Economía
“Se inunda todo”: impactantes imágenes de un éxodo obligado para salvar las vacas
Desde arriba no se ve otra cosa que agua. Apenas asoma el techo de una casa y, al lado, un grupo de vacas que nada despacio por donde antes había campo. La toma fue hecha con un dron y muestra cómo mueven la hacienda en la zona de La Gallareta, departamento de Vera, en el norte de Santa Fe, donde ya no queda pasto ni un solo camino seco. La escena se repite en algunos de los sectores más bajos de la región, donde hay productores que ya tuvieron que sacar toda la hacienda y otros que todavía buscan campos para trasladarla.Las imágenes muestran la magnitud de una situación que comenzó hace varios meses y todavía no encuentra alivio. El agua afectó principalmente los campos y sectores más bajos. En ciertos lugares rodeó las casas y dejó a las familias aisladas; en otros obligó a retirar los animales. Algunos productores consiguieron terrenos más altos, otros debieron pagar costosos pastajes y muchos todavía no saben adónde llevar sus vacas. El problema afecta principalmente a los campos más bajos de distintos puntos del departamento Vera, que tiene alrededor de 700.000 bovinos. Durante los primeros cuatro meses de 2026, en localidades como Vera y La Gallareta cayeron más de 1100 milímetros, una cantidad superior a los aproximadamente 900 que suelen acumularse durante todo un año. Ahora, mientras el agua todavía ocupa grandes extensiones, la posibilidad de que El Niño provoque nuevas lluvias durante los próximos meses aumenta la preocupación.Uno de los productores que tuvo que retirar toda su hacienda es Erwin Oehrli. Junto con su padre y su hermano trabaja en un campo de la zona de la laguna La Loca. Hace tres meses, cuando ya no pudo mantener los animales allí, decidió trasladarlos. El Niño: reclaman un plan nacional para enfrentar el fenómeno climático extremo“Está todo bajo el agua. Es imposible volver a tener los animales ahí y la situación sigue bastante complicada”, contó el productor en diálogo con LA NACION. Según estimó, en este momento el establecimiento tiene alrededor de un metro de agua. La familia ya atravesó otras inundaciones y en más de una oportunidad tuvo que mover la hacienda. Sin embargo, Oehrli aseguró que hacía unos seis años que no vivían una situación de esta magnitud. El primer destino fue un campo alquilado. Pero esa solución duró poco. A medida que más productores salieron a buscar lugares donde llevar sus animales, los campos disponibles comenzaron a escasear y el precio del pastaje aumentó. “Todos saben la situación en la que estamos. Hay que salir a pagar y te cobran una fortuna. Los números no dan”, explicó.Así, después de sacar los animales de la zona de la laguna La Loca, la familia tuvo que moverlos por segunda vez. Ahora se encuentran en una zona de islas de Villa Ocampo y deben trasladarse hasta allí para atenderlos. “Por el momento estamos bien, pero no sabemos qué va a pasar con El Niño”, señaló Oehrli. Si el agua también avanza sobre las islas, la familia podría verse obligada a buscar otro destino.“Tiembla todo”: polémica por el estado de un puente en una ruta bonaerenseEn el paraje El Palmar, distrito La Garita, Lorena Giauque enfrenta otra cara del mismo problema. Es productora ganadera, integra la comisión directiva de la Sociedad Rural de Vera y vive junto con su familia en esa zona. Desde abril tienen cortado el camino que los comunica con la ruta nacional 98. Todo comenzó después de una lluvia mucho mayor que la esperada. “El pronóstico daba 40 milímetros y llovieron 200. De un día para el otro se vino el agua”, recordó.Desde entonces, para llegar a Vera debían dar una extensa vuelta por la ruta provincial 13, hacia La Cigüeña. Sin embargo, ese camino también se encuentra en mal estado y cada nueva lluvia puede volverlo intransitable. Después de los últimos 30 milímetros, la familia quedó otra vez sin salida. “Estamos aislados desde abril. Ahora llovió y ya quedamos aislados totalmente. No hay salida por ningún lado”, contó.Cinco kilómetros más adentro se encuentra la laguna El Palmar. En los campos de ese sector, según relató Giauque, el agua cubrió casi toda la superficie. “Se inunda todo y las casas quedan aisladas. Solo queda la altura donde está la casa, que parece una isla”, describió.Los productores de esa zona comenzaron a mover los animales cuando llegó el agua y recientemente terminaron de retirar los últimos que quedaban. Como no hay caminos, deben guiarlos directamente por los sectores inundados. “Los sacan a nado”, resumió. La familia de Giauque todavía mantiene la hacienda en su establecimiento; aún quedan algunas partes altas. Sin embargo, también comenzó a buscar otro campo ante el temor de que nuevas lluvias compliquen aún más la situación. Hasta ahora no encontró un lugar disponible. “Estuvimos viendo si conseguíamos otro lado, pero no hay pastaje en ningún lado porque se está moviendo mucha hacienda. Hay que quedarse acá; no queda otra”, afirmó.Aunque los animales todavía pueden permanecer en el campo, sacarlos para venderlos o trasladarlos también se volvió difícil. Los camiones no pueden ingresar y la única alternativa es arrear la hacienda a caballo durante 30 kilómetros hasta la ruta 98. “Para cargarla tenemos que tropear 30 kilómetros con caballos hasta la ruta. Recién ahí podemos subirla al camión”, explicó.La preocupación no termina con los caminos. Si el agua continúa durante la época de parición, los terneros recién nacidos pueden quedar sin lugares secos donde echarse. Para Giauque, ese riesgo puede convertir a una inundación en un problema incluso más grave que la falta de lluvias. “Creo que es peor que una sequía porque, si viene el agua en el verano, durante la parición los terneros se mueren. Se complica, pero hay que seguir”, expresó.
Fuente: La Nación