Economía
Susan Segal: “Cuando las empresas argentinas invierten, le mandan una señal al inversor internacional”
Susan Segal, presidenta y CEO de Americas Society y del Council of the Americas, sigue de cerca a la Argentina desde hace casi 50 años. La entidad, que tiene oficinas en Nueva York, Washington, Miami y Buenos Aires —desde donde abastece a los países de la región—, realizará el próximo jueves 20 en el hotel Alvear Palace la 23ª edición de su conferencia anual sobre el país, organizada junto con la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC).Se esperan unas 700 personas de manera presencial, a las que se suman socios de la entidad que participarán a través de streaming desde el exterior. Entre los oradores confirmados están el ministro de Economía, Luis Caputo, y el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger; la presencia del presidente Javier Milei todavía no está confirmada, aunque suele definirse a último momento.El Council of the Americas, fundado en 1965, promueve la integración económica y el libre comercio en el hemisferio, mientras que la Americas Society, su brazo cultural y educativo, cumple 60 años. Segal encabeza ambas organizaciones desde 2003. En diálogo con LA NACION, repasó las expectativas para el encuentro y el clima de inversión que atraviesa la Argentina a casi tres años del inicio del gobierno de Milei.—¿Qué se espera del Council para este año en la Argentina, en el tercer año del gobierno de Javier Milei?—Es la 23ª conferencia y las expectativas son muy altas, porque es el mejor evento que organizamos en América Latina. La de la Argentina está muy bien instalada en la agenda del país. Se hace todos los años en la misma fecha que la conferencia anual de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), y eso le da mucha relevancia. Cada año nos sorprende que mejora. La CAC es un socio excelente, y el Gobierno también participa activamente. A mí, personalmente, viajar a Buenos Aires me encanta. La noche anterior organizamos una cena privada que se repite en varios países. Normalmente asisten 40 personas, pero en Buenos Aires son 80 u 90. Este año vamos a contar con el ministro de Economía y con otras figuras que darán un panorama completo del país. También participarán gobernadores como oradores, lo que aporta una mirada económica, política y sobre la inserción de la Argentina en el mundo.—¿Cómo se ve a la Argentina desde el exterior?—Soy bastante optimista, y lo digo en serio. Empecé a trabajar con la Argentina en 1983, así que vi de todo. La razón de mi optimismo es que los argentinos quieren un cambio. Lo que está haciendo el Gobierno con el plan económico no es solo un plan de este equipo: es una hoja de ruta para que la Argentina vuelva a ser un líder económico de América Latina y para que la gente tenga mucha más prosperidad que la que tuvo en los últimos años, cuando la inflación era altísima y no había certidumbre ni oportunidades. Creo que el plan del presidente Milei apunta a bajar la inflación de manera sostenida, resolver los problemas fiscales y generar inversión y seguridad, lo que a su vez crea empleo. Además, veo a la Argentina como un centro que va más allá de la agricultura, la minería y la energía: ahora también tiene la infraestructura para exportar esa energía. Y creo que es un polo de emprendedorismo e innovación muy importante. Varias empresas van a instalar oficinas en el país, como ya hizo JP Morgan con su centro de servicios. Son oportunidades enormes.—Se esperaba que llegaran más inversiones de las que llegaron en estos años. ¿Cree que el inversor extranjero todavía quiere ver qué pasa con las elecciones el año próximo, para saber si vuelve el pasado o si hay continuidad?—Hay varios proyectos enormes anunciados, particularmente en minería y en el sector energético. Lo que está pasando en Vaca Muerta es enorme, y lo mismo ocurre en servicios de pagos y en innovación. La inversión toma tiempo, no es algo que llega de un día para el otro, sobre todo porque muchos de esos proyectos son muy grandes. Ni siquiera habían empezado a planificarse hasta que llegó este gobierno y se produjo un cambio enorme en el escenario. La inversión está llegando —la veo enfrente mío—, pero los proyectos muy grandes toman tiempo.—Por ahora, las inversiones en Vaca Muerta parecen estar más motorizadas por empresarios locales que por inversores internacionales...