Bendito cereal: Cinco gráficos para entender el “milagro” comercial del maíz argentino

La Bolsa de Comercio de Rosario ajustó esta semana al alza la estimación de producción argentina de maíz 2025/26 para ubicarla en 70,5 millones de toneladas (cifra que contempla tanto uso propio como grano comercial).
La nueva estimación está más alineada con la proyección oficial de la Secretaría de Agricultura, que prevé una cosecha total de maíz de 71,5 millones de toneladas con una oferta exportable de 44,0 millones.

En el acumulado de lo que va de la campaña comercial de maíz 2025/26 (marzo a julio) los despachos ya acumulan 22,21 millones de toneladas, una cifra que representa el 51% de la oferta exportable total prevista y que está en línea con el promedio porcentual de las últimas cinco campañas (sin considerar la 2022/23, marcada por una sequía histórica).
Argentina sigue siendo el origen más competitivo del mundo y tiene otro mes más de “repechaje”, ya que en este agosto los embarques brasileños de maíz tardío son mucho menores a los históricos y aún no ingresó al mercado la producción estadounidense (allí la cosecha se inicia en septiembre).

En el ámbito comercial, lo que podría, en otras circunstancias, haberse transformado en una “carnicería” de precios, ofreció (y sigue ofreciendo) grandes oportunidades a los productores argentinos.

Con un valor FOB oficial “spot” de 213 u$s/tonelada, la Bolsa de Comercio de Rosario estima que el FAS teórico de la exportación se ubica en 175,1 u$s/tonelada, mientras que ayer viernes el precio de referencia del Maíz Rosario disponible en A3 Mercados se ubicó en 185,0 u$s/tonelada.
Además, el mercado de futuros A3 está ofreciendo “pases” más que suculentos para aquellos que puedan derivar entregas hasta fines del presente año y cuenten con una adecuada gestión financiera.

Parte de ese fenómeno se explica por cuestiones internas, como el hecho de muchas empresas exportadoras experimentan dificultades para conseguir grano con humedades aptas para exportación debido a las recurrentes lluvias, además de la creciente competitividad de los “consumos” del cereal.

Pero el contexto internacional también contribuyó a sostener los precios internos del cereal, dado que el conflicto bélico presente en el Mar Negro, junto con problemas productivos en regiones clave, movilizaron órdenes de compra en la Argentina para asegurar el abastecimiento de maíz.
 

Fuente: Bichos de Campo