Actualización de la NOAA sobre huracanes en el Atlántico: “Hay un 75% de probabilidad de actividad por debajo de lo normal”

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) modificó sus proyecciones para la temporada de huracanes del Atlántico a partir de la evolución de El Niño en el Pacífico ecuatorial. El fenómeno comenzó a desarrollarse en junio y continúa con el aumento de su fortaleza, lo que lo convierte en uno de los principales factores considerados para anticipar el comportamiento del clima.Cómo El Niño reduce la actividad de huracanes en el Atlántico en 2026La nueva evaluación situó en “75% la probabilidad de actividad ciclónica por debajo de lo normal”. El organismo calculó que podrían registrarse entre siete y 13 tormentas con nombre, de las cuales entre dos y seis alcanzarían la categoría de huracán. Dentro de ese rango, hasta dos podrían alcanzar la categoría de huracán mayor, es decir, categoría 3 o superior.La presencia de un El Niño de gran intensidad modifica las condiciones atmosféricas sobre el Atlántico. Uno de sus principales efectos es el incremento de la cizalladura del viento, un factor que puede dificultar la organización y el fortalecimiento de los sistemas tropicales.La NOAA consideró que este fenómeno podría encontrarse entre los episodios de El Niño más fuertes registrados desde 1950. Los especialistas también advirtieron, según lo retomado por Fox Weather, que “un evento de gran magnitud podría tener impactos diferentes a los observados tradicionalmente”, en contraposición a uno más moderado.Por esa razón, los pronósticos mantienen un margen de incertidumbre. Si la influencia del fenómeno resulta menor a la prevista o aparece un huracán que permanece durante un período prolongado, como ocurrió con Betsy en 1965, la actividad podría ubicarse en la parte superior del rango estimado.Arthur y Bertha: las dos tormentas de 2026 que se formaron en el Golfo de MéxicoAunque la proyección general apunta a una temporada con menos sistemas, el comportamiento observado hasta el 6 de agosto presentó una característica particular: las dos tormentas con nombre registradas en la cuenca se originaron en el Golfo de México.La primera fue la tormenta tropical Arthur, que se desarrolló durante junio frente a la costa de Texas. El sistema produjo lluvias récord en sectores de Luisiana y estuvo asociado con tornados a lo largo de la costa del Golfo. Posteriormente se formó Bertha, al sur del Panhandle de Florida, antes de tocar tierra en la parroquia de St. Bernard, Luisiana. “Por eso es importante prepararse para cualquier tormenta que se prevea que afecte a su zona, incluso si nunca llega a alcanzar la fuerza de un huracán”, señaló Ken Graham, director del Servicio Meteorológico Nacional (NWS, por sus siglas en inglés) de la NOAA. Hasta ese momento no se habían registrado huracanes en la cuenca del Atlántico. Arthur y Bertha habían generado alrededor del 3% de la mediana de Energía Ciclónica Acumulada (ACE, por sus siglas en inglés) de una temporada.Por qué el Golfo de México mantiene el riesgo de tormentas pese a El NiñoDurante los períodos dominados por El Niño, las condiciones sobre el Atlántico tropical abierto pueden ser menos favorables para la formación de ciclones. En cambio, el Golfo de México y las zonas subtropicales pueden conservar condiciones que permitan el desarrollo de sistemas.Estos fenómenos pueden formarse cerca de la llegada a tierra y, por lo tanto, dejar menos tiempo entre su aparición y los posibles impactos. Aunque algunos tengan una duración menor que los sistemas que atraviesan grandes sectores del Atlántico, pueden producir lluvias, tornados, vientos y otros efectos sobre las comunidades costeras.La actividad registrada en el año en curso coincide con este patrón. Las dos tormentas de la temporada se desarrollaron en el Golfo y ambas generaron impactos en tierra. Por ello, una menor cantidad de eventos climáticos a escala de toda la cuenca no significa que desaparezca el riesgo para las poblaciones ubicadas en las costas.

Fuente: La Nación