Un día en Las Parejas: el detrás de escena de dos fábricas que cuentan la historia de la siembra directa en Argentina

Es una información difícil de chequear, pero si se elaborara un índice que relacione la cantidad de fábricas de sembradoras con la cifra de habitantes dentro del “triángulo” que conforman las localidades santafesinas de Las Parejas, Armstrong y Las Rosas, es muy probable que se lograra un valor sin parangón a nivel mundial.
Es que esa zona del sur santafesino concentra numerosas fábricas de maquinaria agrícola, con las sembradoras como principal producto, lo que tiene relación directa con que están enclavadas en la zona núcleo que fue la cuna de la siembra directa en Argentina.
Por eso, en la previa del Congreso Aapresid realizado la semana pasada, un grupo de profesores, productores, asesores agrícolas, analistas e ingenieros agrónomos visitaron las instalaciones de Apache y Super Walter, dos empresas de maquinaria especializadas en sembradoras y radicadas en Las Parejas.
La recorrida, de la que participó también Infocampo, se desarrolló en el marco de la “Gira internacional” organizada por la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) y formó parte de una jornada que empezó por la mañana y se extendió hasta la tarde. 
UNA EXCURSIÓN A UNA DE LAS CUNAS DE LA SIEMBRA DIRECTA
Luego de un registro a campo en la localidad de Marcos Juárez, la comitiva se trasladó de Córdoba a Santa Fe.
De la jornada también participaron productores de Brasil y de Bolivia, representantes de una empresa Agtech de Japón, diplomáticos, dos investigadores de Estados Unidos –Cristine Morgan (especialista en ciencias del suelo y directora científica de una reconocida institución) y Chad Lee (profesor de Agronomía en la Universidad de Kentucky)-, y socios de la Asociación.
Al ingresar a Las Parejas, se observa cómo realmente es una cuna de las sembradoras y de la maquinaria en general: geográficamente, Apache y Super Walter están a menos de 700 metros la una de la otra, rodeadas de empresas de fundición, metalúrgicas y soluciones para el agro.
Apache empezó como una fábrica de bombeadores en 1957, mismo año en el que nacía Súper Walter en un patio de Las Parejas. Hoy están separadas por la Ruta 178, que corta a la localidad “en dos”. 
La región que las une, y la distancia que las separa, demuestra la potencia de la zona productiva que las alberga. Allí, hacia 1968, ingenieros de Córdoba y de Santa Fe estudiaban cómo frenar la erosión hídrica en la cuenca del río Carcaraña —la misma que atraviesa esta región— mientras un cultivo nuevo, la soja, empezaba a inquietar a los técnicos. 
Ese diagnóstico temprano sobre el suelo fue el germen de lo que años después se conocería como siembra directa. La “Primera reunión técnica de cultivos sin labranzas” que reunió a los pioneros fue en 1977, en Marcos Juárez. 
En esa década, Apache inició sus exportaciones, que empezaron con implementos básicos y se fue expandiendo junto con la siembra directa. En Super Walter, en lo referente al agro, empezaron con implementos de roturación (arados y rastras) y poco a poco se fueron consolidando en tecnología de siembra directa. 
Hoy, las dos empresas exportan sus productos a diferentes mercados. Apache llega a Uruguay, Paraguay, Rumania y Sudáfrica. Y, en este último país, su sembradora se consolida como la única de origen argentino presente. Por el lado de Super Walter, la empresa tiene la red comercial más fuerte concentrada en Argentina, pero también está presente en Bolivia, Venezuela, Polonia y Europa del Este. 
APACHE, UNA DE LAS PIONERAS EN SEMBRADORAS
La visita a Apache fue conducida por Ramón Suárez —técnico que ingresó a la compañía en 1982— y por Lucía Celiz, responsable de Posventa.
Allí, en una combinación de máquinas de muchos años con otras con la tecnología más nueva, entre otros implementos sobresalían unos brazos robóticos de soldadura.
Allí, Suárez reveló un dato muy relevante: “La gente que está trabajando aquí es de edad porque no hay profesionales”. Actualmente, Apache emplea a 244 personas. 
Una parte del proceso de fabricación en Apache (Gentileza Aapresid)
La plantilla para cada dispositivo de soldadura es única y se regula de acuerdo a la necesidad de fabricación (si es un modelo de grano grueso o fino, por ejemplo). “Para hacer los chasis, antes de empezar cada programación se registra que todo esté en perfectas condiciones”, señaló el operario. 
Suárez también mostró a la comitiva el corazón de la sembradora: el cuerpo sembrador, que se mantiene igual y unificado en todos los modelos de maquinarias para siembra (tanto para fino como para grano grueso). Y debe tener la fortaleza para sembrar tanto en Buenos Aires como en Entre Ríos, explicó el técnico. 
En ese punto, diferenció el origen de algunos materiales que han ido evolucionando con el tiempo. Como el disco abridor, que antiguamente era de fundición y con remache y, hoy, se fabrica en acero 1045 mecanizado con ocho bulones de acero grado ocho. O la chapa raspadora, que luego de resolver un cambio de sistema por unas uñas flotantes “no trajo reclamos por desgaste prematuro”. 
Un productor oriundo de Bolivia, atento a todas las características de las sembradoras Apache (Gentileza Aapresid)
De todos modos, vale mencionar que Apache no es solo sembradoras: también tiene otras tres unidades de negocios con desbrozadoras, tractores y pulidoras. 
En la fábrica, las necesidades del productor se materializan. Por ejemplo, en la lubricación. “Las ruedas tapadoras son rodamientos blindados que no necesitan mantenimiento porque hoy las ventanas de siembra son muy acotadas”, explicó. Y es que la siembra directa cambió por completo las condiciones físicas del suelo, y transformó a las ruedas en componentes tecnológicos. 
Ese sello aparece en su diseño, que cambia dependiendo el cultivo y el suelo: “Primero tengo una cuchilla roturadora, el cuerpo doble disco que vimos, un elemento que me va a apretar la semilla contra el suelo y por último un carro de ruedas que me vaya tapando la semilla en el surco”, explicó Suárez sobre el carro de ruedas tapadoras, luego de mostrar las ruedas niveladoras de profundidad. 
“La máquina está preparada para ponerle toda la tecnología que hay en Argentina”, remarcó Ramón Suárez
 
