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La violencia doméstica que empieza después del partido
Terminó el partido. ¿Cuánto falta para que él vuelva de la cancha y se repita la pesadilla? A las 23.37, en muchas casas se escucha el sonido más temido por miles de mujeres y niños: el de la puerta de entrada que se abre y deja entrar al hombre golpeador.Durante el Mundial, en Gran Bretaña, esa hora fue establecida simbólicamente por Women’s Aid, un grupo de defensa de los derechos de las mujeres, en base el tiempo que le lleva a una persona salir del estadio y llegar a su casa. Entonces en muchos hogares se produce lo que llamaron “el otro puntapié inicial”, o la trompada inicial, o la escena de violencia habitual cada vez que hay partido. No importa que el club o la selección gane, empate o pierda, aunque es probable que en el tercer caso sea peor. Las noticias sobre las campañas para evitar la violencia doméstica pospartido se globalizaron en las redes sociales mezcladas con los infinitos videítos y memes sobre el Mundial. Uno de ellos mostraba a una mujer que, con mucha amargura pedía, o más bien imploraba, que los hombres de su país no molieran a golpes a sus mujeres e hijos luego del próximo partido de Inglaterra.El tema no es nuevo, pero no había tenido tanta difusión. Un estudio de la Universidad de Lancaster revela un escenario perturbador. Tras analizar el comportamiento social durante los Mundiales de 2002, 2006 y 2010, los investigadores constataron que cuando la selección inglesa pierde, las denuncias por violencia doméstica se disparan un 38% respecto de los días sin partido. Sin embargo, cuando la selección gana o empata, el riesgo no desaparece: aumenta un 26%. Tanto es así que la Eurocopa 2024 fue declarada por el Consejo Nacional de Jefes de Policía “emergencia nacional para mujeres y niñas”. Otra organización feminista, The Dash Charity, publicó que durante la Eurocopa 2021 las llamadas solicitando ayuda por abuso doméstico aumentaron 79%.En total, durante el Mundial 2026 se denunciaron 384 casos directos de violencia doméstica. El 93% de todos los reportes ocurrieron alrededor de los días en que jugaba la selección de Inglaterra. El fenómeno no es exclusivo de Inglaterra, donde el consumo de alcohol está por encima de la media europea. En Bélgica hay mediciones similares, según el Instituto para la Igualdad de Mujeres y Hombres.En Alemania los datos dicen que en las 10 horas posteriores al final del partido, que es cuando se da el pico de consumo de alcohol, las llamadas a las líneas de ayuda y denuncias por violencia de género aumentan de manera significativa. En Francia, las redes de refugios e instituciones de prevención identifican un incremento en las llamadas a las líneas de emergencia durante la Eurocopa, atribuyéndolo al consumo masivo de alcohol. En Estados Unidos, un estudio de David Card y Gordon Dahl, de la Universidad de California, apunta que las derrotas inesperadas de los partidos de fútbol conllevan un aumento del 10% de ataques de varones violentos a sus parejas. Además, suma la influencia de las apuestas a la del alcohol y las drogas.En Brasil, entre 2015 y 2018, los días de partido de los clubes locales se registró un aumento del 23,7% en amenazas directas a mujeres y un 20,8% en agresiones físicas en el hogar. La Red Nacional de Refugios (RNR) de México registra incrementos de entre el 15% y el 20% en peticiones de ayuda durante la liga local. En la Argentina, país futbolero si los hay y uno de los que tiene más alto consumo de alcohol en la región, según la Organización Mundial de la Salud, es difícil encontrar una nota o paper académico que hable del tema. Es como si no tuviéramos ese problema. Sabemos que una mujer muere a manos de su pareja o expareja cada 36 horas. Sin embargo, solo durante los días de la final del Mundial se registraron al menos cuatro muertes violentas de mujeres, tres de ellas el mismo día del partido contra España, según el Observatorio Lucía Pérez. Esos casos son investigados como presuntos femicidios en distintas provincias. Unos días antes, el 15 de julio, cuando Argentina jugó contra Inglaterra, fue asesinada en Córdoba Luciana Ojeda, cuyo caso también es investigado como presunto femicidio. Este es el lado B de la gran fiesta. Cuando las luces y las pantallas gigantes se apagan y cada quien vuelve a su país contento o deprimido por el resultado, queda una tabla de posiciones oculta: la de las mujeres muertas y heridas, la de los chicos que arrastrarán traumas hasta la adultez. La violencia vinculada al fútbol no es una consecuencia inevitable de la pasión popular, sino el síntoma de una falsa masculinidad que busca autovalidación en la euforia, la rabia y el descontrol. Los países organizadores miden el éxito de sus torneos en miles de millones de dólares; las líneas de asistencia, en la cantidad de mujeres a las que ayudaron en el minuto 91: el momento en que la fiesta termina en la cancha y la emergencia comienza en casa.
Fuente: La Nación