Economía
La picante definición de un experto sobre la industria que quiere importar trigo y su pronóstico para los precios
El presidente de Nóvitas SA, Enrique Erize, que estuvo en A Todo Trigo, señaló que “el mercado todavía tiene margen para mejorar” los valores del cereal; “los 230 dólares actuales no me atraen”, apuntó
En medio de una campaña triguera marcada por costos elevados, márgenes ajustados y dudas sobre la rentabilidad, el presidente de Nóvitas SA, Enrique Erize, advirtió que los productores argentinos enfrentarán un escenario muy distinto al de la última campaña, luego de una cosecha récord que modificó por completo el mercado interno y aceleró las exportaciones de trigo, aunque a precios históricamente bajos. En A Todo Trigo, en Mar del Plata, Erize sostuvo que la campaña pasada dejó una producción “impresionante” por el comportamiento climático registrado en gran parte de la zona triguera norte del país. Según explicó, regiones que proyectaban rindes de 3500 kilos por hectárea terminaron obteniendo hasta 7000 kilos.La Argentina importará trigo desde Paraguay: la industria dice que falta oferta“El cierre del cultivo y el llenado del grano fueron espectaculares, con amplitud térmica ideal y noches templadas. Cuando quisimos darnos cuenta, apareció una cosecha de 28 millones de toneladas que nadie esperaba”, afirmó. Ese volumen récord, señaló, provocó una fuerte liquidación de mercadería por parte de los productores. “Muchos dijeron: ‘No tengo precio, pero sí cantidad’, y vendieron trigo como pan caliente”, explicó. Según detalló, entre diciembre y febrero la Argentina exportó alrededor de 12 millones de toneladas, un volumen equivalente a lo que normalmente embarca en un año completo. Erize remarcó que el cereal llegó a cotizar por debajo del maíz y se comercializó como trigo forrajero, lo que atrajo compradores no habituales. En ese contexto, cuestionó el accionar de la molinería y de Brasil por no haber anticipado el escenario. “El precio cayó tanto que se lo llevaron todo [en la exportación]. Y entonces los molineros, que ahora se quejan, se quedaron dormidos. Pensaron: ‘Este año es una papa, un año especial, nos vamos a comer crudos a los productores’. Y se quedaron dormidos. Brasil también. Entonces, la Argentina terminó vendiendo trigo a países que no eran clientes habituales, incluso más barato que el maíz, es decir, trigo forrajero. Eso demuestra que el precio juega”, expresó. Según dijo, la rápida salida exportadora dejó menos stock disponible que el que habría quedado con una cosecha menor, motivo por el cual hoy comienza a discutirse la necesidad de importar trigo desde Paraguay para abastecer la molienda local.El analista también se refirió al escenario internacional y vinculó el comportamiento del maíz con la fuerte demanda global de carne vacuna. Según afirmó, el índice de precios de la carne bovina de la FAO viene mostrando una suba sostenida desde hace un año impulsada por el crecimiento del consumo en Asia.“China, India y el sudeste asiático suman casi 4000 millones de personas que mejoran sus ingresos y cambian su dieta. Empiezan a consumir más pan y más carne vacuna”, explicó. A su criterio, el mercado internacional de carne podría sostener precios elevados durante varios años debido a la escasez relativa de oferta global.Sin embargo, hacia adelante, Erize consideró que la próxima campaña triguera enfrentará mayores dificultades productivas y económicas. “Va a haber una caída del área porque los costos de implantación son muy caros”, aseguró. Entre los principales factores mencionó el aumento del precio de la urea, impulsado por el contexto internacional y la guerra, además de la normalización esperada de los rindes. “En vez de tener 28 millones de toneladas, tendremos 18 o 19 millones. El saldo exportable ya no será el de este año”, advirtió.Según describió, el productor necesita actualmente rindes de equilibrio cercanos a los 4500 kilos por hectárea para cerrar los números de manera favorable. Aunque reconoció que un eventual año Niño podría mejorar las perspectivas climáticas y alentar la siembra, insistió en que los márgenes siguen siendo muy ajustados.En ese marco, planteó que las decisiones de siembra estarán condicionadas por múltiples variables, entre ellas las retenciones y el tipo de cambio. Sobre los derechos de exportación, cuestionó las declaraciones oficiales que ubicaban una eventual eliminación recién hacia el final de un segundo mandato presidencial.“Eliminar las retenciones al trigo cuesta unos 250 millones de dólares. Con lo que hoy aporta Vaca Muerta, no me vengan con el cuento”, afirmó. Para Erize, el desarrollo energético debería permitir aliviar la carga tributaria sobre el agro.También sostuvo que un eventual recorte de retenciones modificaría sensiblemente la ecuación económica del cultivo. “El 7% sobre un trigo de 300 dólares son 20 dólares. Ahí los números cambian”, explicó.Finalmente, insistió en que el tipo de cambio se encuentra atrasado y señaló como indicador el fuerte crecimiento del gasto turístico en el exterior. “Si hubo un déficit de 7000 millones de dólares en turismo, algo está atrasado”, afirmó.Pese al contexto de incertidumbre, Erize consideró que el mercado todavía podría ofrecer mejores oportunidades para el trigo argentino. “Los 230 dólares actuales no me atraen. Me parece que el mercado todavía tiene margen para mejorar”, concluyó.