Los bancos se reinventan para empujar la escala de Vaca Muerta y la “crisis de crecimiento” de las pymes

El potencial de Vaca Muerta y el sector energético en su conjunto dejó de ser una promesa de futuro para convertirse en un motor presente de la economía argentina. Sin embargo, escalar la producción de hidrocarburos, desarrollar la minería y encarar obras emblemáticas de infraestructura exige una masa de capital que supera la capacidad de caja de las propias compañías. En este escenario, el sistema financiero local y los mercados internacionales vuelven a ocupar un rol protagónico como catalizadores de esta transformación.Tres ejecutivos clave del sector financiero analizaron, durante el summit de Energía de LA NACION, el momento histórico que atraviesa la industria: Ignacio Badaloni, director de Banca Mayorista de Banco Galicia; Jeremías Daniel Maratta, gerente de Banca de Empresas de Banco Comafi; y Roberto Castellino, Head of Global Corporate & Investment Banking de Santander Argentina.De la cartera tradicional a la especializaciónLa energía gana peso en los bancos y muestra el cambio económico. “El sector de energía y oil & gas es clave para Galicia. Es un sector que evolucionó en el financiamiento en el mercado local e internacional, y el desafío es seguir creciendo en las alternativas tanto para grandes productores como para el derrame en la cadena de valor. De la cartera mayorista del banco, que representa casi el 60%, alrededor del 30% está financiando este sector”, expresó Badaloni en diálogo con Carla Quiroga, periodista de LA NACION.Esa misma convicción se traslada al resto de los actores del sistema financiero. Maratta enfatizó la decisión estratégica de acompañar el proceso de inversión: “Vemos un sector de energía y minería como un eje central para el país, como un nuevo motor importante. Banco Comafi está convencido de que los bancos tienen que apoyar el desarrollo de estas industrias. Estamos cerca de los clientes y apuntalando el crecimiento de esta industria tan relevante”.Por su parte, Castellino destacó que el foco de la banca va más allá del crédito puntual, integrando estructuras locales y globales: “Tenemos un foco absoluto en la industria, tanto en minería como en energía. La realidad de Vaca Muerta, el desarrollo y el potencial están claros. Como banco seguimos a la industria desde siempre, pero especialmente desde el comienzo de Vaca Muerta con mucho más foco. Tenemos la mirada puesta en el financiamiento local e internacional con nuestros equipos globales, por lo que vemos el tema desde los dos aspectos”.Desafíos y “herramientas creativas”Ante la magnitud de los montos requeridos, la financiación tradicional basada únicamente en balances históricos no alcanza. Por eso la banca debió adaptar sus modelos de análisis para enfocarse en la previsibilidad de los flujos de fondos futuros.Al ser consultado sobre el concepto de herramientas creativas, Badaloni profundizó: “Desde lo que sean financiamientos puente hasta financiamientos internacionales, y sobre todo en lo que es productores y traders y financiar acuerdos comerciales entre ellos. Los prepagos en esta industria son un esquema novedoso que en la Argentina todavía no se hace mucho. Por otro lado, respecto de la cadena de valor, los proveedores crecen exponencialmente, demoran en ganar un contrato y, el día que lo ganan, tienen un desafío enorme e inmediato de financiarlo. La idea ahí es calificar crediticiamente a esta cadena por el negocio futuro, por el flujo que tiene, incluso con datos comportamentales y no solo por la historia pasada. Es un cambio y un desafío”.Ese cambio de paradigma modifica las dinámicas habituales de evaluación crediticia. Maratta coincidió en que la aceleración de las empresas empuja a toda la cadena productiva: “Está en línea con la visión de los bancos de empezar a analizar los flujos futuros de las compañías que surgen de la adjudicación de estos contratos. La operadora acelera el proceso de inversión y esa demanda se traslada al proveedor. Siempre hay una asimetría en los tiempos entre las cobranzas y las inversiones, y los bancos jugamos un rol muy importante ahí”. Maratta agregó además que el mercado de capitales y herramientas específicas resultan determinantes: “El leasing es un instrumento financiero muy importante. Permite financiar bienes de capital, en una