Horacio Marín habló con universitarios: “A YPF vine a negociar con la vida; no me importa si me rajan”

En su primera visita a la Universidad Torcuato Di Tella (UTDT), Horacio Marín presentó el plan YPF 4x4 ante un aula colmada, para luego sacarse el cassette y ponerse en modo “pastor” (sic). El titular de Yacimientos Petrolíferos Fiscales miró a los ojos de decenas de alumnos y les habló sin filtros para contagiarles una épica que va más allá de los números de Vaca Muerta.“Me explotó la cabeza. Dejé de dormir, estuve tres días sonámbulo, uno hecho m... (sic)”, describió Marín el momento cuando le ofrecieron asumir la conducción de YPF. Ante la adrenalina de lo que define como “un objetivo de país”, relató que se despertó de madrugada, fue al comedor de su casa y empezó en soledad a diseñar su plan estratégico: “Con un celular y con una calculadora, porque no había un c... (sic) de información”.Fue ahí donde nació el objetivo de superar los 30.000 millones de dólares en exportaciones para 2031: “Y no se cambia. Como soy ingeniero, tiene que haber un número. Lo que es muy loco fue hacerlo en una calculadora y que después en la televisión hablen de eso. Caló el objetivo”. Ese plan, según Marín, terminó por “alinear a toda la gente de YPF independientemente de la ideología, y no me di cuenta”.Apelando a los estudiantes “ditellianos”, Marín habló sobre su pasado como tenista, deporte que lo llevó a jugar en Grand Slams, pero que abandonó tempranamente. “El día que jugué en Wimbledon me temblaron las patas. La pasión se convirtió en estrés y dejé de jugar a los 19 años”. Para el ingeniero, la diferencia está en que “la pasión es una palabra positiva; el estrés es negativo. Cuando tenés pasión, no tenés estrés, podés trabajar 25 horas contento”.Desde esa óptica de proteger el disfrute y el rendimiento, Marín le dejó al alumnado algunos consejos sin anestesia para su futuro:Estudiar para saber: “Hay que estudiar para aprender y no para la nota. Yo tuve promedio 9.47, pero no estudiaba para la nota”.Ir al barro: “Pidan ir al barro. El barro se hace al principio, no se hace de grande. Vayan al barro, aprendan, que siempre hay tiempo para volver... las cosas van lentas y no hay que ser ansioso de los resultados”.Humildad: “Sean humildes, aprendan de los que tienen mucha experiencia. No se pongan pedantes”.En un pasaje que resonó en el auditorio, Marín reveló que “en YPF está prohibido hablar de éxito y de fracaso. Si hablas de éxito, el antagonismo viene de fracaso”. Es que ese binomio paraliza la audacia interna porque “si no, la gente no toma riesgo para hacer mejoras”. En su lugar, rescató una enseñanza familiar: “Como decía mi abuela, la vida es una superación”.Para el ejecutivo, ese compromiso es posible solo con despojo: “Es muy bueno tener 60 años porque no tengo segundas intenciones”, dijo al confesar que no teme tomar decisiones drásticas. “Yo en YPF vine a negociar con la vida y los tipos se dieron cuenta”, afirmó al describirse no como un burócrata, sino como alguien que está dispuesto a hacer.Esa determinación es la que Marín usa para negociar. “La edad hace que todo me importe tres c... (sic). No me importa si me rajan, entonces voy por todo. Está bueno mostrar que estás loco”. En esa línea, se autodefinió como un tractor: “No te pongas adelante con una pared porque te la paso por arriba, tengo tracción en las cuatro cubiertas”.Sin embargo, detrás de esa imagen, el CEO de YPF dejó ver un costado emocional: “Para lograr objetivos extraordinarios tiene que haber tres cosas: tenés que visualizarlo, lo tenés que soñar y lo tenés que ejecutar. Y cuando lo soñás, llorás. Yo lloro muchas veces solo porque lo sueño y voy a dejar todo para lograrlo”.Baños limpios y vacaciones en DisneyConsultado por el público sobre por qué le da tanta importancia al estado de los baños en las estaciones de servicio de YPF (cuyo mantenimiento se monitorea a través de Inteligencia Artificial), Marín no anduvo con rodeos:“Porque si vas al baño y está sucio, después vas a ir a tu casa y vas a decir, ‘viste el b... (sic) de Marín que habla tanto, pero la YPF está llena de moscas’. Para que una compañía tenga excelencia, tiene que tener excelencia en todo”. Para el director de la petrolera, la red de estaciones es la cara de la marca.Por último, Marín descartó cualquier futuro en la función pública una vez que termine su mandato. “Mi único Wimbledon —en referencia a su breve carrera como tenista juvenil— que tengo es el objetivo para 2031, y después no tengo más. No me voy a dedicar a la política, no me interesa”. Es que el objetivo final del ingeniero es algo más terrenal: “Como hasta ahora no me tomé ningún día de vacaciones, y no lo pienso hacer hasta 2031, cuando largue YPF me voy a ir con mi familia y mis nietos a Disney”.Al cierre del encuentro, el rector de la UTDT, Juan José Cruces, agradeció la visita de Marín: “Creo que YPF está en una etapa extraordinaria, no solo por los principios de buena gestión empresarial, sino porque lograste transmitir una enorme pasión”. Con cierta complicidad, Cruces remató: “Estoy seguro de que hoy les va a explotar la bolsa de trabajo”.

Fuente: La Nación