Brad Pitt habló del alto precio que pagó por protagonizar Troya: “Cambié mi vida por completo”

Aunque Enemigo íntimo (The Devil’s Own) fue para Brad Pitt “la obra cinematográfica más irresponsable” que vio en su vida y Entrevista con el vampiro (Interview with the Vampire) lo hizo sentir “miserable”, Troya (Troy) también es una de esas películas que le gustaría borrar de su filmografía. No solo porque no le gustó el producto final ni el proceso de rodaje, sino porque las exigencias físicas a las que fue sometido para interpretar a Aquiles tuvieron un fuerte impacto tanto a nivel personal como profesional.“Se supone que era el guerrero más grande de todos los tiempos. Tuve que ponerme en forma. Cambié mi vida por completo. Dejé de fumar, y déjenme decirles, era un fumador profesional y todavía lo extraño...”, sostuvo Brad Pitt en una entrevista con Vanity Fair en 2004. “Pero quería ver hasta dónde podía llegar con mi cuerpo. Cuando terminó la película, llevaba un año siguiendo esta dieta y plan de entrenamiento”, sostuvo. Asimismo, según recogió la revista Men’s Health, el actor aseguró que, aunque se vio bien en pantalla, el proceso fue brutal: “Hubo días en los que simplemente no quería levantar una pesa más. Fue un trabajo de 24 horas al día, los 7 días de la semana, durante meses. Es un trabajo físico de tiempo completo y eso desgasta una barbaridad. Cuando terminamos de rodar la película, estaba físicamente harto de ser Aquiles. Lo primero que hice al terminar fue ir a comprar una hamburguesa y volver a fumar”.Para prepararse físicamente para interpretar al héroe griego, trabajó con el fisioterapeuta y ex Navy Seal, Duffy Gaver, quien, al enterarse de que necesitaba un entrenador, se puso en contacto con él. “Hablamos de lo que está bien estéticamente en el cuerpo masculino. Si te fijás en los luchadores grecorromanos, no van al gimnasio, solo hacen su trabajo, pero resulta que tienen un aspecto increíble”, sostuvo Gaver en una entrevista con Esquire en 2021. “Si realmente querés construir un buen físico, mi opinión es que necesitás una buena espalda fuerte, y hombros y brazos decentes. Y luego podés preocuparte de la definición”, explicó. Fue por eso que el entrenamiento de Pitt para fortalecer la espalda incluyó “un montón de pull-downs y remos con mancuernas”, entre otros ejercicios.Pero no solo fue el intenso entrenamiento y la estricta dieta lo que agotó a Pitt, sino también el proceso de rodaje que desde un principio arrancó con el pie izquierdo. Incluso reconoció que solo aceptó el proyecto porque, como se había bajado de otra película, tenía que igualmente cumplir con el estudio. “No fue doloroso, pero me di cuenta de que la forma en que se estaba contando esa película no era como yo quería que fuera. Cometí mis propios errores en ella. No podía salir del centro del encuadre. Me estaba volviendo loco. Me había malacostumbrado a trabajar con David Fincher. No es una crítica a Wolfgang Petersen. El submarino (Das Boot) es una de las mejores películas de todos los tiempos. Pero en algún punto, Troya se convirtió en algo comercial. Cada toma era como: ‘¡Aquí está el héroe!’ No había misterio”, le dijo a The New York Times en 2019. La película de 2004 —disponible para ver en streaming a través de HBO Max y Prime Video— lo obligó a rechazar la oportunidad de trabajar con los hermanos Coen en To the White Sea, una adaptación de la novela de James Dickey. Si bien finalmente el proyecto no se hizo por falta de presupuesto, la disyuntiva en la que se vio envuelto marcó un punto de quiebre en su carrera. “Tomé la decisión de que solo iba a invertir en historias de calidad, a falta de un término mejor. Fue un cambio radical que marcó el inicio de la siguiente década cinematográfica”, reconoció.

Fuente: La Nación