Süle, con más de 100 kilos, pasó de la elite de la Bundesliga a la novena división alemana

Jugó cinco temporadas en Bayern Munich y cuatro en Borussia Dortmund, donde en junio pasado, a los 30 años, puso fin a una carrera profesional que también registra 49 presencias con la selección de Alemania, tres de ellas como titular en el Mundial 2022. Niklas Süle, zaguero central con un corpachón de 1,95 metros y más de 100 kilos, hizo un viaje sin escalas del fútbol del primer nivel a la novena división de Alemania, categoría amateur, donde este fin de semana debutó en SV Tiefenbach con un gol de cabeza.La trayectoria de Süle estuvo marcada por las graves lesiones -dos roturas de ligamentos en las rodillas, una en 2014 y la otra en 2019- y una tendencia al sobrepeso incompatible con las exigencias físicas y los controles estrictos del fútbol actual. En su última temporada en Borussia Dortmund solo disputó 11 partidos de la Bundesliga. El 18 de abril temió lo peor cuando salió lesionado ante Hoffenheim. Pensó que nuevamente se había roto los ligamentos de una rodilla. “Me fui a la ducha y lloré durante 10 minutos”, comentó hace un tiempo. Los estudios médicos del día siguiente revelaron que la lesión no había sido seria, pero Süle igual siguió adelante con una idea que ya le venía rondando en la cabeza: dejar el fútbol profesional. “Tuve claro al mil por ciento que se había acabado. No podía imaginarme otra cosa que estar ilusionado con el tiempo después del fútbol: ser independiente, irme de vacaciones, pasar tiempo con mis hijos”. Su último contrato con el Dortmund, de 11 millones de euros por año -el defensor mejor pago de Alemania-, le daba la tranquilidad económica para colgar prematuramente los botines. Su reciente aparición pública como futbolista de SV Tiefenbach puso en evidencia su propensión a la obesidad, que ya le había costado controlar cuando transitó la elite del fútbol.Niklas Süle em ação pelo SV Tiefenbach, da Kreisliga Baden-Württemberg (9ª divisão) e ainda fez 1 gol.📸 Badische Neueste Nachrichten pic.twitter.com/549qQ6JmYh— FC Bayern Brasileiro (@FCBayernXtra) August 17, 2026Enfundado en una camiseta amarilla, el mismo color que vistió en Dortmund, Süle se mostró excedido en varios kilos, con un abdomen prominente. Su lucha contra la balanza siempre fue tan ardua como la que lo enfrentó con destacados delanteros. De su paso por Bayern Munich recordó los sacrificios a los que se sometía para recibir la aprobación del entrenador Jupp Heynckes: “Jupp fue un gran mentor para mí, pero él también abordaba el tema del peso. En el club teníamos pesajes los jueves. Entonces, yo pasaba todo el miércoles sin comer nada, en ayuno. Y cada noche, en casa, iba al sauna usando una capa impermeable [para sudar]. Al día siguiente, pesaba dos kilos y medio menos. Eso era extremo. El sauna estaba en el sótano. Después de un día entero sin comer y en el sauna con una capa impermeable, tenía que subir tres pisos hasta el dormitorio. Abría la ventana, me asomaba afuera y respiraba durante diez minutos porque pensaba que me iba a desmayar. Luego jugaba el fin de semana, ganábamos, y Heynckes decía: ‘¿Ves? Jugaste mucho mejor ahora.’ Pero, en realidad, mi peso era exactamente el mismo que antes".Heynckes trataba de encarrilarlo: “Si trabaja de manera profesional y ajusta su estilo de vida a su trabajo, sería un central de primer nivel. Puede tomar a sus compañeros Lewandowski o Kimmich como ejemplos”. Ya con 18 años, su entrenador en Hoffenheim, Markus Gisdol, le dijo delante del plantel que con 100 kilos no podía jugar. Hacía carreras de 1000 metros para ponerse en forma. En Bayern Munich, donde obtuvo cinco Bundesligas y una Champions League, encontró la comprensión de Julian Nagelsmann, pero también una advertencia del DT: “Conmigo jugarás incluso si estás cinco kilos más pesado, porque sé qué tipo de futbolista sos. Pero un día llegará un entrenador que preste atención a esas cosas”.Süle también llegó a reírse de sí mismo. “En el Dortmund hubo gente que me bautizó McSüle”, en alusión a su gusto por las hamburguesas y a una anécdota que lo tuvo por protagonista. Estando concentrado, un par de horas después del almuerzo, sintió hambre, salió de la habitación y regresó con 12 cheeseburgers. “Pensaba, somos cuatro personas, así que tres para cada uno, aunque yo suelo comer seis”, contó entre risas.Lejos del prototipo del futbolista atleta de estos tiempos, Süle construyó una carrera de 447 partidos entre Hoffenheim, Bayern Munich, Borussia Dortmund y la selección, con 19 goles, 14 asistencias y 15 títulos (14 en Bayern y una Copa de las Confederaciones con Alemania). Ahora, en el SV Tiefenbach, el fútbol ocupa un lugar secundario en su vida, aunque las cámaras lo persigan en las canchas para reflejar sus pesados movimientos.

Fuente: La Nación Deportes