Nadia Márquez, la senadora favorita de Karina Milei y pastora: “La doctrina kirchnerista va en contra de la Biblia”

“La doctrina kirchnerista va en contra de la Biblia”, afirma Nadia Márquez en su doble rol: senadora libertaria y pastora evangélica. De 43 años, y también abogada, dentro de la bancada es la preferida de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y de los primos Menem, al punto de que cortó los cuatro años de mandato que tenía en Diputados para, a los dos, jugar en la elección de 2025 y ganar una banca en la Cámara alta, la más difícil para el oficialismo. Ahora quiere ser la primera gobernadora de Neuquén.Con orígenes políticos en la corriente opositora al aborto legal, Márquez −de fuerte impronta conservadora− todavía cree que esa ley debería derogarse y sin titubear refiere que el matrimonio se da “entre un hombre y una mujer siempre”, aunque reconoce otro tipo de uniones que solo deberían quedar “sujetas a Dios”. Evita cargar contra el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, por el desgajamiento de la ley de propiedad privada; a la vez que disiente con su jefa de bloque, Patricia Bullrich, respecto de que la polémica con Manuel Adorni atentó contra el timing. Aclara, sin embargo, que con la exministra se lleva bien.En la pulcra biblioteca de su despacho del anexo del Senado tiene la imagen de Javier Milei tres veces: en un portarretratos, en un libro biográfico y en un pequeñísimo busto de cerámica. Dice que encontró en el Presidente el que “mejor representa” los valores que ella traía desde antes de que existiera La Libertad Avanza. “La justicia social es aberrante”, sostiene.−¿Cómo se autodefine?−Cristiana, madre, esposa, senadora. −¿De quién fue la culpa de que el proyecto de ley de inviolabilidad de la propiedad privada no se aprobara completo, como pretendía el Gobierno?−Es incorrecta la pregunta. Ninguno de nuestros proyectos salen tal cual ingresaron. Es parte del diálogo y de las decisiones que toma una de las cámaras del Congreso; tiene que salir por mayoría. Suelo dar el ejemplo de la Ley Bases: ingresó de una forma y salió de otra. No lo veo como una derrota, sino como un paso más de la transformación que lidera el presidente Javier Milei. No lo veo en términos de quién es el culpable o por qué no salió todo, aunque uno siempre tiene las mayores expectativas.−Pero dentro del oficialismo hubo una autocrítica respecto de que el peronismo ganó la agenda. ¿Debería haber sido más proactivo el Gobierno para contar su visión de la ley?−Es más fácil mentir. La mentira siempre corre más rápido, pero la verdad triunfa. Años atrás no se podía hablar en contra de la justicia social, era casi un sacrilegio. Y hoy un conjunto de la sociedad dice que la justicia social es injusta, aberrante; que es sacarle a unos para repartirles a gusto y piacere a otros. Ellos pueden haber ganado parte del discurso, pero en base a la mentira. Y la mentira sirve por un tiempo, para manipular a la gente o implantar miedo. Dijeron “Milei va a vender órganos”. Nada de eso pasó. Tiene que ver con la mentira y no con ganar un debate. −¿Usted no cree que Sturzenegger, ideólogo con el Presidente del proyecto, debería haber salido a explicarlo? ¿Lo explicó lo suficiente él, que lo ideó?−Yo no... Lo que pasa es que yo no lo evalúo así. Yo evalúo... Todos hablamos, todos defendemos. A veces le toca más a uno, a veces a otro. Sturzenegger ha venido infinidad de veces al Senado a explicar los distintos temas. −Pero mediáticamente aparecieron usted, Bullrich, el canciller Quirno.−Porque lo trabajamos en el Senado. No sé, con respeto te digo, quizás vos decís “me faltó Sturzenegger”, no sé tu opinión. Yo no lo analizo desde ese lado. Para mí, esto es porque mintieron. Sin embargo, hoy la gente es más consciente de que vender tierras a un extranjero no es extranjerizar, porque la tierra sigue siendo argentina y porque el extranjero va a venir a invertir. Decían “se van a robar los recursos naturales”. Doy el ejemplo de Neuquén: si vos compras 1000 hectáreas y hay petróleo, no es tuyo, porque los recursos naturales son de las provincias.−Bullrich dijo que la polémica con Adorni influyó en el timing del proyecto. ¿Coincide?−No, tampoco pensé que antes los temas se frenaran por eso. Para mí todo es por cuestiones políticas. Que usen algo como excusa para... es otra cosa. Pero si no hubiese sido eso, hubiese sido otro tema. Los que entendían que era lo que había que hacer, acompañaron; y los que pensaban que no, no.−O sea, disiente con Bullrich respecto del timing. −Sí. −¿Y con Bullrich cómo se lleva?−Muy bien. −¿Sí? −Sí. Siempre me lo preguntan, no sé cuál será el rumor. Nos llevamos muy bien, tenemos muy buena relación, hablamos permanentemente acá, por teléfono. Suelo consultarla porque es quien conduce. Le digo todo lo que pienso de todos los temas. Tenemos una relación de franqueza. −¿Van a volver a insistir con lo que queda de la ley inviolabilidad de la propiedad privada? −No lo sé, no es mi función. −Cuando ganó como senadora dijo que sus contrincantes de Unión por la Patria (UP) fueron los primeros que la llamaron. ¿Cómo se lleva con José Mayans, con Juliana Di Tullio?−Muy bien en términos personales, respetuosos, de saludar, de hablar. No implica hacer una concesión. Obviamente discrepamos y debatimos en las comisiones y las sesiones, pero me caracterizo por tener buen diálogo.−¿Y de Villarruel qué opina? −No tengo relación. Una sola vez fui a hablar con ella cuando ingresé a la Cámara y no fue la mejor experiencia, supuestamente era una bienvenida... −¿Por? ¿Qué sintió? −Pareció como una especie de maestra ciruela, queriendo dar una lección a alguien que no era su alumno. Así que no tuve más relación que esa. La vemos poco porque se la ve poco por el Senado. Y en las sesiones usualmente está en los inicios y en los momentos de votación, no está toda la sesión.
