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Maverick McNealy, el hijo de un multimillonario que resignó la fortuna y va por la gloria en el PGA Championship
Tras una segunda vuelta de 67 en Aronimink, comparte la punta con su compatriota Max Smalley; los argentinos quedaron eliminados
El único título de campeón que ganó Maverick McNealy en el PGA Tour coincide con la única participación de Francisco Bidé en las grandes ligas del golf, la del RSM Classic de 2024. El argentino, profesional del Capital City Club de Atlanta, está haciendo ahora su primera aparición en un major. Todavía faltan dos vueltas, pero que el puntero del PGA Championship sea McNealy resulta más que una mera coincidencia. El estadounidense de 30 años, protagonista de una historia de vida singular, empleó 67 golpes para llegar a -4 en el campeonato y alcanzar la cima en el tradicional campo de Aronimink Golf Club, cercano a Filadelfia. De los siete líderes del jueves, quedan sólo dos: él y su compatriota Max Smalley.Oriundo de Silicon Valley y egresado de la prestigiosa Universidad de Stanford con un máster en Management Science & Engineering, McNealy podría haber hecho fortunas en la industria tecnológica. Eligió seguir el “camino largo” que marcaba su pasión por el golf. Aunque no sea uno de los animadores principales del PGA Tour, mal no le ha ido: acumula ganancias oficiales por 22 millones de dólares, sin contar patrocinios.Todavía está lejos de alcanzar a su padre, Scott, fundador de Sun Microsystems y dueño de una fortuna que oscila los 2300 millones de dólares. El joven McNealy se crió en una mansión, pero debió compartir habitación con sus tres hermanos menores; los cuatro llevan nombres de modelos de autos estadounidenses en honor a su abuelo, que trabajó en la industria automotriz de Detroit: Maverick, Dakota, Colt y Scout. La imagen forjó su personalidad: lejos de ser un niño malcriado, creció en un ambiente competitivo. De hecho, el hockey sobre hielo fue su primer amor en la secundaria, aunque luego Maverick se inclinó definitivamente por el golf.McNealy llegó a la línea de -6, al frente por dos golpes, pero cometió con dos bogeys en los últimos cuatro hoyos.Fue una jornada difícil en Aronimink, un campo elegido en honor a los 250 años de la independencia de Estados Unidos, declarada en Filadelfia. Sólo 20 de los 156 jugadores bajaron el par de la cancha. La dificultad natural de un campo de par 70 y 7394 yardas de longitud se conjugó con el frío y el viento, pero un condicionante especial aumentó la dificultad y enojó a varios jugadores: las ubicaciones de las banderas.Scottie Scheffler: “El juego más duro del mundo”"I think it's the hardest game in the world and still just trying to solve a bit of the puzzle." pic.twitter.com/06dEk9Yt48— PGA TOUR (@PGATOUR) May 15, 2026El número 1 del mundo y campeón defensor, Scottie Scheffler, por caso, se mostró contrariado. “Fue realmente muy, muy duro”, dijo luego de una vuelta de 71 que lo mantiene en el top 10 (T9). “El viento tenía mucha fuerza y también hacía bastante frío. Por lo tanto, la pelota no volaba nada. En general, fue un día muy desafiante. En su mayoría las banderas de hoy eran casi absurdas. Estaban muy al límite de las zonas donde pensábamos que iban a estar. Es el conjunto de banderas más difícil que he visto desde que estoy en el Tour, y eso incluye los US Open, incluye a Oakmont. Es difícil dejar la pelota cerca del hoyo. Es difícil meter los putts, especialmente cuando hay grandes pendientes y viento, y creo que por eso se dan resultados tan cercanos al par. Están intentando hacerlo más difícil, y hay diferentes maneras de lograrlo. En un campo como éste, creo que podrían hacer que el score ganador fuera el que ellos quisieran. Podría ser sobre par, si así lo desearan, basándose puramente en la ubicación de las banderas”.Primer liderazgo de -4 tras 36 hoyos desde 2012Alex Smalley and Maverick McNealy share the 36-hole lead at 4-under in the PGA Championship, one stroke ahead of a group of six players tied at 3-under.It marks the first time since 2012 that the 36-hole lead in the PGA Championship is no more than 4-under par.— PGA TOUR Communications (@PGATOURComms) May 16, 2026También los argentinos fueron víctimas de la ferocidad de la cancha: ninguno de los dos logró superar el corte clasificatorio. Emiliano Grillo cerró con un digno 72, pero el total de +8 lo dejó lejos. Francisco Bidé firmó 79 y con +15 también dijo “adiós”, no sin antes cumplir un sueño que guardará en su memoria de por vida.Una de las historias del día fue protagonizada por otro profesional de club surgido de la clasificación, como Bidé. Se trata de Ben Kern, de 41 años, gerente general de Hickory Hills Golf Club, de Ohio. Una vuelta de 67 le permite estar el fin de semana peleando con los mejores y procurando emular la épica que en Oak Hill 2023 tuvo su colega Michael Block, que esta vez no pasó el corte por uno. Quedó en la misma línea que el sudafricano Garrick Higgo, que pagó caros los dos golpes de multa que sufrió por llegar 30 segundos tarde al tee del 1 el jueves: no pasó por uno. Tampoco estará Bryson DeChambeau, que no consiguió enderezarse tras los 76 del jueves y con +7 se despidió antes de tiempo, repitiendo el fracaso del Masters. Otros nombres salientes que no superaron el corte son los de Max Homa, Adam Scott, Sepp Straka, Viktor Hovland y Tommy Fleetwood.Entre los perseguidores de McNealy y Smalley aparece un nutrido grupo de jugadores: el japonés Hideki Matsuyama; el autor de la mejor vuelta del día (65), Chris Gotterup; la revelación que se mantiene en la pelea, Aldrich Potgieter; el australiano Min Woo Lee; el local Max Greyserman, y el alemán Stephan Jaeger, que firmó una tarjeta de 18 pares. Todos están a uno de los punteros. Los nombres rutilantes aparecen un escalón más abajo: Scheffler, Justin Thomas, Cameron Young, Ludvig Aberg.An absolute traffic jam at the top of the board 🤐15 players are within two shots of the lead after 36 holes (the most in @PGAChampionship history). pic.twitter.com/hOV3hSiWya— Golfbet (@Golfbet) May 16, 2026Es probable que McNealy no esté advertido de la coincidencia que lo ata al argentino Bidé. En el golf, como ya lo mostró con su elección de vida, conviene aferrarse a los instintos antes que al azar.