Un cardenal del Vaticano muy cercano a León XIV celebró una sugestiva misa por la paz en Cuba

ROMA.- En lo que fue interpretado como un mensaje para Estados Unidos y en medio de una de las peores crisis que vive Cuba, el Vaticano recordó este viernes que nada puede resolverse con la fuerza de las armas y el famoso llamado de Juan Pablo II “que Cuba se abra al mundo y el mundo se abra a Cuba”, durante su histórico viaje a la isla comunista en 1998.En una misa por la paz y el desarrollo social de Cuba, organizada por la embajada de este país ante la Santa Sede en la Iglesia de San Ignacio del centro de esta capital, el cardenal checo-canadiense, Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Desarrollo Humano e Integral, jesuita y muy cercano a León XIV, pronunció palabras más que sugestivas.“Toda lógica de confrontación permanente corre el riesgo de agravar el peso que ya recae sobre las personas comunes, especialmente sobre los más pobres, los ancianos, los enfermos y los niños”, dijo.El cardenal aludió, así, a la catástrofe humanitaria en curso en la isla comunista, que se agravó a partir del bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos después de derrocar al régimen de Nicolás Maduro, en enero pasado, como medida de presión contra el gobierno de Miguel Díaz-Canel. “El papa León XIV, en sus recientes llamados a la comunidad internacional, ha recordado que ningún orden estable puede nacer de la fuerza de las armas ni de la presión que humilla a los pueblos”, destacó el cardenal. El presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó con tomar control de Cuba de forma inmediata luego de finalizar la guerra en Irán.“El desarrollo humano crece, en cambio, a través del diálogo, del derecho internacional, de la cooperación entre las naciones y de la protección de la dignidad de todo ser humano. En el mismo espíritu, las ayudas humanitarias deberían llegar en cantidad suficiente y sin obstáculos, sin ser nunca instrumentalizadas con fines políticos o geopolíticos”, añadió.@jesuitczerny celebró una sugestiva misa por la paz en Cuba 🇨🇺 en la Iglesia de San Ignacio de Roma, organizada por la embajada de este país ante la Santa Sede 🇻🇦 pic.twitter.com/BSsibQmJGX— Elisabetta Piqué (@bettapique) May 15, 2026La misa tuvo lugar en medio de una situación caótica en Cuba por apagones debido a la falta de energía, que provocaron incluso cacerolazos en diversas ciudades de la isla. Además de una reunión del jueves de una delegación estadounidense encabezada por el director de la CIA, John Ratcliffe, con su par del Ministerio del Interior de Cuba; y en medio de negociaciones para que Estados Unidos aporte ayuda humanitaria a través de la Iglesia católica, cuestión que estuvo sobre la mesa cuando la semana pasada el secretario de Estado, Marco Rubio, se reunió con el Papa.La Santa Sede mantiene una postura histórica de rechazo al embargo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos, calificándolo de inútil y perjudicial para la población cubana. El cardenal Czerny en su sermón recordó que “también el Papa Francisco, durante su viaje apostólico a Cuba en 2015, en la histórica homilía celebrada en la Plaza de la Revolución, invitó con fuerza a colocar a la persona concreta en el centro de la vida social y política, especialmente a la persona frágil, a la persona herida, a la persona pobre”.“Afirmó que el servicio ‘nunca es ideológico’ porque nace de la atención real hacia el rostro del otro: ‘no sirve a ideas, sino a personas’. Esas palabras conservan hoy una gran actualidad”, evocó.“Resuena todavía con intensidad profética el llamado de San Juan Pablo II: «Que el mundo se abra a Cuba y Cuba se abra al mundo». No era un eslogan político. Era una invitación espiritual y humana a derribar muros de incomprensión, a abrir espacios de confianza recíproca y a permitir que los pueblos se encuentren sin miedo”, añadió, hablando ante unas doscientas personas, entre los cuales, diversos embajadores acreditados ante la Santa Sede.Al principio, Czerny –jesuita que estudió en Estados Unidos, trabajó en El Salvador y en África durante años y fue un estrecho colaborador de Francisco–, subrayó que la Doctrina Social de la Iglesia marca con claridad que la paz auténtica se fundamenta en pilares morales y espirituales antes incluso que políticos o económicos. Y recordó que san Juan XXIII, en la encíclica “Pacem in Terris”, posterior a la crisis de los misiles en Cuba de 1962, “indicaba en la verdad, la justicia, la libertad y el amor las condiciones indispensables para una convivencia humana digna del hombre”. “Son palabras que conservan una fuerza extraordinaria también en nuestro tiempo”, subrayó.“La justicia exige una atención concreta hacia quienes más sufren. La libertad reclama espacios reales de participación, escucha y responsabilidad compartida. La verdad se convierte en un estilo de diálogo sincero, capaz de superar la propaganda, las rigideces y las desconfianzas recíprocas. El amor abre el camino a la solidaridad y al compartir de los bienes materiales, culturales y espirituales entre los pueblos”, afirmó, en palabras que sonaron como un nuevo mensaje del Vaticano a Estados Unidos.
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