Ajuste desde 10% en dólares: en un feriado modesto, Cariló mira hacia adelante y empieza a cerrar reservas para el verano

CARILÓ.- Ni una gota de sol desde el viernes a la tarde. Por el contrario, lo que abundan por estas costas son nubarrones, garúas a repetición y, por sobre todo, abrigos. Si son impermeables, mejor, porque aunque no llueva la humedad está en el aire. Este fin de semana largo, modesto en movimiento de viajeros, tiene a unos pocos de caminata entre los bosques y la orilla del mar; unos cuantos entre comercios y restaurantes y, cuando aun restan poco más cuatro meses para el próximo año, a más de los esperados por las inmobiliarias, entre consultas para otear el mercado que se pone en marcha y también las primeras reservas para asegurarse alojamiento a gusto para el verano.La cartera de propiedades empezó a tomar forma durante las recientes vacaciones de invierno y este feriado en lunes, que suma la oportunidad de una escapada turística, habilita a disponer para los interesados no solo la confirmación de plazas: también a empezar a ponerles precio. Hay propietarios que llegaron para acomodar las casas y visitantes dispuestos a recorrerlas, decididos ya a definir residencia de veraneo.¿Qué se ve? En principio, que a diferencia de años anteriores la incorporación de nuevas propiedades mermó en Cariló. Si bien hay mucho en obra y en algunos casos con propuestas imponentes, el ritmo de la construcción está lejos de la intensidad que se había convertido en costumbre. Con un dólar casi planchado, con mínimas variaciones desde inicios de enero último a la fecha, a la hora de fijar valores de alquileres empiezan a pesar mucho más los costos de mantenimiento. Durante estos últimos meses aumentaron –y mucho– los servicios, las cargas impositivas y la mano de obra a la hora de las reparaciones. Después de dos años consecutivos con recomendaciones de no aplicar aumentos, esta vez la sugerencia común es de ajustes mínimos y necesarios. La recomendación general es 10% en dólares y, si bien los dueños creen que debería ser algo más, la advertencia es no exceder un máximo del 15%. Un 20% se justificaría solo si la propiedad sumó piscina, alguna dependencia u otras mejoras notorias con respecto a lo que ofrecía hasta el verano anterior. “El Mundial de Fútbol cambió algunos tiempos y recién cuando terminó se empezó a notar el interés por la temporada, tanto de propietarios como de interesados en alquilar”, explicó Silvia Melgarejo, responsable de Constructora del Bosque, que confirma un paulatino y sostenido crecimiento de las consultas, con los primeros acuerdos cerrados.A diferencia de destinos más populares y de mayor cantidad de plazas, como ocurre con Mar del Plata, aquí el mercado de alquileres de verano se activa algo más temprano. En particular y con especial interés en las casas mejor ubicadas, siempre muy pretendidas y por lo que muchos apuestan a asegurarlas con mucha anticipación. “Son por las que primero se reciben consultas”, confían desde las inmobiliarias de este balneario. En ese segmento aparecen, por ejemplo, una casa de estilo moderno, con piscina, spa y hasta cine, con cuatro dormitorios en suite y dependencia de servicio para huéspedes o personal, en valor de 16.500 dólares la quincena durante enero. Otra propuesta contempla cinco dormitorios, también piscina y cercanía con la playa, preparada para hasta 11 personas. En este caso el valor fijado está hoy en 8900 dólares la quincena. Y por 3700 dólares se ofrece, por ejemplo, una pintoresca cabaña con revestimiento de madera, tres dormitorios y a menos de 300 metros del mar. Esta última estaría en el rango del piso de precios que encontrarán los clientes por estas playas para el arranque del año próximo. De ahí en adelante se abre una amplia variedad según ubicación, comodidades, estilo y equipamiento, entre otras variables. “Venimos de dos años en los que la propuesta fue mantener los mismos valores, así que la sugerencia que hicimos fue tratar de no ir mucho más allá de un ajuste del 10% en dólares”, comentó Jorge Santamarina, al frente de la inmobiliaria que lleva su apellido, que también reconoció la necesidad de atender el aumento de costos de mantenimiento que tuvo el sector por tarifas y servicios. “El ritmo de reservas es bastante similar al del año pasado, a la misma fecha”, dijo.Los turistas que andan por Cariló durante este fin de semana opaco, de playas con una cortina de bruma casi permanente, perciben pronto que hay menos movimiento de obra. Hay emprendimientos puntuales en el sector reservado a la hotelería o complejos y algunas casas en obra. “La construcción en marcha se concentró en inmuebles de más de 400 m2”, detalló Santamarina a LA NACION.Sí se reconoce que hubo buen movimiento de venta de casas terminadas y también se mantiene activa la demanda de terrenos. Vale recordar que este balneario creció en oferta en estos últimos años con nuevos loteos como Divisadero, Constancia y Saint Thomas hacia el sur, y Zorzal y Enebro en la zona más próxima al límite con la ruta 11.“Si se mantienen los valores sugeridos creo que va a ser un buen verano porque la oferta de Cariló es muy competitiva”, insistió Melgarejo frente a un escenario que tiene una economía compleja y una paridad cambiaria que, para determinado segmento social, abre condiciones muy favorables para pensar en salidas del país. El próximo fin de semana largo llegará en octubre. Para entonces no solo se espera un panorama más claro de la demanda en los balnearios más cotizados de la costa atlántica, sino que además ya se empezará a palpitar el movimiento inmobiliario y hotelero del resto de las playas, entre ellas, Mar del Plata.En general son destinos a los que les viene resultando difícil esta temporada baja. Después de los feriados de Carnaval y Semana Santa, la maquinaria turística transcurrió con sumas dificultades. Este actual fin de semana, en Mar del Plata la ocupación hotelera apenas se aproximó al 50% de la capacidad disponible. Las vacaciones de invierno casi no tuvieron impacto sobre el sector. Todo tiene, por ahora, sabor a poco. Y el verano, que poco o mucho siempre rinde, todavía está muy lejos.

Fuente: La Nación