Boca venció a Recoleta y quedó cerca de los cuartos de final de la Copa Sudamericana

Rodolfo Arruabarrena ya había vivido una noche parecida. Doce años atrás, en el inicio de su primer ciclo en Boca, el humilde Capiatá, de Paraguay, había dado el golpe en la Bombonera y obligado a su equipo a ganar en Asunción para, tras una electrizante serie por penales, sellar la clasificación a los cuartos de final de aquella Copa Sudamericana. Aquella experiencia también le dejó una enseñanza: no subestimar a ningún rival y tomar decisiones fuertes antes de que sea demasiado tarde. Esta vez, el Vasco evitó que la historia volviera a complicarse. Boca todavía siente la falta de un 9, pero con la racha goleadora de Santiago Ascacibar, las apariciones de Leonel Flores y Tomás Aranda le alcanzan por ahora para disimular esa ausencia y seguir tachando rivales. Con el 3-1 ante Recoleta en el Ducó, puso un pie y medio en los cuartos de final, donde espera el vencedor de la serie entre San Pablo y Bolívar.El partido, sin embargo, comenzó bastante peor de lo que terminó. Durante los primeros minutos asomaron algunos de los problemas que habían marcado el comienzo del ciclo: desorden, flojos retrocesos, espacios a espaldas de los volantes y demasiada fragilidad en los mano a mano. También fallaron los centrales cuando tuvieron que salir lejos a cortar y Álvaro Montero volvió a transmitir poca seguridad. El gol de Pedro Ríos llegó en ese contexto: el remate se desvió en Leandro Lozano antes de meterse por el primer palo, pero Boca ya había dado varias señales de vulnerabilidad.Lo mejor de Boca vs. RecoletaSuperado ese comienzo incómodo, el equipo empezó a instalarse en campo de Recoleta y el partido cambió de dueño. Sin la fluidez que había mostrado ante Vélez, Boca manejó la pelota, empujó al rival contra su arco y generó media docena de situaciones antes del descanso. En una misma jugada, incluso, la pelota dio primero en el palo tras un cabezazo de Miguel Merentiel y después en el travesaño con un remate de Milton Delgado que picó sobre la línea. Incluso en un inicio sin la precisión habitual de Leandro Paredes, el equipo encontró libertad para jugar en tres cuartos cuando Recoleta, después de ponerse en ventaja, se fue refugiando cada vez más cerca de Nelson Ferreira.Boca volvió a mostrar algunas de las virtudes ofensivas de sus últimos partidos, pero también el mismo déficit. Santiago Ascacibar volvió a ser el que mejor interpretó los espacios: se asoció cuando la jugada lo pidió, se desprendió con criterio y pisó seguido el área, donde llegó varias veces libre y exigió al arquero; a diferencia de Merentiel, que no pudo romper la sequía. Aranda encontró líneas de pase para filtrar pelotas entre los defensores y Flores empezó a desequilibrar por izquierda sobre el cierre de esa etapa, hasta provocar la expulsión de Wilfredo Báez.Arruabarrena movió el equipo en el entretiempo. Boca había hecho méritos para empatar, tenía un hombre más y enfrente quedaba un rival dispuesto a defender la ventaja con todo lo que tuviera. El Vasco sacó a Lautaro Blanco, armó una línea de tres y pasó a atacar con un enganche y tres delanteros. La apuesta tuvo efecto inmediato, sobre todo por el ingreso de Sebastián Villa, que entró con una energía distinta. Desbordó, buscó el uno contra uno y, esta vez, también levantó la cabeza antes de resolver. Primero asistió a Ascacibar para el 1-1 y después puso el centro exacto para que Delgado marcara de cabeza el 2-1 y celebrara su primer gol en Primera en su partido número 71. Poco después, Flores desde fuera del área clavó la pelota en un ángulo para completar la remontada.El comienzo del segundo tiempo fue, por diferencia, el mejor momento de Boca. Jugó rápido, atacó con mucha gente y aprovechó el desconcierto de un Recoleta que no encontró la manera de acomodarse después del empate. La segunda expulsión, la de Dairo Mosquera, parecía dejar el partido servido para una goleada. Pero con dos hombres más y la serie mucho más encaminada, Boca perdió intensidad y dejó de atacar con la misma decisión. Con la salida de Flores perdió frescura en los metros finales, empezó a mover la pelota con mayor paciencia y siguió llegando, aunque sin la claridad de los minutos anteriores.El 3-1 terminó siendo una diferencia corta en relación con la cantidad de veces que Boca pateó al arco rival, aunque no necesariamente con el nivel de juego que mostró durante toda la noche. Fueron 38 remates, ocho de ellos al arco, contra apenas seis de Recoleta.Boca, de todos modos, justificó el triunfo y empieza a mirar el horizonte con otros ojos. La llegada de Enner Valencia puede darle una solución a una carencia evidente, aunque el desafío de Arruabarrena no pasa solamente por encontrar goles. También deberá ajustar piezas atrás para conseguir que el equipo tenga el mismo funcionamiento durante todo el partido. La revancha será el martes, en Asunción, y a Boca le alcanzará hasta con perder por un gol para clasificarse. Una ventaja importante después de una noche que empezó torcida, terminó tranquila y pudo haber dejado la serie prácticamente sentenciada.

Fuente: La Nación Deportes