Mientras explicó cómo funciona el expulsador, Suárez aseguró que “no hay ningún proceso mecánico que pueda romper la semilla”. Incluso se habló de dosificadores y fertilización. 
Finalmente, la comitiva vio la máquina 27000 para grano grueso y el último diseño de la empresa, la sembradora 90000 Air Drill, que por ahora ingresó al mercado como una pre-serie. Junto a eso, se vieron accesorios que pueden sumarse de manera opcional y en distintos escenarios de siembra y diferentes carros de semillas: de 6500, 12000 y 13500 litros, para máquinas de doble propósito. 
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SÚPER WALTER, LA FÁBRICA QUE VISITÓ SCALONI
Cabe recordar que otra de las características de Las Parejas es que es la tierra del director técnico de la selección argentina de fútbol, Lionel Scaloni.
De hecho, recientemente participó de una visita a Super Walter, donde se mostró muy interesado sobre cómo es el proceso productivo de las sembradoras.
En esa fábrica, la visita se inició desde una de las plantas que la empresa utiliza para recepcionar los chasis pintados —que ingresan de la planta ubicada justo en frente— y continuar con el plan de montaje. Un primer dato clave fue que, Super Walter no fabrica máquinas en stock; todo es 100% customizado, a excepción de los cuerpos de siembra. 
El interés por la tecnología argentina también se vio en Super Walter (Gentileza Aapresid)
Esa lógica de trabajo a medida no es una estrategia comercial reciente, sino una herencia familiar. “Mi abuelo Haroldo fue el primer sastre de la ciudad y de la zona, hacía los trajes a medida, entonces nos quedó esa cultura de trabajar a medida con respecto al requerimiento de cada cliente”, contó Nicolás Scarpeccio, director de la compañía y nieto del fundador, en una de las postales más fuertes de la recorrida.
La empresa cumple 70 años este 2026, y esa es, según sus propias palabras, “la historia que tratamos de contar” en esta etapa.
Aquella visita fue más silenciosa y sin operarios, ya que la jornada en planta se extiende hasta las cuatro de la tarde. Sin embargo, los procesos desarrollados allí quedaron bien ilustrados por su gerente de operaciones, Nicolás “Toto” Garavaglia, que también es ingeniero industrial y estuvo a cargo de la recorrida. 
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En números, la customización se traduce así: la compañía tiene unos 10 modelos base por nombre y configuración, pero dentro de cada uno el productor puede combinar entre 100 y 150 variables —desde el tipo de tolva hasta si el cuerpo de siembra es mecánico o eléctrico—, ajustando ancho y largo de máquina según la zona de siembra. No es lo mismo, señaló Garavaglia, una sembradora pensada para Entre Ríos que una para Salta, Tucumán o la provincia de Buenos Aires.
Esa capacidad de adaptación se sostiene en un proceso productivo fuertemente digitalizado: cada máquina se diseña primero en 3D, lo que permite a operarios y supervisores visualizar el detalle exacto de la pieza antes de fabricarla, y todos los procesos se monitorean en tiempo real a través de un software propio (una decisión que la empresa vincula también al cuidado del medioambiente). 
Chad Lee, el investigador de Kentucky que defiende la siembra directa (Gentileza Aapresid)
De hecho, lo primero que señaló Garavaglia fue la sala de máquinas, que se encuentra en un entrepiso en alto y desde dónde se puede ver la fábrica. Desde allí, empieza la creación de las máquinas, proceso en el cual intervienen unas 12 personas.
Aunque el modelo de customización se apoya fuertemente —y primero— en el comercio internacional. “La producción de una máquina empieza mucho antes de la ingeniería”, sin

Fuente: InfoCampo