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Murió Miguel Ignomiriello, una leyenda de Estudiantes de La Plata y del fútbol argentino
Miguel Ignomiriello será por siempre “el Patriarca” de los entrenadores en el ambiente del fútbol, donde sus virtudes como formador de equipos y jugadores de las divisiones inferiores dejaron una huella profunda. Por eso, su muerte este viernes a los 99 años golpea al deporte argentino mucho más allá de su condición de innovador en el rol profesional.En La Plata se lo considera como una de las figuras emblemáticas de la llamada “escuela pincha” en la que se identifica, entre otros grandes técnicos, a Osvaldo Zubeldía, Carlos Bilardo y Alejandro Sabella. Pero Don Miguel comenzó su vínculo más intenso con el mundo de la pelota en Gimnasia, a los 16, y en su vida logró lo que muy pocos: trabajar en los dos equipos platenses con una rivalidad profunda y haber dejado un hermoso recuerdo en ambas instituciones.De Zubeldía destacaba su capacidad estratégica para plantear los partidos y enfrentar las vicisitudes durante el juego; de Bilardo apuntaba que “era un gran laburante y un ganador nato”, y de Sabella señalaba la disciplina y su inteligencia. Y en su última entrevista con LA NACION, a fines de 2022, tras la consagración en Qatar de la selección al mando de Lionel Scaloni, celebraba que el DT hubiera tomado “algunos de esos valores surgidos de su pertenencia a la familia de Estudiantes”.Don Miguel recordaba muy bien a Scaloni cuando llegó al Pincha junto a su hermano Mauro. Los había llevado el entonces DT Daniel Córdoba, que había empezado junto a él como preparador físico en Cambaceres y luego siguieron a la par en Talleres de Remedios de Escalada. Enumeraba las virtudes del actual entrenador de la albiceleste: “Declaraciones mínimas y prudentes, hombre de familia y, sobre todo, la decisión de quedarse a vivir en Europa, donde están los jugadores, son todas cosas que hablan de una persona que trabaja a conciencia y atiende tanto los detalles como las cuestiones esenciales”.Nacido en la capital bonaerense el 11 de junio de 1927, Ignomiriello logró trascender más allá de su figura inseparable de la identidad futbolística de la ciudad. En el Lobo llegó a cumplir su primera función en un plantel de mayores durante 1957 como preparador físico, la función inicial tras recibirse en la Universidad platense. En 1963, una década después de obtener el título de director técnico, arribó a las inferiores de Estudiantes para formar al grupo juvenil que se consagró en 1965 y se convirtió en la base de los planteles campeones de América y del mundo con Zubeldía. De esa cantera surgieron siete futbolistas que integrarían el equipo campeón intercontinental de 1968 frente al Manchester United.Tras su salida de Estudiantes pasó por Rosario Central, donde la idea original era reorganizar las divisiones inferiores, pero poco tiempo después de su llegada debió hacerse cargo de la Primera División, con decisiones revolucionarias para el época. Implementó la doble jornada de trabajo, el riego por aspersión en la cancha, la realización de una pretemporada y creó un Departamento de Fútbol en la entidad canalla. En ese contexto, surgieron los jugadores que brillarían en la primera del club en la década del 70 y se convirtió en maestro de Carlos Griguol como DT.Cuando se habla de la icónica “selección fantasma”, Miguel fue el ideólogo y ejecutor del plan que terminó con aquel triunfo en la altura en 1973. Estuvo a cargo de la preparación física y táctica del plantel argentino alternativo, con jugadores jóvenes y poco conocidos, que se entrenó y concentró un mes en La Quiaca para enfrentar a Bolivia en La Paz por las Eliminatorias, logrando un 1-0 clave para clasificarse dos semanas más tarde al Mundial de Alemania 1974. Era estrecho colaborador del cuerpo técnico que lideraba Omar Sívori, al que además reemplazó con éxito con la consagración en la Copa Newton en Uruguay, y estaba al mando de la Sub 20, que se consagró campeona invicta en el Torneo Juvenil de Cannes, en Francia, con figuras como Mario Kempes y Ricardo Bochini.Su método de trabajo, basado en la disciplina, la preparación integral y la búsqueda permanente de la superación, lo convirtió en una referencia ineludible para varias generaciones. También tuvo detractores: César Menotti, que se alejó de Rosario Central cuando Miguel era su DT porque no compartía la metodología de entrenamiento y concentración, y sería luego el líder de la primera selección campeona del mundo, en el ciclo que le siguió, en 1978.Ignomiriello también dirigió, entre otros clubes, a San Lorenzo, Independiente, Nacional de Uruguay, Vélez, Platense y Chacarita. Su última etapa como director técnico fue en 2013 en Parque del Plata, de Uruguay. Los reconocimientos que trascendieron las canchas llegaron como consecuencia de su vida dedicada al deporte: fue distinguido como Ciudadano Ilustre de La Plata, recibió el título de Profesional Distinguido de Rosario y, en octubre de 2025, el de Personalidad Destacada del deporte de la Provincia de Buenos Aires.El Club Estudiantes de La Plata lamenta profundamente el fallecimiento de Miguel Ubaldo Ignomiriello, padre de la Tercera que Mata, maestro de generaciones y figura fundamental en la historia de nuestra institución.Hasta siempre, Don Miguel.https://t.co/s6CeQcWZoF pic.twitter.com/Oh1Mit4WRi— Estudiantes de La Plata (@EdelpOficial) August 7, 2026Y, con la experiencia de casi nueve décadas viendo fútbol, no dudaba, al borde de la emoción: “Creía que Alfredo Di Stéfano había sido el mejor jugador, pero Messi me convenció de que es el más grande de la historia del fútbol mundial. Tiene su vida y la de toda su familia resuelta por varias generaciones; es alguien al que no le falta nada, y cuando entra a la cancha se juega la vida, no quiere perder a nada ni salir. Es un modelo a seguir para las presentes y futuras generaciones futbolísticas. Messi es Messi, nació Messi y eso lo hace único y, por suerte, es argentino”.
Fuente: La Nación Deportes