−¿Cree que juega en contra del Gobierno? −No, no es una creencia. Las creencias tienen que ver con convicciones personales. Esto es objetivo. Ella juega en contra del Gobierno porque lo ha demostrado en cada tema: se manifiesta en contra de la baja de imputabilidad, en contra de la ley de inviolabilidad de la propiedad privada, se muestra con Isabel Perón, le da autorización a una senadora [por Anabel Fernández Sagasti] para que vote remoto. Ella juega.−Usted es una de las senadoras preferidas de Karina Milei. −¡Gracias!−¿Por qué entiende que tiene la confianza de Karina Milei y los Menem?−El afecto es mutuo. Yo los aprecio mucho a Karina, a Martín, a Lule, a Gabriel Bornoroni. Hemos trabajado muchísimo los primeros años cuando era todo nuevo, no teníamos experiencia. ¿Por qué la relación? Por dos cosas: trabajo y lealtad. Si alguien me puso, me dio la oportunidad sin conocerme tanto, ahí es el momento de demostrarlo. Lo tercero es la comunión de las ideas. Durante los dos segundos años de mi mandato como concejal, el Presidente era diputado nacional. Escuchar que alguien hablara en contra de los presupuestos inmorales, de la pauta pública como forma de dominación del discurso o de pseudoperiodistas, a favor de la vida y la defensa de la propiedad, de la libertad... que a nivel nacional alguien lo enarbolara... Se dieron todos esos elementos. −¿Cómo evalúa a Karina Milei como armadora política y como dirigente?−Es una gran persona, una gran mujer. A veces escucho que algunos le hacen críticas y digo “no la conocen”. Es una mujer sumamente amable, respetuosa, pero a la vez muy determinada. Puede mirar el rumbo de dónde quiere ir, trazar el objetivo. Ejerce un liderazgo muy sano y esa es una muy buena virtud de ella. La admiro mucho. −¿Qué objetivo les trazó para este último año de gobierno?−No, no es por el año que queda. Las directivas siempre han sido las mismas: trabajamos para una Argentina libre y próspera. Todos remamos en esa dirección. −Usted es pastora, igual que su padre Hugo Márquez. ¿Por qué? −Ay, qué profunda la pregunta. Para nosotros ser pastor no es un título, es una función que uno cumple: ayudar a otros a acercarse a Dios. Lo hacemos por amor a Dios y a la gente. Siempre estuve muy involucrada en la Iglesia, desde chica tuve a Dios muy presente. El lunes fui al cine con mi esposo y, cuando volví, mi hija de 14 años estaba con un montón de marcadores y una Biblia que ella tiene, grande, de colores, muy moderna. Y yo dije: “14 años e interesada en leer la Biblia”. Amo eso, me siento muy identificada con ella cuando la miro. Nosotros vivimos a Dios. Para mí la Biblia no es una religión, es un manual de vida. −Como pastora, ¿le tocó asistir a algún dirigente de LLA en estos años de gestión?−Bueno, eso sería parte de lo que los profesionales llaman “secreto profesional”. En la religión, algunos le dicen “secreto de confesión”. Yo no le pongo un título. De Dios hemos charlado con libertarios, peronistas, ateos... −¿Cómo hace con los “kukas”, como dicen ustedes, que van al templo? −Esperamos que se conviertan. (Risas). Dios es para la vida cotidiana y las enseñanzas de la Biblia tienen que filtrarte todo. Un ejemplo: los cristianos obviamente promovemos la ayuda al prójimo, pero no el asistencialismo hueco y obligado que hace el Estado. Y la Biblia habla del esfuerzo, del trabajo, desde el Génesis hasta el Apocalipsis. −¿Usted está insinuando que la Biblia va en contra de la doctrina kirchnerista? −Sí... Eh...
No, no. La doctrina kirchnerista va en contra de la Biblia. Porque la Biblia habla del esfuerzo, del mérito. −¿Se refiere a la Biblia católica, evangélica?−A la Biblia, es prácticamente la misma. Mayans, Capitanich, hablan mucho de la Biblia, de la doctrina social de la Iglesia católica. Y yo les dije: “Queridos, ustedes mismos fueron en contra de lo que enseña la Biblia. El gobierno de ustedes fue en contra del primer derecho humano, que es el derecho a la vida, legislando el aborto.
Yo me cuidaría dos veces antes de seguir tanto con lo de la Iglesia y la doctrina social”. No fue personalmente, sino como espacio.−¿La ley del aborto debería derogarse? −Me encantaría. −¿Milei debería derogarla? −Hoy no tenemos los números para hacerlo. Per

Fuente: La Nación