El nuevo juez del caso Insaurralde juró ante lo más granado de la familia judicial

Juan Tomás Rodríguez Ponte, exsecretario del juez federal Ariel Lijo y titular de la oficina a cargo de las escuchas telefónicas, juró hoy en la Corte Suprema de Justicia como nuevo juez federal de Lomas de Zamora ante lo más granado de la familia judicial de Comodoro Py 2002 y de La Plata.Hacía diez años que Rodríguez Ponte esperaba este momento, ya que era la tercera vez que su pliego había sido enviado al Senado. Con cada cambio de gobierno, el pliego era retirado.Rodríguez Ponte asumirá mañana en el juzgado N°2 de Lomas de Zamora, donde tramita la causa contra Martín Insaurralde y su exesposa Jesica Cirio por lavado de dinero y enriquecimiento ilícito.La jura se realizó en el salón Gorostiaga de la Corte Suprema de Justicia, ante más de 400 invitados que colmaron las sillas, los pasillos y terminaron de pie contra la madera oscura de la boiserie.En primera fila estaba el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Horacio Rosatti, su colega Ricardo Lorenzetti y el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, que fue quien propuso a Rodríguez Ponte.En los primeros lugares también estaba su esposa, la fiscal federal Alejandra Mángano, y sus hijas, que firmaron el acta de jura (como un homenaje a ellas), junto a Mahiques. También estaba su suegro, Roberto Mángano, secretario de confianza de la jueza María Servini y padre de la fiscal.La familia judicial estaba en pleno, con la presencia de los jueces de la Cámara Federal de Casación Penal, como su presidente y consejero de la Magistratura Diego Barroetaveña y su colega Mariano Borinsky.Estaban también, por supuesto, el juez Ariel Lijo, sentado junto a las consejeras de la Magistratura Fernanda Vázquez y María Alejandra Provítola, y sus colegas María Eugenia Capuchetti, Sebastián Casanello, Julián Ercolin y los fiscales Franco Picardi, Eduardo Taiano, Carlos Rívolo, Ramiro González, todos amigos y colegas de Mángano.La jueza del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad Marcela De Langhe estaba entre los presentes en las primeras filas, junto a Pablo Yadarola y Pablo Bertuzzi, candidatos a la Cámara Federal. Y la flamante jueza federal de Hurlingham Ana Juan, esposa del juez Marcelo Martínez de Giorgi.Como el juzgado federal de Lomas de Zamora donde trabajará Rodríguez Ponte pertenece a la jurisdicción de la Cámara Federal de La Plata, fue su presidente Carlos Alberto Vallefín quien presidió la jura, junto con sus colegas del tribunal Roberto Agustín Lemos Arias, Jorge Eduardo Di Lorenzo, César Álvarez, Laureano Durán y Emilio Fagg.Estaban los jueces de la jurisdicción Ernesto Kreplak, Alejo Ramos Padilla, el juez Armella, que estaba fungiendo como suplente en el juzgado en que asumirá Rodríguez Ponte, y el juez federal de Pehuajó Héctor Andrés Heim.Estaban los fiscales de esa jurisdicción, Diego Iglesias, Cecilia Incardona, Diego Velasco, de la Procelac, y Juan Manuel Olima Espel, mano derecha del procurador general Eduardo Casal, a cargo de la Secretaría de Coordinación Institucional.Rodríguez Ponte era hasta hoy titular de la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado (Dajudeco), encargada de las escuchas telefónicas legales y peritajes de casos más complejos.Dependía de la Corte Suprema de Justicia, por eso la jura fue allí, con la presencia de sus invitados.Este rol y su carrera como secretario del juzgado de Lijo le dieron la oportunidad de conocer a toda la familia de la justicia federal.Llegar a ser juez federal le llevó más de una década, tiempo en el cual fueron muchos los funcionarios judiciales que le brindaron su aval, pero en el impulso final pesó más su propia ascendencia y su carrera que la influencia de sus ahora colegas que lo pusieron en carrera, evaluaron fuentes de los tribunales.

Fuente: La Nación