Los límites del programa de Milei

Hay una característica en la gestión de Javier Milei que resuena también en gobiernos anteriores: entender que el ejercicio del gobierno es la aplicación de una receta científica y que el éxito está determinado por la calidad de esa receta, que se traslada a la realidad de manera mecánica. En comparación con otras administraciones, ese rasgo hoy está acentuado. Es más fuerte. La idea de que el Gobierno será exitoso porque su receta “economicista” es la correcta es un prejuicio que choca con la realidad. La vida pública y la administración no son un tubo de ensayo. Existen distorsiones ocasionadas, por ejemplo, por peleas de poder. No es la única razón por la cual este concepto cientificista en el que cree Milei es limitado. Cualquiera sea la receta, debe estar validada por la gente. La democracia es un sistema por el cual conocimientos técnicos tienen que ser aceptados por grandes masas de personas. La cadena de transmisión entre la ciencia y el consenso popular es la política. Los límites del programa de Milei; el editorial de Carlos Pagni en Odisea ArgentinaLa administración Milei enfrenta hoy este dilema. Quien se detenga en la declaración de muchos funcionarios, principalmente de quienes integran el área económica, advertirá que están convencidos de un dogma teórico. Del otro lado, cuando observamos qué es lo que piensa la gente, y el único instrumento, defectuoso, que existe para detectar una tendencia son las encuestas, vemos una antipatía por la política económica que alcanza el 66%.Un estudio realizado por Mora Jozami de Casa Tres pone el foco puesto en determinar cuál es para los consultados el principal problema del país. En diciembre de 2023, cuando Milei desembarcó en la Casa Rosada, la preocupación estaba puesta en la suba de la inflación. Ese panorama se modificó. Del total de la muestra, un 19% coincide en que la economía, en general, es el obstáculo número uno. Le sigue la corrupción (16%), temática que empezó a tener mayor presencia en las encuestas y que interpela tanto al oficialismo como a la oposición. Los bajos salarios (13%) y el desempleo (12%) ocupan el tercer y cuarto lugar, respectivamente. Estas cifras son la prueba de que el Gobierno está pagando con el cambio de agenda su éxito respecto de la inflación. El problema político que hoy enfrenta Milei entonces no es otro que su capacidad para adaptar la sensibilidad y la estrategia de su administración a esta nueva agenda.Es imposible determinar con certeza y precisión qué es lo que motiva el voto de la sociedad. Es el gran drama de los políticos, y lo que llevó a algunos a recurrir incluso a brujos para descubrir por qué la gente cambia de humor. Aún así, hay un constante que suele tener peso determinante en la orientación del sufragio: el movimiento del poder adquisitivo del salario. De acuerdo con el mismo trabajo de Casa Tres, cuando se trata de encuestados que debieron resignar consumos, un 79% está contra el Gobierno. Un 25% que dijo no haber tenido que ajustar el cinturón simpatiza con Milei.La reducción del poder adquisitivo está determinada por el tope al aumento de los sueldos, un factor siempre presente en los programas de estabilización. El Ministerio de Economía trata que la mejora en el salario corra por detrás de la inflación. En el caso Milei, la caída del poder adquisitivo también se relaciona con el aumento del precio de servicios públicos como la electricidad o el gas. Esa suba deriva de una política impulsada por el Gobierno en vinculación a dos puntos: la remuneración de los servicios públicos y la cuestión fiscal. Durante mucho tiempo, el costo de los servicios públicos estaba subsidiado por el estado. Esto produjo una gran distorsión en las cuentas públicas, que esta administración, con una enorme preocupación por el desbarajuste fiscal heredado, quiso corregir. Como resultado, se produjo una liberalización de los precios de estos servicios. En 2016, Macri intentó ir por un camino similar, pero encontró como límite a la Justicia. Apareció un aluvión de medidas cautelares y amparos que terminaron en la Corte Suprema, que fijó el siguiente criterio: el aumento de las tarifas de los servicios públicos estará vinculado a la marcha de los salarios. 10 años después, este criterio ya no se tiene en cuenta. En la actualidad, la participación de los servicios públicos en el salario aumentó notoriamente. Quienes estudian esta temática aseguran que entre noviembre y diciembre de 2023, la luz, el agua y el gas pesaban en el promedio del salario registrado un 6%. En julio de este año, trepó al 15%. Visto desde otra lógica, las empresas distribuidoras han sido grandes beneficiarias de esta gestión, que alivió la carga del gasto público en subsidios además de reconocer deudas que tenían con el Estado de manera generosa.En este contexto, este jueves se produjo una noticia de gran relevancia: YPF vendió su participación en Metrogas. La licitación o concurso fue ganada por los dueños de Edenor, José Luis Manzano, Daniel