industria que es de consumo intensivo de estos bienes, sin perjudicar o involucrar la liquidez de la compañía, permitiendo escalar el negocio”.La pirámide del financiamientoLa escala de los grandes proyectos energéticos requiere una arquitectura financiera de múltiples capas donde conviven distintas fuentes de dinero y financiamiento: la emisión de deuda internacional, la banca de inversión y los inversores institucionales locales.Al respecto, Castellino trazó un panorama del interés que muestra el mercado por los activos energéticos argentinos: “Un desarrollo de la industria con este volumen de financiamiento no se puede hacer de una sola forma. Si se mira la cadena en términos generales, se empieza por el mercado de capitales con la emisión de bonos internacionales. Desde 2023 hasta acá hubo en el mercado alrededor de 30 bonos internacionales donde participamos activamente. Además, vuelve la herramienta de project finance para los grandes proyectos que se vienen, una herramienta financiera que en la Argentina no tuvo presencia en los últimos 25 o 30 años. Se habla mucho de mejorar la productividad y bajar costos; el costo financiero dentro de la idea de productividad es superimportante”.El ejecutivo de Santander respaldó el optimismo repasando hitos recientes del sector: “Un test muy importante fue el financiamiento del proyecto Vaca Muerta Sur, un proyecto integrado por varias operadoras por US$2000 millones, donde salimos al mercado internacional a buscar financiamiento y la respuesta fue muy buena. Las reglas del juego tienen que estar; lo único que pide el inversor es que sean sostenibles en el tiempo. El recurso está y la capacidad de las empresas para extraerlo está más que probada”.Badaloni acotó el rol que cumplió la banca local en esta transición: “La banca y el mercado local han funcionado como un buen buffer para llegar al financiamiento internacional. Los inversores locales están participando activamente. Sin embargo, hay un tema a repasar: estos proyectos requieren financiamiento adicional en infraestructura, rutas y logística, donde se va a requerir mucha inteligencia para desarrollar ese sistema de financiamiento porque son montos muy grandes”.Acompañar la “crisis de crecimiento” de las pymesEl eslabón más complejo de la cadena suele estar en las pequeñas y medianas empresas que proveen servicios y tecnología en los yacimientos. Muchas pymes debieron dar un salto de escala operativo y financiero en cuestión de pocos años, pasando de administrar la urgencia del corto plazo a planificar inversiones a largo plazo.“Hay muchas compañías que eran pymes y de repente se encontraron con un contrato enorme con alguna de las operadoras”, explicó Castellino, y agregó: “Se preguntan cómo manejar esto desde lo comercial y financiero. La evolución del desarrollo de la industria es tan grande que pensar hace tres o cuatro años en estar cerca de un millón de barriles era algo que muchos ni creían. Es una típica crisis de crecimiento. Hoy el contexto de tasas, tipo de cambio y moneda permite pensar en alternativas nuevas. En una industria donde la moneda funcional son los dólares, el financiamiento en esa moneda es clave para la cadena”.Por su parte, Badaloni enfatizó la responsabilidad de las entidades de actuar como educadores financieros en los niveles más inexperimentados de la industria: “El crecimiento de su negocio a partir del contrato es exponencial y la necesidad es inmediata. Primero tenemos que ayudar con la educación financiera, porque el proveedor está muy desafiado comercialmente a ganar ese contrato y hay herramientas que la cadena va aprendiendo. El desafío es mayor cuanto más abajo en la cadena vas: el proveedor del primer cordón lo entiende más fácil; al de más abajo le cuesta más y nosotros tenemos la obligación de ir más masivamente a esa parte”.Para finalizar, Maratta resumió el desafío de fondo que involucra tanto al sistema financiero como a los sectores productivos y al Estado: “El largo plazo es fundamental. La Argentina está acostumbrada a pensar en el corto plazo y estos son proyectos enormes, de inversiones muy grandes que se ejecutan en el largo plazo. Todos tenemos que entender que se construye una relación de confianza para ejecutar estos proyectos. El gran desafío es convertir estos recursos en verdadero desarrollo para el país”.

Fuente: La Nación