Caputo habló sobre la morosidad en las familias: “No hay que confundir la empatía con las políticas públicas”

El ministro de Economía, Luis Caputo, descartó la posibilidad de que el Estado tome medidas extraordinarias para amortiguar la morosidad en las familias, la cual se encuentra en niveles máximos históricos. Durante una conferencia de prensa ofrecida este jueves, el funcionario sostuvo que se trata de “un tema entre privados” y ratificó que la administración central no planea intervenir directamente en las relaciones entre acreedores y deudores.Las declaraciones del titular del Palacio de Hacienda se produjeron en el marco de los anuncios sobre la flexibilización de los créditos en dólares. La medida permitirá que las entidades bancarias presten parte de estos depósitos a la totalidad de las empresas —incluso a aquellas que generan sus ingresos en pesos— con el propósito de ampliar el financiamiento disponible y dinamizar la actividad económica.Al justificar la resolución, el ministro argumentó que la decisión se debió al costo que todavía tiene financiarse en moneda local. “Las tasas en pesos todavía son altas”, afirmó, y sostuvo que esos niveles dificultan la rentabilidad de numerosos proyectos. “Va a generar mayor crédito, va a generar una baja en el nivel de tasas, va a generar mayor empleo y va a ayudar a reactivar la economía”, afirmó.En ese contexto, Caputo fue consultado por los elevados costos que enfrentan algunos usuarios fuera del sistema bancario. Si bien calificó de “abusivas” aquellas tasas que trepan del 400% al 700%, descartó que el Ejecutivo impulse regulaciones para limitarlas. “Hoy no hay nada que les impida hacerlo; es un tema entre privados”, retrucó.No obstante, el funcionario aseguró que el Gobierno monitorea la morosidad de cerca desde su gestación y detalló que mantuvo encuentros con directivos bancarios para gestionar esquemas de flexibilidad: “Nos dijeron que estaban refinanciando estas moras a tres años a tasas de entre el 20% y el 25% y que efectivamente la mayoría ya estaba pagando”. No obstante, advirtió que esa mejora todavía puede demorar en aparecer en las estadísticas, debido a los plazos necesarios para que una persona que regularizó sus pagos abandone las categorías de mayor riesgo. De acuerdo con sus estimaciones, este proceso normativo demandará entre seis y doce meses.“No hay que confundir la empatía con las políticas públicas”, sostuvo sobre la posibilidad de que el Estado asista a los bancos ante esta situación. Y añadió: “Hemos sido empáticos desde el día menos uno, pero nosotros manejamos la plata de la gente. Si hiciéramos eso, estaríamos usando la plata de los contribuyentes para salvar a los bancos porque dieron un crédito mal”. Su argumento fue que destinar recursos fiscales equivaldría a desfinanciar áreas prioritarias. “Si usamos tu plata para compensar a un banco, es plata que no podemos usar para aumentarle el sueldo a las Fuerzas Armadas o a los universitarios. Una cosa es la empatía y otra la responsabilidad por las políticas públicas”, concluyó.Según un estudio de la Universidad Austral y EcoGo, la mora en los créditos otorgados a las familias argentinas se quintuplicó en los últimos 18 meses, alcanzando niveles críticos que superan el 30% en el segmento no bancario (fintech, tarjetas no bancarias y comercios). Este deterioro, que afecta a uno de cada seis pesos prestados a nivel general, no se debe principalmente a un sobreendeudamiento extraordinario de las familias, sino a una marcada pérdida de capacidad de pago ante la caída de ingresos reales y el peso de los gastos fijos.

Fuente: La Nación