Sin la presencia de sus padres. Amalia, la hija de la reina Máxima, deslumbró en su cita más personal

La ceremonia inaugural de los Campeonatos del Mundo de Hípica 2026, celebrada el lunes 11 en Aachen (Aquisgrán), Alemania, bajo el lema “Welcome Home”, fue una jornada marcada por la tradición y un despliegue ecuestre sin precedentes: participaron 250 caballos. Pero, además, fue una auténtica cumbre royal que reunió a tres casas reales vinculadas históricamente con los caballos. Como un modo de seguir afianzando su preparación para convertirse un día en reina, la princesa Amalia de los Países Bajos interrumpió sus vacaciones de verano y dijo presente en solitario en el Sportpark Soers, donde encabezó la representación de la realeza europea y coincidió con la infanta Elena, con Zara Tindall, la princesa Benedicta de Dinamarca y la reina Mary de Dinamarca, cuya presencia no estaba anunciada en el programa oficial. La hija mayor de Guillermo Alejandro y Máxima participó en uno de los momentos más esperados: el desfile de carruajes históricos de las caballerizas reales de los Países Bajos, Dinamarca y Reino Unido, piezas emblemáticas que no suelen salir de sus palacios y representan siglos de tradición y de historia. En su caso, lo hizo a bordo de una carroza de 1898 que en su momento usaba su tatarabuela, la reina Guillermina. Esta no era una cita protocolar más para Amalia: se sabe que se enamoró de la hípica a los 4 años y sólo hizo un paréntesis el año pasado, cuando se cayó mientras montaba a Mojito, su caballo favorito, y tuvieron que operarla del codo. “Es increíblemente genial estar acá. Son tan lindos estos caballos... Realmente me enamoro”, le dijo la princesa al medio local Vorsten.



Fuente: La Nación