El barrio donde vivían Guillermo Neumann y Mercedes Lascano en México se llamaba El Pedregal. Cuando encontraron en el monte cordobés un terreno cubierto de piedras, el nombre volvió a aparecer. Así bautizaron su emprendimiento de cabañas en Traslasierra y, de algún modo, trajeron hasta allí un pedacito de la vida que habían dejado en México. Ahora viven en La Población, a 50 minutos de Merlo y a otros 50 de Mina Clavero. Como a muchos de los que se van del país, les tiraba la idea de estar más cerca de la familia después de muchísimos años viviendo afuera. Él era de Puerto Madryn y dueño de una escuela de buceo en Playa del Carmen; ella, cordobesa y gerente de un pequeño hotel boutique. Ambos regresaron en el primer vuelo de repatriación pandémico. Lo decidieron sin dudar cuando sintieron con las restricciones que nunca más tendrían la libertad de mudarse de un país que no era el suyo. “Si pasa algo en la Argentina no me puedo ir de acá”, dice Mercedes que pensaba con angustia. En solo dos meses se organizaron, vendieron todo y estaban arriba del avión. Todos los años regresaban al país de vacaciones, pero no les alcanzaba del todo y fantaseaban con algún día volver y hacer cabañas para el turismo para estar más cerca de la familia. Las imaginaban en un área más patagónica, como Bariloche, El Bolsón o Cholila. Una parada intermedia los trajo con su perro labrador a la provincia de Córdoba, donde pidieron hacer la cuarentena en una cabaña de campo de la madre de ella en Alta Gracia, en lugar de hacerlo en la ciudad (por el perro). El clima cordobés y las distancias más cercanas a sus afectos los entusiasmaron. El lugar indicado Aunque Mercedes ya conocía Nono de algunos viajes de su infancia, sentía que todavía le faltaba descubrir esa otra Traslasierra de la que tantos hablaban con entusiasmo. “Todo el mundo me hablaba maravillosamente de este lugar”, recuerda. “Entonces decidimos probar: si nos gusta nos quedamos; y si no, seguimos viaje’”. La primera impresión fue contundente: “Está buenísimo”, pensaron ambos. Sin embargo, todavía les quedaba una prueba importante, que era atravesar el invierno. Después de catorce años viviendo en México donde habían disfrutado de un verano casi permanente, el frío era la gran incógnita. “En invierno tenés muchos días de sol y podés estar en remera, y cuando se va el sol te bajan 15 grados de golpe”, dice Guillermo. “Mucho más amigable que en el sur”, aclara. Cuando les ofrecieron este terreno con vista en La Población, los impactó: volvieron varias veces en distintos momentos del día, para observar cómo cambiaban la luz y el paisaje hasta convencerse de que ese era el lugar. Las seis hectáreas están a 800 metros de altura con una vista panorámica en 360. Para construir cuatro perfectas cabañas tipo nórdicas –dos casas y dos lofts que inauguraron en 2024 – contrataron un estudio de arquitectura especializado en bioarquitectura, que realizó la construcción en madera, en seco, sobre piedra con pilotes. Todas tienen privacidad total y cuentan con un pequeño deck con piscina de uso exclusivo orientado al paisaje. “Buscamos que los huéspedes estén igual o mejor que en su casa”, aseguran. Ellos viven en otra vivienda dentro del mismo predio junto a su hijo Teo, mientras esperan la llegada de un nuevo integrante de la familia. Arquitectura de bajo impacto Antes de levantar una sola pared, en El Pedregal hubo un largo trabajo de observación. El estudio de arquitectura Huella Mínima recorrió en numerosas oportunidades las seis hectáreas de monte serrano para entender la topografía, la orientación del sol, los vientos y las visuales antes de decidir dónde ubicar cada una de las cuatro cabañas y la vivienda principal. La premisa fue intervenir lo menos posible sobre el paisaje. “Queríamos habitar el lugar sin invadirlo, aprovechando los claros naturales y evitando desmontes innecesarios”, resume la arquitecta Ivanna Umansky, autora del proyecto. Además, buscaban que cada unidad mantuviera su independencia y privacidad. La arquitectura acompaña esa filosofía en cada decisión. Las construcciones se apoyan sobre pilotes anclados a la roca, minimizando el movimiento de suelo y permitiendo que el agua de lluvia y la fauna sigan su curso natural. Realizadas con sistema woodframe y maderas provenientes de bosques reforestados, incorporan criterios de diseño bioclimático, aislación de celulosa reciclada, ventilación cruzada y grandes ventanales que funcionan como verdaderos cuadros del paisaje. “Cada vivienda fue pensada para establecer una relación distinta con el entorno: algunas buscan la luz del amanecer y otras se abren al atardecer serrano”, explica Umansky. La propuesta se completa con sistemas de reutilización de agua de lluvia, tratamiento de efluentes y un paisajismo basado en especies nativas, en sintonía con una mirada integral de sustentabilidad. La estética, inspirada en la sobriedad de la arquitectura nórdica y japonesa, encuentra aquí una reinterpretación propia, en diálogo con el monte cordobés. “Más que diseñar alojamientos, buscamos crear una experiencia donde arquitectura y naturaleza formen una sola cosa”, concluye la arquitecta. A poca distancia se accede al sendero a la Piedra Bola y Cueva Salamanca, el lugar perfecto para, tras una breve caminata, esperar el momento exacto en que la luz del atardecer tiñe la sierra de rosa. Un verdadero espectáculo que también se disfruta desde El Pedregal cada tarde. “Más allá de que las cabañas sean increíbles, vas a estar en este lugar, no viendo a nadie, viendo el monte y la sierra, un zorrito, un carpintero, y de noche, un cielo lleno de estrellas”, termina Guillermo. El Pedregal, lofts y casas serranasCalle Pública s/n, La Población. T: (3544) 45-6645 @elpedregal_lapoblacion Cuenta con dos lofts y dos casas dos personas (casa norte, casa sur, loft del centro y loft Divisadero). Dos de las unidades miran hacia el valle y las otras dos hacia la montaña. Todas ofrecen terrazas y una pequeña piscina privada en el deck, amplios ventanales, cocina completa, camas súper King y salamandra. Además, wifi, aire acondicionado frio calor, Smart TV. Incluye bandeja de bienvenida con desayuno seco y limpieza en estadías de más de 4 noches. Solo se aceptan adultos. Por noche, a partir de $150.000 pesos. Consultar promociones
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Dejaron el Caribe para montar unas cabañas en las sierras
Fuente: La Nación