Minnie Driver protagonizó un grave accidente de tránsito que casi le cuesta la vida: “Lloro todo el tiempo”

Dolorida, en reposo pero muy agradecida: así se mostró Minnie Driver, una de las actrices de Emily In Paris, en un video que publicó en su cuenta de Instagram y en donde le contó a sus seguidores que protagonizó un grave accidente de tránsito que casi le cuesta la vida. “Estoy en una especie de shock y lloro todo el tiempo, pero voy a sanar”.Recostada en su cama, con la compañía de su pequeño perro y la asistencia de un collar ortopédico, la estrella de Hollywood dio detalles de lo que le sucedió. “Hace unos días tuve un accidente de tránsito muy grave con mi amigo Ben y, de alguna manera, logramos salir con vida. Bueno, en realidad no salimos caminando. Salimos arrastrándonos. Pero sí logramos salir vivos”, repasó. View this post on Instagram Después de explicar que el choque ocurrió en un camino rural -“Un auto no frenó y venía a gran velocidad. Nosotros lo impactamos de costado”, dijo-, aclaró que como consecuencia del accidente sufrió un esguince cervical.A pesar de las lesiones, Driver aseguró que lo peor fue el impacto emocional. “Estoy en una especie de shock y lloro todo el tiempo, pero voy a sanar. Sinceramente, la razón por la que no estoy muerta es el auto en el que viajábamos”, resaltó, y de inmediato le agradeció de forma especial al vehículo que, según sostuvo, les salvó la vida.La actriz elogió el sistema de seguridad del auto en el que viajaban, equipado con airbags de 360 grados. “El hecho de que el auto no nos aplastara por completo se debe al diseño del vehículo, que es, francamente, asombroso”, afirmó. Incluso hizo un juego de palabras con su apellido, que en inglés significa “conductora”: “Soy Minnie Driver, el juego de palabras era inevitable. Tengo que celebrar al auto que nos salvó la vida, porque tenemos familias y personas que nos quieren. Gracias de corazón”.En el mensaje escrito con el que acompañó la publicación, la artista también agradeció al conductor de una camioneta que se detuvo para asistirlos antes de que llegaran las ambulancias. Al mismo tiempo, lanzó una crítica irónica hacia otra persona que pasó por el lugar. “Una mención especial para el conductor del auto que redujo la velocidad, vio lo que había pasado y siguió de largo sin detenerse”, escribió.Driver también habló sobre las secuelas psicológicas que le dejó el accidente. “Supongo que así es el equilibrio del mundo: la luz y la oscuridad. Mi cabeza no deja de revivir el accidente, y eso es muy duro, pero parece ser una parte necesaria del proceso para asimilar lo ocurrido. Llorar también ayuda. Se siente bien y hace bien”, reflexionó.Su particular mirada sobre los influencersEn diciembre de 2025, Driver habló por primera vez sobre su incorporación a la quinta temporada de Emily In Paris, en la que interpreta a la princesa Jane, una influencer y amiga de Sylvie Grateau, el personaje de Philippine Leroy-Beaulieu.Durante la premiere mundial de la serie en la capital francesa, la actriz aseguró entre risas que está muy lejos del universo de las redes sociales. “No reconocería a una influencer aunque saliera de un placard y me golpeara en la cara con un aro de luz”, bromeó. Sin embargo, explicó que sí tomó como referencia a algunas figuras que vio en internet: “He visto a varias mujeres mayores que muestran constantemente sus looks, sus joyas, sus casas y todo lo demás”.La actriz también describió cómo fue incorporarse a una producción que ya llevaba varias temporadas al aire y reconoció que llegó con cierto nerviosismo. “Es como subirse a un tren que ya está en marcha desde hace mucho tiempo. Cuando entrás en la casa de otro siempre querés ser un buen invitado”, explicó. Pese a los nervios que le produjo la situación, destacó la calidez con la que fue recibida por sus compañeros, entre ellos Lily Collins, Ashley Park y Eugenio Franceschini. “Fueron encantadores, muy amables y me dieron muchas líneas divertidas, que es mi parte favorita. Ponerte un vestido lindo y decir frases graciosas... no hay mucho mejor que eso”, concluyó.

Fuente: La Nación