“Se llevó muchísima arena”: un balneario que disfrutó de playas amplias, ahora tiene el mar en la primera línea de casas

MAR DEL TUYÚ.- Las imágenes y noticias que llegaban por las señales de televisión durante el último fin de semana, con una marejada que más temprano y algo más al sur provocaba destrozos de magnitud sobre la costa, desde Monte Hermoso hasta Mar del Plata, eran dramáticas y llevaron a palpitar por aquí una catástrofe inminente. No se dio. Las casas de primera línea de mar siguen en pie y el costo que esta vez se cobraron las olas, con su potencia y una excepcional pleamar, se reflejó en fracturas en losas de hormigón, sólidas defensas con ladrillos rajadas, otras más informales arrasadas y una fenomenal pérdida de arena sobre superficie de playa. Ese clima de riesgo se vive y respira en este balneario con cada expresión virulenta de un océano que año tras año gana metros, ya se llevó la costanera, ahora se come de a bocados el frente de los balnearios y cada tanto se lleva algo más de lo construido en ubicación privilegiada: a veces apenas una tarima de guardavidas, en otras alguna escalera de cemento, cada tanto parte de alguna pared y en más de una oportunidad una propiedad entera, rendida ante el agua salada que socava cimientos. A veces a cachetadas con cada ola. A veces con silenciosas y sostenidas filtraciones. “Esta vez no fue tan bravo el oleaje como alta la marea”, describe Paula, que pasea a su perro a la altura del mirador de calle 58 y señala lo que quedó en ese sector de playa, lindero a un local de churros hoy cerrado, donde los tamariscos de buen porte quedaron con sus raíces al desnudo por delante de un médano que ahora exhibe un abrupto corte vertical, indicio del punto hasta el que avanzó el mar para llevarse, solo de allí, cientos de toneladas de arena.Ahí nomás, en la plataforma de hormigón a nivel de calle, obra que es reciente y daba aires pintorescos al paseo, hubo que cerrar el paso porque hay bajadas que tambalean por columnas que el oleaje zamarreó y movió de sus bases, ahora ocultas por la arena y cada vez a menor profundidad. Larga historiaLos problemas de Mar del Tuyú y esta dolorosa cercanía con cada marea alta es una historia que lleva más de tres décadas. El peor antecedentes fue un temporal de 1993 que se extendió durante varios días y comió, literalmente, el frente costanero público. Lo que quedó entonces, de cara al Atlántico, son viviendas particulares. Y ante el riesgo frente a un proceso de erosión costera, desde entonces proliferaron las obras particulares de defensa. Así es que a los pies de esas casas y chalets se disponen paredones hormigonados de hasta tres metros de altura, acumulaciones de piedra retenidas por tejidos, bolsones de arena y hasta pilas de neumáticos en desuso. Todo parece válido a modo de escudo frente al mar. Walter Natalizia es el secretario de Planeamiento, Infraestructura y Medio Ambiente del partido de La Costa y asegura que temporales vividos durante los últimos meses de enero y febrero fueron algo más agresivos y dañinos que el que se dio el pasado fin de semana, en el marco de un período de ciclogénesis que afectó a gran parte de la costa bonaerense. “El mar llegó, comió, socavó, pero por sobre todo hizo mucho retorno y se llevó muchísima cantidad de arena”, explicó a LA NACION sobre este proceso que comenzó a percibirse el sábado y se extendió por lo menos hasta el lunes. “Lo peor esta vez fue una gran crecida, por suerte sin tanta energía en el oleaje”, aseguró. El problema, explica, es que cada una de estas tormentas barre y reduce la superficie de playa, con lo cual el frente del balneario ve resentida su capacidad de defensa. Y futuras pleamares, en particular las de mayor magnitud, llegarán a niveles cada vez más altos y cercanos a la base de las propiedades que dan frente a la playa.Amado Enlai asegura que lleva 17 años como propietario de una construcción que tiene varias unidades y donde viven, en su mayoría y en particular durante la temporada, muchos de los vendedores ambulantes que se mueven por estas arenas cuando abundan los turistas. Dice que es de los pocos que está por allí todo el año y puede ser testigo de este lento proceso de deterioro de la costa de Mar del Tuyú, siempre a manos de un océano que va por más terreno.“No fue esta la peor que hemos pasado, pero si estamos pensando en comenzar a hacer algunas reparaciones”, dice a LA NACION. Cristian Lucero vino a trabajar este verano y decidió quedarse en una de esas viviendas, ahora haciendo changas. “Creció mucho el mar a partir del sábado pero estuvo tranquilo, el agua no llegó arriba”, explica en referencia a esa suerte de terraza que es el patio del precario complejo, ahora a casi cuatro metros de altura por encima del nivel de playa, el doble de lo normal por la arena que se perdió desde el fin de semana.A metros de una imagen de Iemanjá, presentada como la Reina del Mar en una escultura a la altura de la calle 62 y la playa, un hombre lee sentado sobre más de un centenar de bolsas blancas, rellenas de arena y dispuestas como una alternativa más de contención para frenar el embate del océano. Otros recurren a escombros, que salen de alguna demolición y son bienvenidos en el afán de sumar poder de defensa. En una casona de dos pisos se recurrió a postes de madera muy altos, uno al lado del otro. Toda receta es válida para protegerse.Liliana, una docente que para un segundo para sacar una foto desde las veredas de la costa y sigue, mantiene la hipótesis que no es el mar el que avanza. “Somos nosotros los que seguimos retirando barreras que protegían la costa”, dice a LA NACION y con 40 años como vecina de Mar del Tuyú recuerda que donde hoy hay apenas 15 a 20 metros de playa frente a la primera línea de casas supo haber hasta tres líneas de médanos. “Había que planificar y no se debió construir en cualquier lado”, asegura. No solo preocupa que hay viviendas desde las que se siente el golpeteo de las olas cuando el mar crece lo suficiente. A menos de 50 metros de la actual línea de playa también hay algunas edificaciones en altura que, de persistir este ritmo de avance de la erosión costera, empiezan a correr riesgo. ExpropiaciónNatalizia recordó que tras aquel momento dramático de 1993 se dispuso la interdicción de obras nuevas y en el gobierno provincial se sancionó la ley 14.664 que disponía expropiación de esos inmuebles en riesgo. Son 324 las incluidas en el listado y el principal problema es que su implementación sería con costo sobre el presupuesto del partido de La Costa. Esa normativa se venció, se prorrogó en 2021 por cinco años y vencerá el próximo 16 de julio. Entonces como ahora, sin avances porque la comuna no dispone de semejante volumen de fondos. Como primera solución, al menos en la coyuntura y como viene ocurriendo en estos años, se apuesta a la recuperación de superficie de playa seca. Se hace mediante obras de refulado, que es el relleno de manera artificial. En el partido de La Costa la deriva natural acumula arena en sus localidades del norte, como San Clemente del Tuyú y Punta Médanos. Desde allí se la trae en camiones, se la vuelca en el frente costero de Mar del Tuyú y se la distribuye con palas mecánicas y motoniveladoras. El plan de obras de defensa del frente costero del distrito ha dado algunos pasos en los últimos tiempos, aunque por ahora lejos de su punto más crítico. Los primeros avances se han visto en Santa Teresita y Las Toninas. La propuesta contempla posibilidad de disponer escollerados que ayuden a retener arena y reducir la energía del mar sobre las playas. El problema para avanzar es el de siempre: recursos económicos que exceden a la capacidad de un municipio.
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