Economía
En qué sectores económicos confían más los argentinos y cómo ven el rumbo del país
La mirada de la opinión pública argentina sobre las empresas sigue siendo crítica en comparación con la percepción existente en otros países de la región, como Brasil, y la demanda de regulación por parte del Estado se mantiene en niveles altos, especialmente sobre aquellos sectores que despiertan mayor desconfianza. Esas son las dos principales conclusiones del estudio sobre reputación corporativa realizado en 11 países de América Latina por la consultora Luis Costa & Asociados, al que accedió LA NACION en forma exclusiva.El trabajo, que recogió 5500 respuestas en toda la región -1100 de ellas, en la Argentina- entre el 11 de abril y el 23 de mayo de este año, sondeó también cómo es visto el rumbo de la economía en cada uno de los países. En el caso argentino, el 69% de los consultados en todo el territorio nacional opinó que la dirección es incorrecta, casi el mismo nivel de cuestionamiento que registró Chile –donde el 70% de la gente se inclinó por esa opción- y por encima de los resultados de Uruguay (55%) y Brasil (52%). En estos dos países vecinos, la lectura sobre la realidad económica es menos negativa, de acuerdo con el relevamiento.Frente a la pregunta de cómo evalúa la situación económica actual, el 23% de los consultados en la Argentina respondió “muy buena” o “algo buena”, un porcentaje inferior al de Brasil (41%), Uruguay (40%) e incluso Chile (45%), pese a que el cuestionamiento sobre el rumbo en la nación trasandina resultó el más alto de toda la región. El 19% de los argentinos cree que su situación está mejor ahora que hace 12 meses, y el 22% piensa que estará mejor el año próximo (solo se tomaron en cuenta las respuestas positivas en esa pregunta). En el caso de Brasil, quienes son optimistas sobre su realidad personal para el año próximo alcanzan el 44%.En cuanto a los principales problemas que identifica la opinión pública argentina, las mayores menciones correspondieron a la corrupción, la pobreza y la inflación, en ese orden. El 22% de los consultados señaló a la corrupción en primer lugar. La pobreza y la inflación acapararon un 17% de respuestas cada una.Los problemas que percibe la ciudadanía son, a grandes rasgos, los mismos en toda la región, con diferencias en el puesto. En el caso de Brasil, también lideró la corrupción (22% de las menciones), seguido de la inseguridad (17%) y la inflación (17%). En Chile, el orden de menciones en primer término fue corrupción (28%), inflación (28%) e inseguridad (25%). Y en Uruguay, inseguridad (60%), desempleo (10%) y pobreza (7% de las respuestas).En el resto, desde México a Colombia y Ecuador, además de Centroamérica, la inseguridad figura al tope de la agenda de preocupaciones.Como reflejo del cambio de contexto político y económico –un dato que vienen mostrando otras encuestas-, la inflación cayó al tercer lugar entre los problemas locales, cuando en la anterior edición de este mismo estudio, en 2022, ocupó el segundo puesto, con 50% de menciones. En aquel momento, la inseguridad había concentrado la mayor cantidad de respuestas; esta vez abandonó los tres primeros lugares y bajó al quinto escalón, con 15%.En la cuarta ubicación entre las preocupaciones ciudadanas se ubicó esta vez el desempleo, mencionado como el principal problema por el 16% de los encuestados.Que la inflación haya retornado al foco de atención en países con índices de un dígito anual, como Brasil y Chile, deja al descubierto el impacto en los precios de la energía que provocó el conflicto en Medio Oriente este año. La apreciación ciudadana es diferente en el caso de la Argentina, donde la caída de la inflación del 211% de 2023 a los niveles actuales del 30% anual fue suficiente para que la preocupación cediera en intensidad en el ánimo colectivo.En resumen, el clima de opinión en la región sobre la marcha de las economías es negativo, observó el estudio, con la única excepción de Costa Rica, donde las aguas están parejas y el 49% de los encuestados respalda el rumbo económico. En los demás países, las opiniones negativas superan el 50%.“No es un estudio sobre clima político, sino sobre percepción del sector empresario –explica el sociólogo Luis Costa, responsable del relevamiento-. Pero no hay mucho optimismo en la región. La gente está enojada y por eso los gobiernos cambian: cambió en la Argentina en 2023, cambió en Colombia, cambió en Chile, hay que ver qué pasa ahora en Brasil… El punto es que, si las economías no levantan, las empresas quedan apuntadas” por desenvolverse en un ambiente negativo.La imagen de cada sectorComo se explicó, el foco del trabajo está centrado en la reputación corporativa de 20 sectores económicos y el nivel de regulación estatal que la sociedad demanda. Se preguntó a los encuestados cuánto confía en cada una de las actividades señaladas, sin importar el conocimiento que tuvieran de ellas. En el promedio de confianza general en el sector empresario, la Argentina quedó en los últimos tres puestos en la