Como en Arabia Saudita: el imponente desierto argentino que es furor para una escapada nacional

Al pensar en un horizonte infinito de arena dorada, el imaginario colectivo suele trasladarse a los vastos territorios de Arabia Saudita o al Sahara. Sin embargo, en el oeste de la provincia de Catamarca, Argentina, existe un ecosistema que desafía cualquier comparación internacional: los Médanos de Fiambalá. Este desierto, situado a solo 15 kilómetros de la ciudad homónima y en el departamento de Tinogasta, se consolidó como una de las propuestas más solicitadas para quienes planean sus vacaciones con un marcado espíritu de aventura y búsqueda de paisajes naturales de alto impacto fotográfico.El sitio se destaca por sus formaciones de arena que superan los 200 metros de altura, las cuales son moldeadas constantemente por el viento, lo que garantiza una escenografía dinámica que cambia día a día. Dentro de este complejo, se encuentra la famosa duna Federico Kirbus, cerca de la localidad de Tatón. Esta formación es considerada la más alta del mundo, con una elevación que alcanza los 1234 metros de altura.La magnitud del área, que abarca unos 103 kilómetros cuadrados, ofrece un terreno de juego excepcional para la práctica de sandboard, una actividad que, según señala el sitio oficial de Argentina.gob.ar, puede realizarse tanto de pie como sentado, para aprovechar pendientes que alcanzan los 45 grados de inclinación en sectores como la Duna Mágica de Saujil.La experiencia en los médanos es sumamente diversa, ya que mientras que el sector de Saujil resulta ideal para iniciantes, las dunas de Tatón presentan un desafío técnico superior al ser habitualmente elegidas para travesías en vehículos 4x4 y competencias internacionales como el Rally Dakar. Los visitantes destacan que la mejor forma de recorrer el terreno es mediante excursiones organizadas.Al respecto, el portal TripAdvisor reúne testimonios de viajeros que resaltan la profesionalidad de los guías locales. “Max W”, un usuario de la plataforma, comenta que el acompañamiento especializado permite no solo acceder a los puntos más altos, sino también disfrutar de comodidades y relatos sobre la historia de la zona que enriquecen la visita. Por su parte, “PatricioJM” señala que es un lugar mágico, apto incluso para personas mayores que deseen vivir la experiencia del sandboard en un entorno de arena blanca y suave.Para optimizar la estadía, se recomienda visitar el lugar durante las primeras horas de la mañana o al atardecer para evitar las temperaturas extremas del verano, que pueden llegar a los 40 grados. Además, la combinación con las Termas de Fiambalá y la Ruta del Adobe permite complementar la aventura en el desierto con relax y cultura, lo que convierte a este destino catamarqueño en una joya turística que rivaliza en majestuosidad con los desiertos más icónicos de Medio Oriente.

Fuente: La Nación