Economía
El riesgo país volvió a los 500 puntos y caen los bonos argentinos, en un contexto global más adverso
El riesgo país argentino volvió este martes a los 500 puntos básicos, el valor más alto desde principios de junio, mientras los bonos soberanos profundizaron las pérdidas de las últimas ruedas. Esta vez, al ruido local que comenzó a reflejarse con mayor claridad en los activos durante agosto se sumó un escenario internacional adverso, con una fuerte suba de las tasas de largo plazo en los principales mercados. Y apareció un fenómeno que amplifica el impacto sobre la deuda argentina: el llamado “efecto cajero automático”. La definición fue utilizada por la consultora Grit Capital para explicar parte de las ventas de bonos argentinos de las últimas jornadas. La firma señaló que la Argentina tiene una de las curvas soberanas en dólares más líquidas entre los mercados emergentes y que, cuando los administradores globales necesitan reducir rápidamente el riesgo de sus carteras, esos títulos se convierten en uno de los activos más sencillos de vender.Es decir, funcionan como una suerte de “cajero automático” para conseguir liquidez. Según Grit, este fenómeno suele aparecer cuando los gestores de riesgo comienzan a exigir una reducción de posiciones y ayuda a explicar la toma de ganancias que están sufriendo los bonos argentinos.Este martes, el indicador elaborado por JP Morgan llegó a los 500 puntos básicos, con un avance de 2,2% en la rueda y de 16,3% en lo que va de agosto. En paralelo, durante la mañana, los bonos soberanos argentinos caían entre 0,6% y 0,8% en el tramo largo, mientras que los Globales 2029 y 2030 retrocedían entre 0,20% y 0,25%, según Grit.El contexto externo esta vez tampoco ayudó. La consultora advirtió sobre una fuerte presión sobre las tasas de largo plazo en Estados Unidos, Japón y Brasil, asociada a una creciente preocupación de los inversores por los déficits fiscales y el aumento del costo de refinanciamiento de las principales economías. El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 30 años, por ejemplo, alcanzó el 5,30%.Ese movimiento suele perjudicar particularmente a la deuda de mercados emergentes. Pero el contexto internacional no alcanza para explicar todo lo que ocurre con los bonos argentinos. Portfolio Personal Inversiones (PPI) hizo el ejercicio de separar ambos componentes. Durante la última semana, los Globales argentinos cayeron alrededor de 1,2%, mientras que el ETF EMB, una referencia para la deuda emergente, retrocedió apenas 0,2%.La firma fue un paso más allá y ajustó la comparación por el mayor “beta” de los bonos argentinos, es decir, por su tendencia habitual a moverse con mayor intensidad que el resto. Su conclusión fue que, si los Globales hubieran acompañado únicamente el movimiento internacional, deberían haber caído alrededor de 0,3%, frente al 1,2% que efectivamente perdieron.“El retroceso responde a un carácter mayormente idiosincrático”, concluyó PPI. La divergencia también aparece en el riesgo soberano: mientras el indicador argentino regresó a los 500 puntos, el EMBI+ correspondiente al promedio de los emergentes descendió hasta los 219 puntos. Los rendimientos exigidos por los inversores reflejan ese deterioro. Los bonos más cortos, GD29 y GD30, ya operaban con tasas de entre 7,9% y 8,1% anual, mientras que el resto de la curva se ubicaba en torno de 9,6% a 9,7%.Hay, además, otro factor local que Grit empieza a observar en las operaciones. La firma consideró posible que parte de la debilidad de los bonos de mayor duración responda a ventas de tesorerías corporativas locales que comenzaron a acortar la duración de sus carteras en preparación para el ciclo electoral de 2027.El movimiento profundiza así una tendencia que había comenzado a hacerse visible durante las últimas semanas. Las dudas sobre la actividad económica y el escenario político de cara a las elecciones presidenciales empezaron a incorporarse en los precios, aunque ahora se agregó un escenario global menos favorable para la deuda emergente.El contraste sigue estando en el mercado cambiario. Mientras el riesgo país volvió a los 500 puntos, el dólar oficial continúa por debajo de los $1500. Para PPI, en la tensión entre tasas y tipo de cambio, la estrategia oficial parece inclinarse por preservar la estabilidad cambiaria aun a costa de tasas de interés más elevadas.
Fuente: La Nación