Descubren microorganismos extremos que tienen la respuesta para que los cultivos rindan más

CÓRDOBA.- Nunatak es una agtech argentina que crece a partir de la solución que propone: que microorganismos capaces de sobrevivir en condiciones extremas sean una herramienta para mejorar el comportamiento de los cultivos frente a situaciones que afectan cada vez más la productividad: frío, salinidad y suelos degradados.Su historia comenzó hace unos dos años y medio, aunque detrás del emprendimiento hay dos décadas de investigación científica. Levantó la primera inversión en 2023 y, desde entonces, construyó una plataforma que combina microbiología, biotecnología y bioinformática para seleccionar microorganismos con potencial agronómico y convertirlos en productos.Nuevos dueños, cierres y firmas históricas que desaparecieron: así quedó el nuevo mapa de la industria láctea argentinaAl frente está Julia Mensa, CEO y cofundadora, Martha Martorell, Francisco Massot y Lucas Ruberto, doctores en microbiología y biotecnología y asesores técnicos que tienen 20 años de experiencia en el estudio de microorganismos extremófilos. Participan como asesores Carlos Becco, Luis Mogni y Agustín Biagioni, especialistas en negocios, y Gustavo González Anta, experto en formulación de productos. La compañía tiene como inversores GRIDX, Eatable Adventures, Innventure, Agrofoodbic (Italia) y otros inversores ángeles estratégicos. Hace poco recibió fondos de Innventure (vinculado a Aapresid) y ganó el primer puesto en la Startup Competition del Foro de Inversiones Córdoba 2026. Su laboratorio de I+D y control de calidad funciona en el Parque de Innovación de la Ciudad de Buenos Aires, mientras que el escalado de los productos se realiza en Río Cuarto, Córdoba. Pero el activo que constituye el corazón tecnológico de la empresa está compuesto por “una biblioteca propietaria de más de 1200 cepas extremófilas de la región austral y Tierra del Fuego”, explica Mensa a LA NACION.Grafica que la clave del proceso que lleva adelante el equipo es la búsqueda de microorganismos que hayan aprendido a sobrevivir en ambientes donde las condiciones son particularmente exigentes. “Desde una mirada científica, definimos lugares a donde podemos ir a buscar microorganismos extremos que provienen de plantas -detalla Mensa-. Aislamos microorganismos de la rizósfera de especies vegetales en ambientes extremos. El atributo que se busca es aumentar la productividad y la capacidad de prosperar bajo condiciones exigentes, para mejorar el desempeño del cultivo frente al estrés abiótico: frío, suelos degradados, salinidad”.“Complementar, no reemplazar”, es la premisa que resume la estrategia de la agtech. En lugar de plantear que los productos biológicos deben sustituir los insumos que ya utiliza el productor, apunta a que puedan incorporarse a la rutina existente. Mensa indica que están desarrollando una plataforma de diseño computacional-biológico que identifica, selecciona y combina cepas en consorcios optimizados de acuerdo con la función agronómica buscada. Para hacerlo, estudia también los microbiomas de cultivos como soja y trigo y analiza cómo interactúan los microorganismos con ellos.Es una diferencia importante respecto de la mirada más tradicional sobre los bioinsumos. La apuesta no está solamente en encontrar “un microorganismo bueno”, sino en conseguir que el producto tenga un comportamiento consistente cuando llega al lote.El trabajo ya logró un primer resultado concreto. Yamana Cold, primer producto de la línea Yamana®; es un estimulante biológico microbiano para tratamiento de semillas, formulado a partir de Pseudomonas fluorescens NB1, y cuenta con aprobación del Senasa para cultivos extensivos. La compañía ya completó su primer batch de producción y prevé el lanzamiento comercial pleno para la campaña de soja 2026. Ya puede utilizarse con más de 35 curasemillas disponibles en el mercado argentino y con tres de los biológicos de uso más extendido: Bradyrhizobium en soja, Azospirillum y Trichoderma. La idea es que el productor no tenga que cambiar su práctica de siembra ni incorporar una operación adicional.Mensa plantea que los ensayos realizados hasta ahora muestran resultados en distintos cultivos. En trigo, los tratamientos registraron 6% más de emergencia y 4% más de rendimiento frente al tratamiento tradicional, además de un mayor stand de plantas y biomasa. En soja, los ensayos mostraron 25% más de nodulación y 4% más de rendimiento frente a tratamientos con Bradyrhizobium, mientras que la diferencia llegó al 9% frente al testigo sin tratar.Los números no surgen de un único ensayo. Entre las campañas 2024 y 2025 se realizaron 37 en trigo, cebada y soja, mientras que actualmente hay otros 34 en trigo y cebada. La tecnología también se está evaluando en maíz, poroto, forrajeras, leguminosas y otros cereales finos. La papa constituye otra línea de trabajo.La explicación biológica detrás de los resultados combina varios mecanismos: una mayor superficie radicular, una mejor disponibilidad de fósforo y hierro y, especialmente, una mayor capacidad de los cultivos para afrontar situaciones de estrés abiótico. El foco está puesto principalmente en el frío, los suelos degradados y la salinidad.Por ahora, el desarrollo comercial está concentrado en la zona núcleo y el sur de la provincia de Buenos Aires. El próximo desafío consiste en construir una red de distribución y comercialización en la Argentina y ampliar la llegada hacia nuevas regiones productivas y economías regionales. En los próximos meses también esperan incorporar nuevos productos a la cartera. El objetivo es sumar unas cuatro soluciones más durante los próximos cinco años, mientras continúa el desarrollo de la plataforma tecnológica.

Fuente: La Nación