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Murió William Orbit, el productor que revolucionó el sonido de Madonna y trabajó con Blur, Britney Spears y U2
El músico, compositor y productor británico William Orbit, una de las figuras más influyentes del pop y la música electrónica de las últimas décadas, murió a los 69 años. Reconocido mundialmente por haber transformado el sonido de Madonna con el álbum Ray of Light, también dejó su huella en discos y canciones de Blur, All Saints, U2, Pink, Britney Spears, No Doubt y Melanie C, entre muchos otros artistas.La noticia fue confirmada este viernes a través de un comunicado publicado en sus redes sociales, firmado por familiares y amigos. “Con profunda tristeza, la familia y los amigos de William Orbit anuncian que William falleció en su hogar el 23 de julio de 2026”, señala el comunicado. “Su partida nos causa un inmenso dolor. Lo extrañaremos profundamente, al igual que las innumerables personas cuyas vidas tocó a través de su música, su amistad y su bondad. Pedimos respetuosamente que se respete la privacidad de la familia y de sus amigos más cercanos durante este difícil momento”. Hasta el momento, no se informó la causa de la muerte. View this post on Instagram Considerado uno de los productores más innovadores de su generación, Orbit construyó una carrera de más de cuatro décadas en la que combinó la electrónica, el ambient, el trip hop y el pop para crear algunos de los discos más influyentes de finales del siglo XX. Su legado trascendió las listas de éxitos y alcanzó a varias generaciones de músicos y productores.Sin embargo, su nombre quedó inevitablemente ligado a Madonna, con quien trabajó en Ray of Light (1998), el disco que marcó un antes y un después en la carrera de la cantante. Por otro lado, también produjo el celebrado álbum 13, de Blur; fue responsable del sonido de los éxitos “Pure Shores” y “Black Coffee”, de All Saints; trabajó junto a U2, Pink, Robbie Williams, Britney Spears, No Doubt y Chris Brown, entre otros, además de desarrollar una extensa carrera como solista que se extendió hasta los últimos años de su vida.De músico callejero a uno de los productores más influyentesWilliam Mark Wainwright nació en 1956 y creció en el norte de Londres, dentro de una familia humilde de docentes. En distintas entrevistas recordó que sus padres eran “decididamente de clase trabajadora” y que habían luchado durante años por ascender socialmente.A los 16 años dejó la escuela y comenzó una vida nómada que él mismo definió como la de un “poshippie”. Vivió en casas ocupadas, realizó trabajos ocasionales de baja remuneración y recorrió distintas ciudades del Reino Unido y Europa mientras desarrollaba su pasión por la música. Durante esa etapa también tocó la guitarra en las calles de Londres y París, al tiempo que aprendía de forma autodidacta las bases de la producción musical.En 1980 fundó junto a Laurie Mayer y Grant Gilbert el trío de música electrónica y ambient Torch Song, con el que editó tres discos durante la década de los 80 y comenzó a hacerse un nombre dentro de la escena británica. Paralelamente fue armando su propio estudio de grabación, donde experimentó con sintetizadores, equipos analógicos y tecnología digital hasta convertirse en uno de los productores más innovadores del momento.Aquella reputación lo llevó a trabajar primero como remezclador de distintos artistas y a componer bandas sonoras para cine. Entre esos primeros encargos estuvieron nuevas versiones de canciones de Madonna como “Justify My Love” y “Erotica”, trabajos que llamaron la atención de la cantante y sembraron las bases de una relación artística que, años más tarde, cambiaría la carrera de ambos.Antes de conquistar definitivamente al público masivo, Orbit también desarrolló otros proyectos musicales dentro de la electrónica. Además de Torch Song, lideró Bassomatic, formación con la que logró ingresar al Top 10 británico, y publicó varios álbumes solistas de Strange Cargo, considerados por muchos seguidores como obras de culto dentro de la música electrónica experimental. También produjo el álbum debut de la cantautora Beth Orton, una colaboración que terminó de consolidarlo como uno de los productores más creativos del Reino Unido.Su relación con MadonnaA mediados de la década del 90, la reina del pop atravesaba un momento de búsqueda artística. Después de descartar varias sesiones de grabación con el productor Babyface, la cantante buscaba un sonido completamente nuevo para su siguiente álbum. Fue entonces cuando su representante invitó a Orbit a enviar algunas composiciones. La apuesta resultó decisiva.El productor terminó convirtiéndose en el principal arquitecto sonoro de Ray of