Creció frente a las cámaras, protagonizó el film más aclamado de 2014 y hoy vive “en el medio de la nada”

Literalmente, creció ante las cámaras. Su rostro quedó inevitablemente asociado a Boyhood: Momentos de una vida, la revolucionaria película de Richard Linklater que se filmó durante 12 años consecutivos y que convirtió a su protagonista en uno de los actores infantiles más singulares de la historia del cine reciente. Sin embargo, lejos de seguir el camino habitual de las jóvenes estrellas de Hollywood, hoy su vida transcurre a cientos de kilómetros de los grandes estudios y muy cerca de una realidad completamente distinta.A los 31 años, Ellar Coltrane reveló que está prácticamente alejado de la industria cinematográfica. En una entrevista con Variety, el actor contó que vive “en medio de la nada” y que dedica su tiempo a trabajos manuales, además de desempeñarse como bombero voluntario mientras completa la capacitación necesaria para obtener su licencia como técnico de emergencias médicas.La noticia sorprendió a muchos cinéfilos que todavía lo recuerdan como Mason Evans Jr., el personaje central de Boyhood: Momentos de una vida, una de las apuestas más ambiciosas de Richard Linklater. El director comenzó el rodaje en 2002, cuando Coltrane tenía apenas seis años, y filmó durante algunos días cada año hasta 2013. El resultado fue una película estrenada en 2014 que retrató el crecimiento real de sus protagonistas sin recurrir a cambios de actores ni efectos especiales para simular el paso del tiempo.Aquella experiencia marcó para siempre la carrera del intérprete, aunque no en la dirección que muchos imaginaban. Si bien continuó participando esporádicamente en algunos cortometrajes y mantiene contacto con la escena del cine independiente en El Paso, Texas, asegura que ya dio vuelta la página y que no aspira a tener una carrera tradicional en Hollywood.“Estoy bastante alejado del cine”, reconoció sin rodeos. Aun así, dejó claro que no perdió el interés por la creación artística y que aceptaría regresar frente a las cámaras si apareciera un proyecto que realmente lo motivara.Según explicó, lo que más extraña no es la fama ni las grandes producciones, sino el proceso creativo compartido con un director. “Cuando consigo comprender la mentalidad de un artista y trabajar estrechamente con él para descubrir cómo puedo expresar lo que intenta expresar, creo que puedo hacer un trabajo realmente bueno”, afirmó.En cambio, admitió que nunca terminó de sentirse cómodo dentro del funcionamiento habitual de las superproducciones. “Simplemente aparecer en un gran set con un millón de productores, no sé cómo hacerlo”, confesó.Esa sensación tiene una explicación muy concreta. Coltrane asegura que nunca recibió una formación actoral convencional. Su aprendizaje ocurrió directamente durante el rodaje de Boyhood, bajo la guía de Richard Linklater y de Ethan Hawke, quien interpretó a su padre en la ficción.“Nunca me formé como actor. Richard y Ethan me formaron como colaborador y parte del equipo de la película”, explicó. Por ese motivo, considera que podría sentirse mucho más identificado con producciones pequeñas e independientes, donde el trabajo colectivo y la búsqueda artística ocupan un lugar central. “Espero participar en más proyectos pequeños e independientes, por pura pasión, porque tengo mucho que ofrecer”, sostuvo.Una infancia muy diferenteLa historia personal de Coltrane también ayuda a entender por qué logró mantener cierta distancia respecto de la maquinaria de Hollywood. Criado en Austin, Texas, dentro de una comunidad artística y con educación en el hogar, el actor nunca atravesó la rutina típica de los niños convertidos en celebridades.De hecho, considera que el propio formato de Boyhood... lo protegió de muchos de los problemas que suelen afectar a las estrellas infantiles. Como la película permaneció en producción durante 12 años y recién llegó a los cines cuando él ya era mayor de edad, no experimentó la exposición mediática más intensa durante su niñez.Al recordar esa etapa, incluso comparó la experiencia de filmación con un campamento de verano que se repetía cada año. Lejos de vivirla como una carga, guarda un enorme agradecimiento hacia el proyecto que terminó definiendo su vida.También reflexionó sobre la diferencia entre su caso y el de otros actores infantiles que alcanzaron la fama siendo muy pequeños. Mencionó, por ejemplo, a varios integrantes de la saga de Harry Potter, quienes crecieron bajo un escrutinio público permanente.“Una gran ventaja para mí fue que ellos tuvieron algo que se lanzó al mundo durante su infancia. Yo no tuve que experimentar eso”, explicó. Y agregó una confesión reveladora: cuando finalmente conoció la fama tras el estreno de Boyhood..., esa experiencia ya le resultó abrumadora. “Cuando sí experimenté la fama, fue demasiado”, reconoció.El fenómeno cinematográficoEstrenada en 2014, Boyhood... fue considerada inmediatamente un acontecimiento cinematográfico. La propuesta de Linklater consistía en registrar el crecimiento real de un niño desde los 6 hasta los 18 años, acompañándolo en las transformaciones propias de la infancia, la adolescencia y el ingreso a la vida adulta.El elenco principal estuvo integrado por Coltrane, Ethan Hawke, Patricia Arquette y Lorelai Linklater, hija del director, quien interpretó a la hermana del protagonista.La película recibió una extraordinaria repercusión internacional, obtuvo 6 nominaciones al Oscar y le dio a Arquette la estatuilla como mejor actriz de reparto por su interpretación de Olivia Evans, la madre de Mason.En aquel momento, incluso Hawke destacó públicamente la madurez con la que Coltrane había atravesado semejante experiencia. Durante una conversación con Linklater publicada en 2014 por la revista Austin Way, el actor sostuvo que el mayor misterio de toda la producción era precisamente el joven protagonista.“El mayor y mejor misterio es este chico, Coltrane”, comentó entonces. Hawke recordó además una conversación con el guitarrista Charlie Sexton, quien también participa en la película. Según contó, el músico le dijo que el verdadero milagro no era haber filmado durante 12 años, sino que el protagonista hubiera atravesado semejante experiencia sin perder la humildad ni quedar atrapado por la fama.

Fuente: La Nación