Vila, Mauricio Filiberti y Ricardo Depresbiteris. Lo lograron a través del endeudamiento de la propia Edenor.Hay una vinculación importante de este grupo empresarial con el Gobierno. El principal interlocutor entre ambos es Santiago Viola, viceministro de Justicia ligadísimo a Karina Milei e hijo de la abogada histórica de Manzano, Claudia Balbín. Otro importante: existe una alta probabilidad de que Filiberti se quede con AySA cuando sea privatizada. Cuenta con una gran ventaja ya que es el principal proveedor de cloro para lo que antes eran Obras Sanitarias o Aguas Argentinas. Estamos frente a un cambio importante en el país, pero sobre todo en el conurbano. De acá a un tiempo, un vecino del Área Metropolitana podría depender, para la provisión de luz, gas y agua, del mismo e ineficiente grupo empresario. Son Manzano, Filiberti y Vila. Son los dueños del restaurante Roldán.Solo un paréntesis: asumió como jueza federal de Hurlingham Ana Juan y fue a festejar a Roldán, donde estaba el elenco de siempre: Ariel Lijo, el tenebroso Jaime Stiuso y su secretario privado, Lucas Nejamkis. Ana Juan fue recomendada por Juan Bautista Mahiques y es esposa de Marcelo Martínez de Giorgi, que estaba en el festejo y está cargo de la causa $LIBRA, que no deja dormir a Javier Milei y su hermana. Todo tiene que ver con todo, diría La Cautiva.El problema principal es que los vecinos del conurbano van a tener un solo proveedor para todos los servicios públicos. Esto no es un problema de YPF, que es una empresa con participación estatal y lógica privada. Lo que no se sabe es si hay alguien en el Gobierno mirando esta monopolización en un área estratégica. Tampoco se sabe qué capacidad tendrá el Estado para negociar precios con ese grupo. Hasta el momento tuvo poca.Hay un tercer problema que se está hablando muchísimo y tiene que ver también con el deterioro del salario. Uno de los motivos es la limitación de las paritarias; otro, el aumento de las tarifas; y el tercero es el peso de las deudas en los salarios. Es el problema que sufren los morosos que tienen restricciones para cumplir con bancos o financieras. Ese número creció muchísimo y hoy plantea un enorme problema porque las afectadas son millones de personas. “Nadie te puso una pistola en la cabeza para que te endeudaras”, dijo Milei. Pero es relativo, porque mucha de esa gente respondió a señales que emitió el Gobierno, como la baja de la tasa de interés para licuar las deudas del Banco Central y luego el aumento para contener la corrida contra el peso.Entonces, el que tomó un crédito pensando que era muy barata la tasa de interés respecto a la inflación estaba obedeciendo a una señal que indirectamente daba el Poder Ejecutivo. Después, cuando subió, quedó con una deuda impagable. Hoy eso se transformó en un problema macro porque, al ser tanta gente afectada, se convierte en un desafío político. Por más que el Gobierno quiera pasar por el costado.Estos inconvenientes afectan la capacidad del salario y están impactando en la resignación de consumos, y en una variable sagrada para el Gobierno: el sostenimiento del superávit fiscal, a partir del cual se reordenaría toda la economía. La receta científica correcta que debe ser aplicada de forma automática sobre la realidad empieza a estar afectada por la misma receta. Es un ajuste fiscal tan importante que repercute en los salarios, con lo que se termina contrayendo al consumo y afecta al fisco porque cae la recaudación de los impuestos.Hay una caída de la actividad que hace que caiga la recaudación y ningún recaudador se anima a decirle con todas las letras a Caputo lo que está pasando. Los gradualistas, que decían que no se podía llevar adelante un ajuste fiscal dramático si uno no lo acompaña con crecimiento, no son gente más piadosa de los ortodoxos. Son profesionales que temen hacer un ajuste de tal tamaño que enfríe la economía a tal punto de generar déficit fiscal por caída de los ingresos del Tesoro. Aparentemente, eso está pasando en este momento.Caputo está preocupado por esto y piensa en algún programa que lo ayude, sobre todo con las pymes. Ahora, hay una curiosidad: mucha gente ve que le redujeron el salario respecto a la inflación y tiene que dejar de pagar los servicios y no paga la deuda, y, entre las empresas, muchos empresarios, dado que no hay consumo, suspenden el pago de impuestos. Y es casi una salida razonable para un Gobierno que dice que el evasor es un héroe y que ha subido el monto a partir del cual las deudas son punibles.Entonces es mucho más cómodo pasar de blanco a negro. Evadir. Hay un cuadro que muestra la relación que hay entre la recaudación del IVA y la riqueza en general del país, que tiene que ver con el ritmo de la actividad económica. En enero de 2024, el vínculo era de 8,2% y en junio de 2026, de 6,8%. Esto quiere decir que cae el consumo pero mucho más la recaudación del IVA. O que sube el consumo y el IVA sube mucho menos. La diferencia entre 8,2 y 6,8 significa evasión. Hay gente que le deb

Fuente: La Nación