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Menos sillas, más lugar: la solución para ganar espacio en cocinas y comedores diarios
Durante años, la distribución tradicional alrededor de una mesa fue prácticamente una regla: una silla por lado y circulación libre alrededor de todo el perímetro. Pero algunas cocinas actuales parecen haber encontrado una alternativa más eficiente de la mano de los bancos fijos. Hechos en obra, tapizados o integrados a muebles a medida, los bancos son una gran opción para ganar espacio en cocinas y comedores diarios, ya que permiten aprovechar paredes y esquinas antes desaprovechadas. La fórmula es simple. En lugar de rodear completamente la mesa con sillas, uno de los lados se resuelve con un banco corrido. El resultado es un sector más compacto que requiere menos superficie de circulación y que, además, suele ofrecer más lugares disponibles para sentarse. Opción versátil si las hay, algunos se construyen en obra y pasan a formar parte de la arquitectura, otros se integran a bibliotecas, alacenas o revestimientos y otros modelos tapizados aportan confort y una sensación más cercana a la de un living. Aprovechar el espacio al máximoLas esquinas son, probablemente, el escenario ideal para este recurso. Allí donde una mesa convencional podría resultar incómoda, los bancos en “L” transforman sectores residuales en verdaderos comedores cotidianos. Las mesas redondas u ovaladas suelen ser sus grandes aliadas, ya que facilitan el movimiento y suavizan la circulación. Además de resolver cuestiones prácticas, estos rincones generan algo difícil de lograr con una disposición tradicional: una sensación de refugio. Al estar contenidos por paredes, respaldos o estructuras de madera, se convierten en espacios más íntimos y acogedores, para desayunar, trabajar, hacer la tarea o compartir una comida informal. El poder de una esquina En este comedor diario diseñado por la arquitecta Cecilia Fidanza, el revestimiento de listones verticales oscurecidos aporta profundidad y envuelve el rincón como si fuera un pequeño reservado. Una gran lámpara colgante ayuda a delimitar el área de la mesa y genera una atmósfera íntima que contrasta con la altura del ambiente. “El comedor diario no tenía personalidad. Hicimos un ranurado negro en la pared, que luego se convierte en banco, para darle apariencia de pub irlandés. Así revivimos un espacio que quedaba triste, como perdido”Texturas que invitan a quedarse En este departamento que reformaron la diseñadora industrial Valeria Lamas y el estudio de arquitectura Cánepa Sevilla la combinación de boisserie pintada de blanco, tapizado color suela y fibras naturales logra una estética serena y luminosa. El banco se integra naturalmente a la arquitectura, mientras que la lámpara tejida filtra la luz y aporta un aire relajado que recuerda a las casas de vacaciones. Un nicho convertido en comedor Más que un rincón para comer, este espacio que diseñaron las arquitectas Agustina Millefanti y Victoria Diamore, socias de Dicha Studio, funciona como un pequeño refugio dentro de la vivienda. El mueble azul profundo envuelve la mesa y suma guardado, exhibición y asiento en una misma pieza. Los almohadones aterciopelados suavizan la presencia del volumen y aportan comodidad. “La clienta, fanática de los rincones, pidió que generásemos varios donde pudiera sentarse a hacerle compañía a quien esté cocinando o comiendo. Por eso, entre los placares aparecen unos cuantos bancos con almohadones”.El encanto de las piezas recuperadas Matías Mansilla y Cecilia Espinosa son pareja y, también, socios en Bruto. En su comedor, proyectado junto a Ezequiel Castorina y Matías Mansilla, sus ex compañeros de facultad y socios de YME Estudio, la mesa de madera con impronta artesanal convive con sillas de esterilla y una sucesión de obras en la pared que personalizan el sector. El banco de obra pintado de blanco desaparece y permite que el protagonismo recaiga en el mobiliario y los objetos elegidos. Un comedor diario junto a la ventana Para la arquitecta Laura Cachau, de Estudio MMC, que además de dueña de casa fue responsable de la reforma, la elección de un comedor con banco significó aprovechar mejor el rincón junto al cerramiento donde más se disfruta de la luz natural. “La cocina pasó a ser nuestro lugar de encuentro. Elegí hacerla clásica porque quería que perdurara en el tiempo y no me cansara”.Materialidad en continuidad En este departamento, proyectado por la diseñadora Joanne Cattarossi, creadora de JCE, revestimientos, banco y carpinterías comparten el mismo acabado de madera, generando una envolvente uniforme y muy serena. La mesa de tapa clara aporta contraste y luminosidad, mientras que la luminaria suspendida permite dirigir la luz exactamente sobre la superficie de uso, reforzando el carácter de rincón.
Fuente: La Nación