Los expertos coinciden sobre el eclipse: “Lo primero que se notarán son lunas en el suelo, que dan una mala sensación”

El eclipse solar total del 12 de agosto de 2026 se perfila como uno de los acontecimientos astronómicos más significativos de la década, no solo por la excepcionalidad de su visibilidad, sino por los marcados cambios ambientales que precederán a la oscuridad absoluta. Según diversos expertos, entre ellos el meteorólogo Tomàs Molina, los observadores experimentarán una serie de alteraciones sensoriales que comenzarán mucho antes de que el disco lunar cubra por completo al Sol. Uno de los efectos más singulares y, a la vez, inquietantes que se reportarán durante la jornada es la aparición de las llamadas “lunas en el suelo”.De acuerdo con lo detallado por Molina en la plataforma digital catalana 3Cat, este fenómeno ocurre cuando la luz solar, al filtrarse por pequeños espacios entre las hojas de los árboles u otros elementos, actúa como una cámara estenopeica. El resultado es la proyección múltiple de la imagen del Sol en fase de eclipse sobre la superficie terrestre. “Es una cosa rara”, explica el meteorólogo, con lo que señaló que este efecto visual puede generar un impacto psicológico inusual en los observadores, ya que la sensación “da un mal rollo horroroso”, tal como se dice en España para referirse a una sensación de mala vibra. Este fenómeno, aunque fascinante desde el punto de vista físico, subraya la transformación drástica del entorno natural en los minutos previos a la totalidad.La baja de temperatura es otra de las alteraciones que la mayoría de los ciudadanos percibirá con mayor intensidad. La interrupción temporal de la radiación solar provocará un descenso térmico de entre 3 y 6 grados centígrados, un cambio notable que se sentirá especialmente al ser un día de agosto, pleno verano europeo. La Agrupación Astronómica de Madrid corrobora que esta caída, sumada a la aparición de un viento fresco repentino, modificará la percepción climática del atardecer. Este alivio momentáneo del calor veraniego no debe interpretarse como una alerta peligrosa, pero sí constituye una parte esencial de la experiencia física del eclipse, lo que refuerza la sensación de un cambio de escenario radical.Paralelamente, el comportamiento de la fauna local se verá alterado por la transición brusca hacia una oscuridad inusual. Los animales suelen interpretar el cambio de luminosidad como la llegada anticipada de la noche, lo que puede inducir conductas de desorientación. Se recomienda a los propietarios de mascotas mantenerlas dentro del hogar, bajar las persianas y procurar seguir las rutinas habituales para minimizar el estrés de los animales durante los breves minutos en que el día se convierta en noche.En cuanto a la observación, la recomendación de los especialistas es taxativa: el uso de anteojos homologados con filtros ISO 12312-2 es obligatorio en todo momento. La posibilidad de observar un eclipse solar total es estadísticamente excepcional, lo que aumenta el riesgo de que las personas, en un intento por no perderse el detalle, prescindan de la protección adecuada. Según los expertos, mirar directamente al sol sin el equipo técnico necesario puede causar lesiones oculares irreversibles, que no admiten tratamiento ni cirugía. Se advierte explícitamente sobre la prohibición de utilizar lentes de sol comunes o cámaras de dispositivos móviles para intentar capturar el momento.Cuando la totalidad alcance el 100%, el cielo revelará una estampa poco común, con la aparición de estrellas y un Venus intensamente brillante. Este contraste entre la oscuridad cénit y la claridad en el horizonte creará un ambiente onírico que, según Molina, es una experiencia única en la vida. El eclipse será, en definitiva, un acontecimiento científico de primer orden que requiere una combinación de curiosidad científica y máxima prudencia para ser disfrutado sin riesgos para la salud, mientras la naturaleza despliega sus efectos más insólitos sobre el paisaje.

Fuente: La Nación