región, con un 47%, solo por encima de Chile (46%) y de Ecuador (39%). Ese resultado surgió de la suma de quienes respondieron que “confían mucho” y “confían un poco” en las empresas.El principal contraste se da con Brasil, donde el 69% de los sondeados tiene una imagen positiva del sector empresario en general. El podio lo completan Costa Rica, con el 65%, y Uruguay, con el 64%. La diferencia entre Brasil y la Argentina en materia de confianza en los sectores económicos es de 22 puntos.Como primera lectura, la reputación que despierta el sector empresario en la Argentina no varió significativamente en los últimos años, comparado con el resultado de la encuesta de 2022. En ese momento, el promedio de confianza general había sido del 51%, el segundo más bajo de la región (y con Chile en el último lugar). Lo que cambió ahora es la distancia con Brasil, que en el anterior relevamiento se ubicó por encima de la Argentina, pero solo cuatro puntos arriba, y en la medición reciente reflejó un nivel de confianza en la actividad privada más alto.Los cinco rubros que gozan de mejor percepción entre la opinión pública son la energía renovable (71,5% de respuestas positivas), las bodegas (68,9%), la industria textil (60,8%), las aplicaciones de servicios (transporte, hospedaje y otras, 58,4%) y el agro (53,3%). Como contracara, en el fondo de la tabla figuran los sitios de apuestas online (con solo 7,9% de respuestas positivas y el rubro que recogió más rechazo en la mayoría de los países), la minería (22,6%), los bancos (35,6%), los alimentos procesados envasados (36,1%) y los laboratorios (39,3%).El top 10 de los sectores con mejor percepción en el caso de la Argentina se completa con los fabricantes de cerveza (53% de respuestas positivas), energía y combustibles (52,6%), banca digital y billeteras virtuales (50,7%), automotrices (48,9%) y servicios de entretenimiento por streaming (47,3%).Qué pasa en otros paísesLos rubros más favorecidos van cambiando en los distintos países, con la energía renovable como el caso destacado al integrar el top 3 en muchos casos. En Brasil, por ejemplo, los sectores con mejor imagen corporativa son el e-commerce, los servicios de entretenimiento vía streaming y los laboratorios. En Chile, las apps de transporte, los supermercados y la energía renovable. Y en Uruguay, la energía renovable, las bodegas y los bancos.Uno de los objetivos principales del trabajo es conocer el nivel de regulación que observan los consultados sobre cada sector económico y vincular la imagen de cada uno de ellos con las demandas de mayores o menores controles gubernamentales. Como primer dato, el 45% de los argentinos cree que el nivel de regulación general sobre las empresas es “escaso”, lo que permite inferir una mirada crítica sobre la relación entre el sector privado y el Estado. En Brasil y Uruguay, en cambio, la percepción de regulación escasa sobre las empresas es más baja: 26 y 27%, respectivamente. Una relación inversa a la mayor confianza que produce en esos países el accionar privado.Ahí aparece una de las claves en las que busca profundizar el relevamiento, según explica Costa: que los sectores que despiertan mayor desconfianza en la opinión pública son aquellos sobre los que pesa el mayor pedido de control estatal. Cuando el estudio preguntó qué nivel de regulación cree que tiene cada sector económico, los que encabezaron el porcentaje de respuestas con la palabra “escasa” fueron, justamente, varios de los que tienen peor percepción: los sitios de apuestas online (65% de los encuestados piensa que están poco regulados); la minería (62%); los laboratorios (57%); los servicios públicos (54%); y las aplicaciones de servicios (53%).Apuestas online, minería y laboratorios están entre los cinco sectores peor ubicados y servicios públicos, en el séptimo puesto desde abajo. Las aplicaciones de servicios, en cambio, se ubicaron en el cuarto lugar entre las mejor percibidas, lo cual no impidió que más de la mitad de los consultados juzgue que su nivel de regulación es escaso.Así, luego de realizar el cruce de datos, en el cuadrante de la baja confianza y la alta demanda regulatoria, según la percepción pública, quedan los sitios de apuestas online, los laboratorios, los alimentos procesados, la minería, los bancos, las telecomunicaciones, los supermercados y los servicios públicos. En contraste, en el otro cuadrante “ideal” de la alta confianza y la baja demanda regulatoria, se ubican las energías renovables, las bodegas, los fabricantes de cerveza, la industria textil, las automotrices, el agro y la banca digital.“Hay una relación observable entre imagen del sector y demanda regulatoria. Cuanto mejor está un sector, menor es la demanda regulatoria, y el sistema político se comporta de manera bastante lineal con eso. La energía renovable, por ejemplo, está primera en muchos países en imagen y en algunos de esos lugares tiene menor carga impositiva”, destaca Costa. “Hay rastros institucionales de lo que el estudio muestra”, refuerza.Contin
Fuente: La Nación