Revelan que Trump abandonó en secreto el Air Force One por una amenaza “creíble e inminente” de un ataque con misiles

WASHINGTON.- Una amenaza de que el Air Force One pudiera ser blanco de un ‌misil llevó al Servicio Secreto ‌a ⁠trasladar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a otro avión oficial sin distintivos durante un viaje a Turquía el mes pasado, declaró ​el miércoles ⁠una ⁠persona conocedora de la situación. ​El Servicio Secreto consideró que la ​amenaza era “creíble e inminente”, lo que motivó una operación extraordinaria para ocultar los movimientos del mandatario. La maniobra buscó evitar que el mandatario pudiera ser identificado como pasajero del avión presidencial, en medio de las crecientes tensiones con Teherán.Pero la operación dejó expuesta una situación mucho más delicada. Mientras el Servicio Secreto consideraba demasiado peligroso que Trump viajara en el Air Force One, el avión despegó con altos funcionarios, asesores de la Casa Blanca, personal militar y periodistas que desconocían que podía ser el blanco de un ataque.La amenaza surgió el último día de la visita de Trump a Ankara para participar de la cumbre de la OTAN. Según una persona conocedora de la situación, información de inteligencia llevó al Servicio Secreto a evaluar como inminente el riesgo contra el avión presidencial. Las autoridades estadounidenses también se habrían alarmado al descubrir que actores iraníes conocían dónde se alojaba Trump en Ankara, incluida la planta exacta del hotel. El dato elevó la preocupación sobre una eventual operación para atacar al presidente durante su salida de Turquía.Frente a ese escenario, Trump y un pequeño grupo de colaboradores fueron trasladados discretamente desde el Air Force One hasta un C-32A de la Fuerza Aérea estadounidense. El cambio se realizó mediante un camión de catering para evitar que se detectara que el presidente abandonaba el avión presidencial.El C-32A era más pequeño y carecía de las características que permiten identificar al Air Force One. Trump voló en él hasta Gran Bretaña, mientras el avión presidencial despegó con el resto de la delegación y el cuerpo de prensa.Lo extraordinario fue que el avión utilizado como señuelo no estaba vacío. A bordo permanecieron el secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario del Tesoro, Scott Bessent; asesores como Stephen Miller y Steven Cheung; personal de la Casa Blanca; agentes de seguridad y 13 periodistas.El secretario de Defensa, Pete Hegseth, sí viajó junto a Trump en el C-32A, al igual que Dan Scavino, Natalie Harp y Walt Nauta, integrantes de su círculo más cercano.En el Air Force One permanecieron numerosos funcionarios y periodistas que aparentemente no conocían la magnitud de la amenaza. Durante el vuelo, el personal ordenó mantener cerradas las persianas de las ventanas. Después, Trump fue trasladado nuevamente al avión presidencial para descender frente a las cámaras como si hubiera realizado todo el trayecto a bordo.La Casa Blanca no explicó por qué mantuvo a los pasajeros del Air Force One sin información sobre el riesgo ni detalló qué medidas adicionales se adoptaron para proteger la aeronave.Trump sostuvo que simplemente siguió las instrucciones del Servicio Secreto. Sin embargo, afirmó que el avión en el que finalmente viajó corría incluso mayor riesgo porque, en su opinión, sería el aparato que los atacantes tendrían más probabilidades de buscar.La amenaza se inscribe en un contexto más amplio. Durante la administración de Joe Biden, funcionarios habían advertido sobre intentos de elementos iraníes para asesinar a Trump. El presidente también fue blanco de un intento de asesinato durante la campaña de 2024 y de otro episodio con un hombre armado en su campo de golf de Florida.Trump afirmó esta semana que su vida está “constantemente” en peligro y que ocupa el primer lugar en una supuesta lista de objetivos de Irán. La Casa Blanca no confirmó públicamente los detalles de la inteligencia que motivó el operativo.Cuestionamientos en el CongresoEl episodio provocó cuestionamientos en el Congreso. Legisladores demócratas reclamaron que la administración informe sobre la operación y sobre la naturaleza de la amenaza iraní. El senador Richard Blumenthal sostuvo que la cuestión no involucra solamente la seguridad del presidente, sino también la de funcionarios y periodistas que permanecieron en el avión utilizado como señuelo.El debate se concentra en si la prioridad de proteger al presidente justificaba mantener en riesgo a personas que no habían sido informadas. Joe Lockhart, exsecretario de prensa de Bill Clinton, cuestionó la maniobra. Joseph W. Hagin, quien como asesor principal de Bush ayudó a organizar sus viajes a zonas de guerra y posteriormente se desempeñó como subjefe de gabinete de la Casa Blanca de Trump durante su primer mandato, dijo que no cuestionaría la decisión tomada en Ankara.“Comprendo la preocupación por quienes viajaban en la que se suponía que era la aeronave principal”, dijo Hagin, “pero cuando uno trabaja en la Casa Blanca o viaja con el presidente, asume un grado de riesgo considerable. Informar a todos sobre lo que sucedía en una operación como esta obviamente habría puesto en peligro la seguridad del presidente”.Agencia Reuters y diarios The Washington Post y The New York Times

Fuente: La Nación