Economía
Falta una agenda común para que la producción tenga señales positivas
Una de mayores dificultades que tiene la agroindustria en la Argentina, en todos los eslabones de la cadena, es la definición de una agenda común que pueda ser ejecutada por los poderes Ejecutivo y Legislativo. Tema que se elija, tema que se encontrará una traba para avanzar. Aunque resulte paradójico esto es más evidente en tiempos de gobiernos que desde los discursos se expresan en favor del campo. Este déficit a veces es de los propios protagonistas del agro que no encuentran los consensos, pero también es por la falta de comprensión política por parte de los gobiernos de turno. En el primer caso hay ejemplos recientes: un sistema de respeto a la propiedad intelectual en semillas autógamas o el financiamiento del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva).Llegó la empresa suiza que hace el “electrocardiograma” de las plantasEn semillas, a diferencia del Ipcva, hay discusiones en curso que podrían terminar en un acuerdo entre la industria y el gremialismo rural.En el segundo caso, respecto de la demora del poder político en tomar los temas del agro, está el de los biocombustibles. La reforma de la ley todavía está empantanada, mientras otros países de la región avanzan a pasos acelerados. El ejemplo, otra vez, lo trajo Brasil, que esta semana aprobó el Programa Nacional de Combustible Sustentable de Aviación (ProBioQAV). Mediante un decreto firmado por el presidente Lula, se reglamentó una ley que fija las bases para el desarrollo del combustible sostenible de aviación, conocido internacionalmente como SAF.La norma prevé una reducción de las emisiones de la aviación doméstica de Brasil que comenzarán a regir a partir del próximo año hasta lograr una baja del 10% en 2037.“Mientras Brasil construye futuro nosotros vivimos en el pasado, con una ley vigente de estilo soviético y un proyecto de ley en el Senado que no tiene interés legislativo en ser sancionado”, dijo el presidente de CIARA-CEC, Gustavo Idígoras.Los exportadores remarcaron que “los biocombustibles permiten agregar valor a materias primas agrícolas, promover inversiones industriales, generar empleo calificado, fortalecer las economías regionales y ofrecer alternativas energéticas con menor impacto ambiental”.Aunque en la Argentina, distintas empresas del complejo oleaginoso están llevando adelante proyectos para aumentar la producción de cultivos destinados a SAF como carinata o colza, con acuerdos que incluyen a compañías aéreas, lo cierto es que la falta de definición oficial sobre el papel de los biocombustibles en la canasta energética del país demora decisiones de inversión y puede afectar la captura de mercados.Si se entiende que el agro no sólo produce alimentos sino también fibra y energía, así como productos industriales, esta dilación también representa un freno al desarrollo.Este Gobierno hizo suya la agenda de de la energía y la minería y aunque también diga que el campo es estratégico, cuando se trata de impulsar políticas que lo hagan crecer, lo deja en segundo lugar. Alcanza con citar la política del RIGI.Pero hay otros temas que el agro podría impulsar una agenda común con el Poder Legislativo. Un informe de la Fundación Barbechando, destacó que esta semana comenzaron a discutirse en el Congreso los proyectos de ley para habilitar la siembra de cultivos en áreas aledañas a las rutas nacionales (banquinas) que en la actualidad no se permite por una norma de 2008. Aunque algunos municipios lo permiten, la entidad sostuvo que las iniciativas legislativas “habilitan, bajo permisos y condiciones específicas, el uso productivo de superficies adyacentes a las rutas nacionales. Podrían incorporarse unas 50.000 hectáreas a la producción agrícola”, indicó Barbechando.“Los proyectos apuntan a aprovechar superficies que hoy pueden encontrarse sin uso productivo, a través de permisos precarios y onerosos, manteniendo las condiciones necesarias para la circulación y el mantenimiento de las rutas. Un punto central es que no propone sembrar sobre las banquinas ni sobre las franjas de seguridad vial”, añadió la entidad.Los reveses legislativos que tuvo el Gobierno recientemente con el rechazo a la reforma de la ley de Tierras y la ley de Manejo del Fuego fueron malas señales para el agro. Una agenda común de la cadena podría comenzar a generar señales positivas. Hay muchas asignaturas pendientes para la actividad que podrían saldarse.
Fuente: La Nación