Economía
Pymes industriales en alerta: 8 de cada 10 apuntan a la falta de ventas y creció la tensión en la cadena de pagos
En medio de una recuperación economía que los propios funcionarios del Gobierno reconocen más lenta de lo deseada, ocho de cada diez pymes industriales identificaron la falta de ventas como su principal problema y se profundizaron las señales de tensión en la cadena de pagos: casi dos tercios tardan más de lo habitual en cobrar y una de cada cuatro ya se atrasa en sus propios vencimientos.Al mismo tiempo, los grandes proyectos de inversión todavía muestran una llegada acotada a este universo: apenas 4,7% participa como proveedor directo o indirecto de iniciativas vinculadas al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).La radiografía surge del último informe coyuntural de la Fundación Observatorio Pyme, correspondiente al segundo trimestre de 2026, que muestra que el problema excede las percepciones empresarias. Según la entidad, la producción industrial pyme cayó 11% interanual y 3,6% frente al trimestre anterior, sin estacionalidad, y alcanzó su nivel más bajo de los últimos siete años. El empleo, en tanto, retrocedió 4,5% frente al mismo período de 2025 y acumuló 14 trimestres consecutivos de contracción.La falta de demanda, que ya había alcanzado un récord en el relevamiento anterior, se mantuvo prácticamente sin cambios. El 81% de las firmas identificó la caída de las ventas como uno de sus principales problemas. Detrás quedaron los retrasos en los pagos de clientes, con 62%; el aumento del costo de las materias primas, con 60%; la competencia de las importaciones, con 47%; los costos salariales, con 45%; y las dificultades de financiamiento, con 38%.El escenario contrasta con los avances que festeja el Gobierno en el frente macroeconómico, aunque en las últimas semanas hubo gestos de que entre los funcionarios de la gestión libertaria y en el propio Fondo Monetario Internacional (FMI) hay discusiones sobre el tema. Hace tres semanas, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, planteó la necesidad de que el crecimiento “se distribuya de manera más equitativa” y mencionó específicamente el acceso al crédito para pequeñas y medianas empresas y hogares. La semana pasada, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, admitió: “La economía crece despacio, en torno al 2% anual, mucho más despacio de lo que nos gustaría”.En ese contexto, el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció la semana pasada una flexibilización de los préstamos en dólares para ampliar el acceso a empresas que no generan ingresos en esa moneda. “Va a ayudar a reactivar la economía”, afirmó. El funcionario sostuvo que las tasas más bajas de esas líneas también podrían contribuir a reducir el costo del crédito en pesos. Fuentes de las principales cámaras de la industria y la construcción ratificaron que la medida respondía a un pedido de esos sectores.Sin embargo, el relevamiento del Observatorio muestra que el financiamiento no aparece hoy como el principal obstáculo señalado por las pymes industriales. La dificultad para acceder al crédito fue mencionada por el 38% de las empresas, menos de la mitad del 81% que apuntó a la caída de las ventas.De las ventas a la cadena de pagosEl problema, además, parece avanzar sobre la cadena de pagos. El 62% de las pymes industriales aseguró que durante el segundo trimestre se extendieron sus plazos de cobro respecto de lo habitual: para el 40,9% fueron “levemente más largos” y para otro 21,7%, “significativamente más largos”.La principal señal de deterioro aparece en los compromisos de las propias empresas. El 24% registró al menos un atraso en sus vencimientos, frente al 12% del tercer trimestre del año pasado. Los incumplimientos impositivos pasaron de afectar al 8,6% al 17,3% de las firmas; los atrasos con proveedores, del 5,7% al 15,3%; y los correspondientes a bancos, del 3,4% al 8,6%.La presión sobre la caja se combina con un deterioro de los márgenes. Para el 73% de las empresas, los costos aumentaron más que los precios de venta, con una incidencia particularmente elevada de la energía y el transporte. A su vez, el 69% reportó una rentabilidad inferior a la de un año atrás, y ya son cinco trimestres consecutivos en los que la mayoría de las firmas declara un empeoramiento.El impacto tampoco es homogéneo. Las pequeñas empresas aparecen considerablemente más golpeadas que las medianas. Con una base 2023 igual a 100, el índice de volumen físico de producción cayó en el segundo trimestre hasta 61,7 entre las pequeñas, frente a 89,1 entre las medianas.Según el Observatorio Pyme, existen en el país más de 16.000 pymes manufactureras de entre 10 y 250 ocupados, que generan más de 560.000 puestos de trabajo formales. Además de abastecer al mercado interno, cumplen un papel relevante en la articulación de cadenas productivas, la generación de capacidades tecnológicas y el sostenimiento del entramado industrial nacional.El deterioro ocurre, además, en momentos en que parte del empresariado pyme busca llevar sus reclamos directamente a la Casa Rosada. Distintas cámaras y asociaciones convocaron para este jueves una movilización a Plaza de Mayo bajo la consigna “Las pymes también son argentinas”, con reclamos por la caída de la actividad, el cierre de empresas y las dificultades para sostener los niveles de producción y rentabilidad.Importaciones y RIGIEl informe también mostró las estrategias que algunas firmas están adoptando frente al nuevo escenario comercial. Una de cada cuatro reemplazó durante el último año parte de su proceso productivo por importaciones, ya sea mediante la sustitución de insumos nacionales o de producción propia. En detalle, 21% sustituyó insumos y 9,4% producción propia, mientras que un 15,1% incorporó nuevos productos importados a su oferta.Al mismo tiempo, las grandes inversiones que el Gobierno espera que funcionen como uno de los motores de crecimiento todavía muestran una inserción limitada de las pymes industriales relevadas. Solo 1,5% participa como proveedor directo de proyectos vinculados al RIGI y otro 3,2% lo hace de manera indirecta, a través de otras empresas que los abastecen. En total, representan el 4,7%. Otro 11,6% no participa, pero manifestó interés en hacerlo en el futuro, y 3,2% tuvo intenciones de ingresar, pero no cumplió con los requisitos. El restante 80,5% no participa.Pese al deterioro de los indicadores actuales, el relevamiento muestra algunas señales menos negativas hacia adelante. El índice anticipatorio de actividad pyme subió de 34 a 44 puntos en el trimestre, aunque se mantuvo por debajo de los 50 que separan una previsión contractiva de una expansiva. La confianza empresarial también mejoró, de 40 a 43 puntos, mientras que el componente de expectativas para los próximos doce meses pasó de 48 a 52 y cruzó levemente a terreno optimista.
Fuente: La Nación