Economía
Seis de cada 10 pesos que perdió la recaudación en los últimos tres años están ligados a la actividad económica
La dinámica desigual de la recuperación se trasladó a uno de los pilares del programa de Javier Milei: el superávit fiscal. Los impuestos vinculados con la actividad y los ingresos laborales explican el 60% de la caída real de los ingresos al fisco entre el primer semestre de 2023 y el mismo período de 2026, según un informe del banco británico Barclays enviado a sus clientes el fin de semana. El enfriamiento de sectores relevantes para la actividad y la recaudación, como la industria, la construcción y el comercio, contrasta con el crecimiento de otros segmentos, como el agro, la minería y la energía. Esa heterogeneidad empieza a dejar menos margen en las cuentas públicas para avanzar con una reducción de impuestos que, por ejemplo, contribuya a apuntalar la economía.El cálculo de Barclays comprende cuatro de las principales fuentes de recursos del Estado: IVA, Ganancias, contribuciones a la seguridad social y el impuesto a los créditos y débitos. El informe señaló que detrás del deterioro de los ingresos aparecen dos fenómenos diferentes. Una parte de la caída responde a decisiones deliberadas de reducir impuestos y alícuotas. La otra, que el banco identifica como no buscada, obedece a la debilidad de la actividad económica y al estancamiento de los salarios reales.La distinción resulta relevante porque muestra un cambio en el comportamiento de las cuentas públicas. El fuerte ajuste fiscal de los primeros años de la gestión libertaria estuvo concentrado esencialmente en las erogaciones y, según Barclays, la reducción del gasto resultó más persistente de lo que inicialmente esperaba buena parte del mercado.En el primer semestre de este año, el gasto social se ubicó 14% por debajo del mismo período de 2023, los subsidios cayeron 61% y el gasto de capital, 85%. Esos tres componentes explican alrededor de tres cuartas partes de la reducción total de las erogaciones del sector público.Ahora, sin embargo, el punto débil aparece del lado de los ingresos. Barclays calculó que los recursos se encuentran 2,6 puntos del PBI por debajo de los niveles de 2023. Al mismo tiempo, el superávit primario acumulado de los últimos 12 meses se redujo desde un máximo de 1,8% del PBI en enero de 2025 hasta 1,2%.“El superávit fiscal se está deteriorando, en gran medida como reflejo de la debilidad de la actividad económica”, resumió Barclays. El banco espera que el resultado primario cierre 2026 con un superávit equivalente al 1% del PBI, por debajo del objetivo de 1,4% previsto para este año con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Eso no significa, según Barclays, que las cuentas públicas hayan ingresado en una trayectoria insostenible. Su ejercicio arrojó que un superávit de 1%, con tasas de interés reales del 5% y un crecimiento de alrededor de 2,5% anual, todavía permitiría estabilizar los niveles de deuda en el tiempo.Una recuperación a distintas velocidadesLa debilidad de la recaudación vinculada con la actividad puede parecer, a primera vista, contradictoria con una economía cuyo nivel agregado se encuentra en niveles récord, como suele resaltar el Gobierno, y en la que algunos sectores atraviesan una expansión significativa. La clave está en la composición de esa recuperación. La consultora Econviews lo definió de la siguiente manera: “Es un secreto a voces que gran parte de la economía no arranca. El consumo masivo cae según las consultoras que siguen el tema, mientras que construcción, industria y comercio están aletargados. Los sectores que sí crecen (minería, agro y energía) representan apenas el 13% del PBI, con lo que no alcanza para levantar la economía en su conjunto. No hablamos de una crisis, como sí las hubo otras veces, pero una gran parte de la economía sigue sufriendo. De hecho, los últimos datos alimentan el nerviosismo porque el segundo trimestre se perfila para cerrar con una caída del PBI y los primeros números de julio tampoco son demasiado alentadores”, graficó la consultora de Miguel Kiguel.El dato general de julio fue, a primera vista, más alentador: la recaudación volvió a crecer alrededor de 1% interanual real. Sin embargo, tanto Invecq como Econviews advirtieron que el resultado estuvo influido por el corrimiento a julio de vencimientos de Ganancias de personas humanas que el año pasado habían operado en junio. Al considerar junio y julio en conjunto, Econviews calculó que la recaudación total cayó 3% real.Según