General
Una de las colecciones de arte más importantes del país saldría a la venta por 450 millones de dólares
Podría ser el final de un mito. La colección más emblemática del país, aquella que por décadas guardó en completo secreto joyas de Van Gogh, Cézanne, Monet, Renoir, Degas y Gauguin, se podría ver y comprar en una subasta pública en Sotheby’s, si se confirma una noticia que publicó ayer el sitio digital especializado Artnet. De ser así, al fin se sabrá a ciencia cierta qué obras cobijaba Nelly Arrieta de Blaquier, la gran mecenas del arte argentino y fundadora de la Asociación de Amigos del Museo Nacional de Bellas Artes, que guardó sus tesoros bajo siete llaves hasta su muerte en 2020. Su exmarido, Carlos Pedro Blaquier, murió en 2023, y desde entonces la colección está en manos de sus cinco hijos.Ver para no creer: cuando la fotografía deja de ser una prueba y se convierte en ficciónParte del conjunto valuado en 450 millones de dólares dejó el país en junio de 2019, enviado a Luxemburgo “para su resguardo y exhibición”. Salieron con el trámite aduanero correspondiente e incluso cuatro obras estuvieron publicadas en el Boletín Oficial en busca de un comprador local que pudiera evitar que este patrimonio dejara la Argentina. Los precios que tuvieron en 2019, puestos inicialmente por el exportador, fueron convalidados por el entonces Ministerio de Cultura. De las dos Nymphéas de Monet, el más antiguo y más grande –de 1904, 90x92cm– por US$ 50 millones y el otro –de 1908, que mide 90, 2x87–, US$ 42 millones; ambos integran las cerca de trescientas versiones distintas de “Nenúfares” que pintó el francés. La Naturaleza muerta con cántaro azul, de Maurice De Vlaminck, de 1906, fue valuada en U$S 5 millones. Les Andelys, Port Morin, como se titula el cuadro del neoimpresionista Paul Signac, es de 1886, mide 33x46 cm, y se estimó su valor en U$S 3,5 millones. Las obras tenían permiso de exportación temporaria. Como vencido el plazo no regresaron al país ni las pinturas ni las divisas de sus ventas, la Aduana aplicó una multa a la familia por $7.350.469.600. Seguramente su valor ascenderá si es que se realiza la subasta que anticipa Artnet, que confirma que “la familia Blaquier se desprende de obras maestras del impresionismo y el postimpresionismo”. La publicación avanza, además, con otras noticias que no se conocían hasta ahora: “Christie’s ya había gestionado anteriormente varias obras de los Blaquier, incluida la joya de la corona de la colección: el retrato Zouave (1888), de Vincent van Gogh, que alcanzó unos 190 millones de dólares en una venta privada (otra noticia que dio a conocer el columnista de Artnet Kenny Schachter). El pasado mes de noviembre, la casa de subastas vendió dos cuadros de Paul Signac de menor valor. Christie’s también se adjudicó la venta de la célebre colección de platería de la familia, valorada entre 15 y 20 millones de dólares, cuya subasta está prevista para diciembre en Londres”. Pese a esto, su rival, Sotheby’s habría ofrecido mejores garantías para quedarse con la colección, que saldría a subasta próximamente, según consigna la fuente.Ni Sotheby’s ni la familia Blaquier confirmaron a LA NACION esta posible venta. “Por el momento no tenemos información oficial que facilitarle, por lo que Sotheby’s no hará comentarios al respecto”, respondió, lacónica, la oficina de prensa de la sede londinense de casa de subastas. Tampoco contestó al respecto el heredero al que este diario contactó ni los directivos de la empresa Ledesma consultados con el mismo fin. Pero la danza de conjeturas sobre qué piezas podrían salir a la venta y a qué precios ya comenzó a rodar. Sería probable, mencionan, que este lote incluya algunas de las obras más destacadas de la temporada. “Los Blaquier poseían otro espectacular cuadro de Van Gogh: Châtaignier en fleurs roses et blanches (Castaño en flor rosa y blanca), de 1890. Se estima que esta pintura podría alcanzar un precio de entre 150 y 200 millones de dólares”, asegura Artnet.Todas estas joyas podrían estar en el Museo Nacional de Bellas Artes, al que Nelly Arrieta tanto quiso, en una sala que llevara su nombre. Así fue creciendo el acervo del museo mayor de la Argentina a lo largo de su historia. Pero años antes de morir, ella misma se quitó la posibilidad de donarlos, cuando puso la colección a nombre de sus hijos y se reservó solamente el usufructo. Ahora, se vendería al mejor postor un arlequín de Paul Cézanne, perteneciente a una serie que el artista creó entre 1888 y 1890; la escena de carreras de caballos titulada Avant la Course (1893), de Edgar Degas; una vista callejera de París, de Pissarro; y En canot (o Jeune fille à la barque), obra de Renoir de 1877.
Fuente: La Nación