—Pero hay algo muy importante: inversión es inversión. Cuando las empresas argentinas invierten, eso le manda una señal al inversor internacional. No hay demasiado capital argentino fuera del país como para comprar todo lo que hace falta, y ese capital también está volviendo. Para mí, capital es capital, y no tengo dudas de que la inversión extranjera también va a volver. Al final de cuentas, inversión es inversión.—¿Cómo ve la relación entre Estados Unidos y la Argentina? ¿Puede estar en juego si al presidente Donald Trump no le va bien en las próximas elecciones legislativas?—Históricamente, Estados Unidos y la Argentina tuvieron siempre una relación muy fuerte, y con Trump es todavía más fuerte. Su gobierno, y en particular el secretario del Tesoro, Scott Bessent, apoyaron muchísimo a la Argentina. Pero en los próximos dos años la Argentina va a consolidar su plan económico, y no importa quién sea el presidente en la Argentina o en Estados Unidos, mientras crea en el crecimiento del sector privado y en la oportunidad que tienen los dos países. Hay algo más que me parece muy importante: por primera vez, varios gobiernos de América Latina piensan de manera parecida. Si uno mira la Argentina, Chile, Ecuador, Colombia, Bolivia, Paraguay, República Dominicana y Guyana, nunca en mi vida vi un grupo de países así. No es una integración política, es una integración económica: se pueden construir infraestructuras en conjunto. Es una oportunidad enorme para América Latina y para la Argentina.—El presidente Javier Milei no tiene muy buena relación con su par de Brasil. ¿Eso puede perjudicar la integración económica?—Soy muy pragmática: comercio es comercio, y el comercio exterior tiene sentido para los dos países. Ninguno de los dos puede hacer algo que interrumpa ese comercio. Está el Mercosur, está la agenda Mercosur-Europa. Al final de cuentas, lo que importa es que los empresarios hacen negocios: los argentinos invierten en Brasil y comercian con Brasil, y los brasileños invierten en la Argentina y aprovechan la oportunidad de hacer negocios acá. El pragmatismo es lo más importante en el mundo de hoy. Siempre.—¿Hay algo de la Argentina que le preocupe?—En inglés dirían not really. Creo que el país está en un buen camino: muy bueno desde lo económico, muy bueno en las reformas estructurales, muy bueno en la relación con Estados Unidos, que además es una relación personal entre los presidentes. Y también es un buen momento para América Latina, con todas las elecciones que hubo en la región, porque abre la oportunidad de hacer más comercio y más integración con otros países. Hace seis semanas estuve en Chile, y nunca en mi vida había tenido la oportunidad de escuchar hablar de Bolivia de una manera tan cariñosa. Pero lo más importante fue el diálogo entre el sector privado argentino, el sector privado chileno y los dos gobiernos sobre la integración entre la Argentina y Chile: por ejemplo, hacer proyectos conjuntos en la cordillera, o construir más infraestructura para sacar producción de la Argentina a través de puertos chilenos. Sentí una energía real, tanto del sector privado como de los dos gobiernos, viendo la oportunidad de llevar adelante esos proyectos. Son iniciativas que toman mucho tiempo, pero son muy importantes para la inversión en los dos países. Es un tema del que se va a hablar mucho, porque es un momento único para América Latina y para la Argentina.—¿Nota un mayor interés por la Argentina en el exterior?—Sí. Hay muchos inversores mirando a la Argentina como una oportunidad. Y creo que también ayudó la mejora de calificación que le dio S&P: hay fondos, por ejemplo en Estados Unidos, que por reglamento no pueden invertir en países por debajo de cierta calificación, así que esa mejora les abre la puerta a inversores de portafolio. Pero también da mucha más confianza para la inversión estratégica, porque para que una empresa internacional invierta, tiene que ir a su directorio y explicar por qué quiere hacerlo. Todo eso —el seguimiento del programa económico del presidente Milei, del ministro de Economía, Luis Caputo, y del ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, además de lo que hizo el Banco Central la semana pasada— es muy importante. Agrega confianza en el país y abre la posibilidad de que lleguen más inversores.
Fuente: La Nación