Invecq, los tributos ligados a la actividad retrocedieron 2,7% interanual real en julio y acumulan una caída de 2,5% en los primeros siete meses de 2026. Econviews, por su parte, calculó que esos impuestos llevan nueve meses consecutivos en retroceso.Incluso dentro de esos números aparecen señales contrapuestas. Según Invecq, el IVA DGI creció 5,7% real interanual en julio después de ocho meses de caídas. Econviews calculó una mejora de 5,8% interanual y de 2,4% respecto de junio en términos desestacionalizados. Sin embargo, ambas consultoras advirtieron que hubo una mayor utilización de saldos a favor de otros impuestos para cancelar IVA, por lo que el rebote no necesariamente refleja por completo una mejora del consumo o de la actividad.Los recursos de la seguridad social, otro termómetro de la economía urbana, mostraron una dinámica diferente. Según Econviews, los aportes a la seguridad social cayeron 3,2% interanual y llevan casi un año estancados en términos desestacionalizados. En este caso, además de la situación del empleo y los salarios, influye la entrada en vigencia de regímenes que redujeron las contribuciones para determinados nuevos trabajadores formalizados.El impuesto a los créditos y débitos también retrocedió. Invecq calculó una caída real interanual de 11,2% en julio y de 2,7% en el acumulado del año, aunque aclaró que el resultado estuvo afectado por nuevas exenciones y por un día hábil menos.Los tributos vinculados con el comercio exterior también cayeron, aunque por razones diferentes. Según Invecq, los derechos de exportación retrocedieron 23% real interanual en julio principalmente por las menores alícuotas y una elevada base de comparación, y no por una debilidad del agro. Los derechos de importación cayeron 27%; allí sí la consultora identificó entre las causas el menor nivel de actividad, además de la reducción de aranceles.La combinación obliga a introducir una distinción: no toda la caída de los ingresos puede atribuirse a una economía débil. También intervinieron reducciones de impuestos, exenciones, cambios regulatorios y efectos de calendario. Pero los distintos informes coinciden en que el menor dinamismo de la economía urbana y de los ingresos laborales ya se convirtió en un factor que pesa sobre la recaudación.Menos margen por el lado del gastoEl desafío para el Gobierno es que compensar ingresos más débiles con más “motosierra” sobre el gasto resulta cada vez más complejo después de más de dos años de ajuste.Invecq calculó que el resultado primario acumulado durante el primer semestre fue equivalente al 0,6% del PBI, frente al 0,9% registrado a la misma altura de 2025 y al 1,1% de 2024. La diferencia se explicó por ingresos que cayeron 5% real interanual, frente a un gasto primario que igualmente se redujo 1,9%.Según la consultora, alrededor del 67% del gasto primario corresponde a partidas indexadas por fórmula, principalmente jubilaciones, pensiones y asignaciones, sobre las que el Ejecutivo no puede actuar sin una modificación normativa. En torno del 30% restante corresponde a partidas discrecionales —subsidios, gastos de funcionamiento, transferencias y gasto de capital— que ya vienen recortándose por tercer año consecutivo.Invecq mantuvo, de todos modos, su proyección de superávit primario para este año. Pero consideró “desafiante” alcanzar el 1,4% del PBI. Para lograrlo, precisó, la recuperación de la actividad y de la recaudación deberá ser mayor durante la segunda mitad del año o el Gobierno tendrá que profundizar el ajuste sobre el gasto.Econviews planteó una restricción similar. La consultora consideró que “no quedan áreas obvias para ajustar” y advirtió que las reducciones impositivas previstas hacia adelante deberán ser compensadas con aumentos en otros tributos o con cierto deterioro de las cuentas fiscales.La discusión cobra relevancia frente a la reforma tributaria que prepara el Gobierno. Econviews señaló que trascendió que el Ejecutivo analiza incluir una eliminación gradual del impuesto a los créditos y débitos. El tributo recauda alrededor de 1,6% del PBI, según la consultora, un peso que hace difícil prescindir de esos recursos en el corto plazo sin encontrar fuentes alternativas de financiamiento.Barclays consideró que los inversores no verían como problemáticas medidas “temporales y focalizadas” para apuntalar el empleo y el consumo de cara a las elecciones presidenciales de 2027. Para el banco británico, “el cambio político sigue siendo el principal riesgo para la sostenibilidad fiscal”.
Fuente: La Nación