Scottie Scheffler, una máquina de ganar: el número uno que sigue ampliando la distancia con el resto

Hay victorias contundentes y después brotan gestas especiales como la de Scottie Scheffler, que el último domingo deslumbró en el FedEx St. Jude Championship, primera cita de la FedEx Cup. No solo se quedó con el título, sino que volvió a ofrecer una exhibición que confirma una tendencia cada vez más difícil de discutir: el N° 1 del mundo domina el golf actual con una autoridad que obliga a repasar a las grandes figuras de la historia, como Jack Nicklaus y Tiger Woods. Hoy, el PGA Tour es suyo y nada ni nadie lo detiene. De hecho, fue el triunfo más amplio de la temporada: se impuso por ocho golpes de ventaja al surcoreano Si Woo Kim.La conquista en Memphis fue la número 21 de su carrera en el PGA Tour para el estadounidense, una cifra impactante para un jugador que apenas cumplió 30 años hace un mes. Más allá del trofeo, los números que dejó a su paso resultan aún más elocuentes y ayudan a dimensionar el nivel de excelencia que atraviesa. Cualquier debate se apaga de inmediato con solo seguir al monarca del ranking en la cancha. Afortunados aquellos que lo siguieron detrás de las cuerdas, sobre todo en la segunda vuelta, un viernes mágico en el que firmó 61 golpes (-9). Y terminó cerrando el certamen con 66 (-4), uno de los mejores scores del día, para embolsar 3.600.000 dólares por su triunfo en TPC Southwind.Scheffler acumula ya 15 victorias en apenas tres temporadas, entre 2024 y 2026. La diferencia respecto de sus perseguidores es abismal. El siguiente jugador con más triunfos en ese período es Rory McIlroy, que suma seis. Es decir, el texano -campeón olímpico en París 2024- ganó más del doble que cualquiera de sus rivales más cercanos. Ve a todos desde el espejo retrovisor... y a lo lejos.Lo más llamativo de su última actuación fue que logró combinar una de sus mayores fortalezas con un aspecto que históricamente había generado algunas dudas. Fue el mejor jugador del torneo en la estadística de strokes gained putting (golpes ganados con el putt), con una ganancia de 8,92 golpes sobre la media del campo. Y el dato toma especial relieve si se recuerda que terminó imponiéndose por ocho golpes de ventaja.La lectura es sencilla: Scheffler ya suele ser el mejor aun cuando su rendimiento sobre los greens es apenas correcto. Cuando además emboca putts con semejante efectividad, la diferencia con el resto se vuelve casi imposible de recortar. Tarde o temprano, sus rivales sucumben víctimas de alguna falencia en el juego. Fallan el pulso o la mente.Su dominio se reflejó también en las estadísticas generales del torneo. Nadie hizo más birdies que él, con 23, y solo cometió un bogey más que el jugador más sólido en ese rubro, Maverick McNealy (6 contra 5). El equilibrio entre agresividad y control es, precisamente, una de las claves que explican su éxito. Ataca cuando debe hacerlo, genera oportunidades para birdie de manera constante y minimiza los errores como pocos. De afuera parece sencillo, pero el texano consigue una mecanización casi robótica.Scheffler ya intuía que algo bueno podía pasar este último fin de semana: “Tenía la sensación de que algo así podía ocurrir antes o después. La semana pasada jugué el mejor golf de todo el año en casa. De hecho, apenas fui a tirar pelotas en el campo de prácticas. Estuve siempre jugando el campo y compitiendo. Muchas de esas rondas las jugué con Si Woo Kim. Me fue a mí mejor que a él”, confesaba con ironía y la sonrisa dibujada en el rostro.La victoria también le permitió asegurarse el bonus económico que se entrega antes del Tour Championship. La ventaja que posee en la clasificación de la FedEx Cup supera los 1400 puntos respecto de su escolta, una distancia inalcanzable incluso si el segundo clasificado ganara el BMW Championship, torneo que otorga 750 puntos al campeón.Tampoco existe discusión alguna en el ranking mundial. Scheffler continúa ampliando su reinado y la brecha respecto de McIlroy, segundo en la nómina, es tan extraordinaria como elocuente: el estadounidense le saca más puntos de los que el propio norirlandés tiene acumulados. En otras palabras, lo duplica: 17.6954 contra 8.7634 de puntos promedio. La victoria en el FedEx St. Jude Championship significó además la segunda ocasión en su carrera en la que gana un torneo por ocho golpes de diferencia, otra muestra de la capacidad que tiene para convertir los certámenes más exigentes en demostraciones de superioridad.Es cierto, no es tan carismático. Y todavía no alcanza la espectacularidad ni los récords de precocidad de Tiger Woods, que alcanzó su título número 21 en el PGA Tour cuando tenía apenas 24 años -lo hizo al conquistar el Open Championship de 2000, la misma temporada en la que completó el Grand Slam de carrera-. Sin embargo, el texano apabulla con su rendimiento y sigue construyendo su imperio. Win No. 21 for #FedExCup No. 1 🏆 pic.twitter.com/LDTjhb60UF— PGA TOUR (@PGATOUR) August 16, 2026Aún existe distancia respecto de los registros más extraordinarios de Tiger y de Jack Nicklaus, hasta ahora inalcanzable con sus 18 majors. Pero Scheffler está creando un legado que ya es histórico. Y mientras tanto, sin cargarse de excesivas presiones, tiene enfrente el desafío de alcanzar a esos gigantes. De mantener esta disciplina y focalización, cuenta con al menos diez años más de plenitud física y golfística.Lo que nadie puede discutir es que el presente le pertenece por completo. Semana tras semana, torneo tras torneo, Scheffler sigue acumulando títulos, récords y ventajas. Y cada nueva exhibición refuerza una sensación que recorre el circuito: cuando el número uno juega a su mejor nivel, el resto compite por el segundo puesto.

Fuente: La Nación Deportes