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Cómo están hoy las siamesas rosarinas que fueron separadas en el Hospital Garrahan en 2025
En agosto del año pasado, los médicos del Hospital Garrahan llevaron a cabo una cirugía que demandó ocho horas para separar a las hermanas siamesas Ámbar y Pilar. Oriundas de Rosario, desde nacimiento compartían el hígado y el esternón. Un año después, un medio santafesino buscó a su familia para conocer cómo se desarrolla la vida de las niñas de un año y tres meses.El medio Rosario3 entrevistó a Yamila, madre de las niñas, quien recordó que ver a sus hijas después de la operación pareció una “primera cita” en la que junto a su esposo experimentaron una sensación similar a cuando nacieron. Este tipo de cirugías en el Hospital Garrahan son poco frecuentes: se estima que suceden dos cada cuatro años y el trabajo es riesgoso porque puede comprometer la vida de una o las dos personas implicadas, pero en el caso de las rosarinas resultó un éxito. Luego de tres semanas de internación en el hospital porteño, los médicos notaron que la mejoría de las hermanas avanzaba notablemente, por lo que les dieron el alta de inmediato.De ese modo, Yamila y Gonzalo dieron vuelta a la página y empezaron un nuevo presente. Todo fue distinto y mejor. Cuando celebraron el cumpleaños de las hermanas, lo hicieron con una carga emocional extra, según explicaron. Los padres están agradecidos de que sus hijas crezcan con normalidad. Al despertar, se dan besos entre ellas y luego demuestran su amor hacia Yamila y Gonzalo. El principio del día transcurre entre juegos, el desayuno y su programa favorito: Luli Pampín. Así continúa durante toda la jornada, una señal de que su salud está fuerte y recuperada. Mientras que Ámbar ya camina y es traviesa, Pilar gatea y se comunica con facilidad; le encanta hablar. La familia de las pequeñas suele agradecer a diario el milagro que representó el trabajo de los médicos. Cada domingo durante la misa recuerdan todo el dolor, el miedo y el sentimiento de esperanza que atravesaron hasta que sucedió la cirugía.Ante el medio de comunicación rosarino, Yamila dejó en claro cuán importantes son sus hijas y cómo cambió la realidad de ambas el simple hecho de someterlas a una operación que les permitió mejorar su calidad de vida. La intervención quirúrgica fue considerada de alta complejidad. El tiempo disponible para la preparación fue clave. Permitió organizar un operativo médico que incluyó simulaciones previas en quirófano y la participación de un equipo multidisciplinario compuesto por cirujanos plásticos, neonatólogos, anestesiólogos, especialistas en hemoterapia, instrumentadores quirúrgicos, técnicos de rayos y personal de tecnología médica. Cada uno tuvo un rol definido para que, en el momento de la intervención, cada paso estuviera calculado y ensayado.
Fuente: La Nación