Light (1998). Desde estudios de Nueva York y Los Ángeles, ambos construyeron un disco que fusionó pop con trip hop, ambient, techno y jungle, una combinación que revitalizó la carrera de Madonna y marcó un antes y un después en la música pop.La propia cantante recordó aquellas sesiones de grabación y definió al productor como un “genio loco”. Según contó, ella solía llegar al estudio con una melodía, una letra o una idea del rumbo musical que quería explorar y dejaba que Orbit trabajara sobre ese material. Muchas veces, explicó, el productor regresaba con composiciones electrónicas de varios minutos que luego ambos reducían, modificaban y reestructuraban hasta convertirlas en canciones. “Trabajamos muy duro”, resumió la artista durante una entrevista al recordar ese proceso creativo.El resultado fueron clásicos como “Frozen”, “The Power of Goodbye” y Ray of Light, el álbum que vendió millones de copias en todo el mundo, obtuvo múltiples certificaciones de platino y le dio a Madonna tres premios Grammy en 1999, entre ellos el de Mejor Álbum Pop. Para muchos críticos, el trabajo sigue siendo la obra más lograda de toda su discografía.La colaboración entre ambos no terminó allí. Orbit produjo tres canciones del siguiente álbum de Madonna, Music (2000), además de los exitosos sencillos “Beautiful Stranger”, incluido en la banda sonora de Austin Powers: El espía seductor; “American Pie”, grabado para la película Una pareja casi perfecta; y, años después, coprodujo seis temas de MDNA (2012).Pese a que sus caminos artísticos se separaron con el tiempo, Orbit nunca dejó de hablar con admiración sobre la cantante. En una entrevista concedida a The Guardian este año, aseguró que siempre sentiría un profundo cariño por ella y reconoció que aquella colaboración cambió para siempre el rumbo de su carrera. En esa misma conversación reveló que había compuesto un álbum que, a su juicio, era el sucesor espiritual de Ray of Light y que incluso se lo había enviado a Madonna, aunque nunca recibió respuesta.Otros trabajos dentro de su carreraUno de sus siguientes grandes desafíos llegó en 1999, cuando Blur decidió dejar atrás el sonido britpop que había definido sus primeros discos. La banda lo convocó para producir 13, un álbum mucho más introspectivo y experimental, atravesado por la separación de Damon Albarn y Justine Frischmann, cantante de la banda Elastica. El resultado fue considerado uno de los trabajos más ambiciosos del grupo e incluyó canciones como “Tender” y “Coffee & TV”. Años más tarde, Albarn describió el papel de Orbit durante aquellas sesiones como el de “un psiquiatra”, en referencia al acompañamiento creativo y emocional que brindó durante la grabación.También fue el responsable del sonido de dos de los mayores éxitos de All Saints, “Pure Shores” y “Black Coffee”, ambos número uno en el Reino Unido y considerados entre las producciones más destacadas de su carrera.Su prestigio hizo que artistas de distintas generaciones recurrieran a él en busca de un sonido diferente. A lo largo de su carrera trabajó con U2, para quienes produjo “Electrical Storm” y “The Hands That Built America”; con Pink en “Feel Good Time”, incluida en la banda sonora de Los ángeles de Charlie: Al límite. En paralelo nunca abandonó su faceta como solista. Desde finales de los años 80 publicó una extensa discografía de música electrónica, entre la que sobresalen la serie Strange Cargo y Pieces in a Modern Style, un álbum que reinterpretó obras clásicas desde una mirada contemporánea. Su último trabajo de estudio fue The Painter, editado en 2022.Los años más difícilesOrbit también atravesó momentos personales complejos. En una entrevista concedida a The Guardian en 2021, habló por primera vez con profundidad sobre un período de su vida marcado por el consumo problemático de drogas.El músico contó que, algunos años antes, había desarrollado una fuerte dependencia de distintas sustancias. Además del consumo intensivo de marihuana, reconoció haber ingerido LSD, hongos alucinógenos, MDMA, cocaína, codeína y otras drogas experimentales. “No era consciente de lo que estaba haciendo”, recordó entonces al describir aquella etapa.Según relató, esa situación terminó derivando en un episodio psicótico que obligó a su internación involuntaria. Con el tiempo logró recuperarse y aseguró que, una vez que las drogas desaparecieron de su organismo, pudo volver a sentirse él mismo. Aquella experiencia, explicó, modificó profundamente su manera de entender la vida y el trabajo.Lejos de retirarse, Orbit continuó componiendo, produciendo y editando música durante los años siguientes. Su muerte marca el final de una carrera que ayudó a definir el sonido del pop moderno.
Fuente: La Nación