momento en que necesitó detenerse e incluso detalles sobre su ropa y fotografías tomadas debajo del escritorio. La investigación y una confesión parcial La investigación llevó a la suspensión de Negre de su cargo como director regional de asuntos culturales. Fue despedido del Ministerio de Cultura en 2018 y posteriormente apartado de la administración pública. Los fiscales sostienen que el funcionario administraba diuréticos, medicamentos utilizados habitualmente para tratar enfermedades como la hipertensión y que aumentan la producción de orina. El toxicólogo Jean-Claude Alvarez, que dirige un programa piloto en un hospital francés, calificó el uso de esas sustancias con ese objetivo de “muy inusual” y señaló la BBC que en sus 26 años de experiencia nunca había visto un caso semejante. Negre fue formalmente investigado por delitos que incluyen la administración de sustancias, violencia cometida por un funcionario público, invasión de la privacidad y agresión sexual. El caso todavía no llegó a juicio. En 2019, sin embargo, realizó una admisión parcial ante el diario francés Libération. Reconoció haber tomado fotografías y haber administrado drogas a “10 o 20” mujeres en París. Dijo que su conducta era compulsiva y que lamentaba que nadie lo hubiera detenido antes, aunque negó haber tenido intención de envenenar a las mujeres. Desde entonces no volvió a hablar públicamente sobre el caso. A través de su abogada, Vanessa Stein, se negó a responder a las acusaciones alegando que la investigación policial continúa. El caso adquirió una nueva dimensión en Francia después del proceso contra Dominique Pelicot, condenado por drogar a su esposa, Gisele Pelicot, para que otros hombres la violaran durante años. Ese caso convirtió la llamada “sumisión química” en uno de los principales debates sobre violencia sexual en el país. Agencia AFP y diario The New York Times

Fuente: La Nación